Voto nulo: mitos y realidades

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El Universal

Por Teté Cervantes (LRI)

En el presente proceso electoral, se ha venido hablando sobre el “voto nulo” sus implicaciones y lo que éste representa. Inclusive, algunas personas convocan a utilizar el voto nulo para expresar nuestra inconformidad mientras que  otras insisten en que anular el voto sólo es apoyar al partido dominante a mantener la mayoría de los votos.

En el 2009, se dio un fenómeno político que aumentó en casi 2% el promedio de votos nulos a nivel federal, comparado con el periodo de 1996-2006. En  esta elección, el voto nulo se convirtió en el 5to poder político, con 5.4% de los votos a nivel federal (INE).

Es por esto que es  necesario conocer la manera en la que funciona ésta figura según los institutos que se encargan de contabilizar los votos.

A continuación, les presentamos los cinco mitos más frecuentes en torno al voto nulo y su realidad.

Para empezar, necesitamos estar conscientes de lo que se entiende por voto nulo. Según el INE (2012) un voto nulo es aquel que no reúne los requisitos legales para ser válido. Estos requisitos pueden ser materiales (falsificación de boletas, mutilación de estas o su ausencia en el voto por correo) o subjetivas (cuando sea imposible determinar la intención de voto del elector).

1)    Anular es no votar

Falso. Según el INE, el voto nulo debe existir pues debido a la necesidad de garantizar el ejercicio de la libre expresión del ciudadano. Entonces, el voto nulo intencional y su especie, el voto en blanco, tienen su razón de existir en el respeto al derecho al sufragio y en la libertad de expresión de los electores.

2)    El voto nulo es en contra de los partidos pequeños

Falso. Desde que la ley cambió en el 2014, ahora se estipula que perderá el registro el partido que “no alcance el 3 por ciento del voto efectivo”, al que se le restan los votos nulos y de candidatos independientes. Entonces, no se toma en cuenta el porcentaje de voto nulos al momento de contabilizar el porcentaje necesario para obtener un registro, por lo cual en realidad no se ven afectados los partidos pequeños.

3)    El voto de castigo es más eficiente que el voto nulo

Falso. El voto de castigo se entiende como darle el voto al partido contrario al partido dominante o el partido en el poder con el fin de demostrar la inconformidad que se tiene con su gobierno.

Sin embargo, en el marco democrático en el que el voto funciona como una herramienta de elección, el voto de castigo no es más eficiente que el voto nulo, pues en realidad no se está manifestando una elección consciente y respaldada, y el voto se vuelve una herramienta de venganza y no de elección.

4)    El voto nulo es irresponsable

Falso. El voto nulo es una herramienta que proporciona el sistema electoral para expresar la inconformidad por medio de una elección consciente de no designar el voto a ninguno de los candidatos.

El voto nulo es una herramienta preferible a la abstención, aunque no exista alguna manera de cuantificar cuántos votos nulos conscientes hay sobre votos que se anulan por fallas materiales.

5)    El voto nulo se transfiere al partido dominante

Verdadero. Éste se reparte por porcentajes, en el caso de los diputados plurinominales, los escaños respectivos se asignarán en cada departamento entre las organizaciones políticas que alcancen al menos el tres por ciento de los votos válidos emitidos a nivel nacional, a través del sistema proporcional.

Entonces, el voto nulo no se cuenta entre los votos válidos y proporcionalmente el partido que obtenga más votos válidos obtendrá más plurinominales. El voto nulo disminuye la cantidad de votos válidos y deja en desventaja a los partidos que obtienen menos votos.

Ahora que conocen los mitos y realidades sobre el voto nulo, y a pocos días de la elección, es necesario que continúen con la investigación sobre los candidatos y se tome una decisión; ya sea elegir a sus representantes o expresar su inconformidad sobre éstos por medio del voto nulo.

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