Miércoles, 19 de junio de 2019

La Esquina del Patriota- Un adelanto

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Por Mauricio Alejandro Valdés Galván (LAE)

Ningún hombre o mujer que tenga ideas claras sobre lo que quiere en la vida y que posea una voluntad de ayudar a los demás debería quedarse callado ante esta dura realidad. Se debe entender, de la misma manera, que escribir una columna no es hablar, sino expresar tus pensamientos de manera detallada y planeada –me tardé 5 minutos en perfeccionar la última oración – con la disposición de todo el tiempo necesario, es decir, una oportunidad que difícilmente se tendrá en un encuentro frente a frente.

¿Si no es por escrito, cómo deberé expresarme? Si te especificara una lista de posibles opciones –lejos de mí el tener ese conocimiento – yo formaría parte de tu mérito. O visto desde otra perspectiva, si yo hago tu tarea, ¿dónde está el aprendizaje? No, búscate algo, toma en cuenta que vivimos en la era de la información.

¿Cómo puedo tener seguridad de que mis ideas son claras? Es sencillo, ten la seguridad de que es así si se lo puedes explicar a un niño o niña de 6 años. Prueba de esto debería ser la oración anterior.

Yo, por una vez, me decidiré a dar un salto en mi vida y confiar más en las habilidades que por 10 años confié menos: mis habilidades verbales. Siempre me digo a mí mismo y a los demás que haré cosas grandes en mi vida, pero siempre lo ubico en el futuro lejano, nunca en un futuro cercano. Para muchas cosas me considero renuente al cambio, ésta no es la excepción y a pesar de que una parte de mi me arrastra atrás, sé que debo mantener un paso firme hacia adelante.

Un adelanto es lo que promete el título de mi columna y un adelanto es lo que a continuación les daré. A mis fieles lectores, podrán notar que quizás lo que menciono es un recuento de mis columnas pasadas. Lo es, no cambio de ideas de la noche para la mañana. Pero creo que también encontraran cosas nuevas e interesantes.

Somos nosotros los jóvenes mexicanos la pieza más importante que el país tiene para mover. Los adultos tienen miedo a actuar debido a que ellos vivieron el asesinato de estudiantes en el 68 y porque están acostumbrados a vivir periodo tras periodo de mal gobierno. Los niños de ahora crecerán viviendo al narcotráfico como algo normal e inevitable, a diferencia de nosotros que sentimos cómo gradualmente hemos perdido libertad y seguridad. No somos unos niños que tienen que ser cuidados, es nuestro deber actuar no por el país que tenemos, sino por el país que queremos.

Creo que vale la pena hacer la distinción y repetirlo: es nuestro deber actuar no por el país que tenemos, sino por el país que queremos. El país que tenemos tiene poco o nulo valor, todos lo sabemos, sin embargo, el país que queremos tiene tanto valor como nosotros queramos y cuánto estemos dispuestos a luchar para alcanzarlo. Si no tenemos nada y podemos ganar mucho, ¿qué tenemos que perder?

No es solo la redundante idea de un país sin valor la razón por la que no triunfan muchos, existe importancia también en el cómo pretenden alcanzar esta idea. Un excelente mal ejemplo en el país es Javier Sicilia, que a pesar de tener buenas intenciones no está encontrando las formas necesarias para influir en el gobierno, precisamente porque sus razones surgen del odio que genera la impotencia de ver a su hijo muerto. Está cegado por el odio. Aquellos que conocemos muy bien este sentimiento sabemos que el odio solo genera una cadena interminable de odio.

Somos los jóvenes pieza clave, es nuestro deber actuar por el país que queremos y no tenemos nada que perder; pero de actuar deberemos hacerlo libres de odio. Las identidades nacionales nacen de cicatrices nacionales, la mesa está puesta para que los jóvenes estemos unidos y formemos una nueva identidad que haga par con un nuevo país, con el país que profundamente deseamos.

Desafortunadamente me dicen

Que soy más simpático y gracioso cuando escribo que en persona. Deséenme suerte.

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