Martes, 18 de junio de 2019

Turismo después de la tormenta

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Juan Pablo González-González

Las declaraciones del Presidente Felipe Calderón sobre la situación del país, teniendo como telón de fondo la labor conjunta de gobierno e iniciativa privada para impulsar el turismo, parecen indicar que las perspectivas sobre la recuperación de la confianza en México comienzan a tomar un rumbo positivo.

La imagen del Mexico que Calderon plantea nos dice que, a pesar de los retos que se han enfrentado, hay luz al final del camino, lo peor parece haber pasado, pero en materia de turismo hay que tomar en cuenta ciertos factores que pueden matizar la realidad de la situacion actual.

La composición del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano está basada en cuatro ejes principales: exportaciones de petróleo, entrada de remesas, inversión extranjera directa y turismo.

Cualquier afectación en alguno de los sectores puede comprometer la estabilidad del país en general, ¿pero qué pasa cuando tenemos una situación que afecta a todos al mismo tiempo?

Los sucesos que tuvieron lugar dentro y fuera de México en 2009 parecen haber tambaleado la estructura económica de muchos países, México incluido, lo que provocó que el país se aventurara a iniciar una nueva década con pocas certidumbres a las que aferrarse.

Tras haber protagonizado el brote de influenza H1N1, con una economía debilitada debido a la recesión económica global y enfrascado en una guerra contra el narcotráfico aún lejos de su desenlace, es imposible pensar que el sector turístico no haya sido afectado.

En palabras de Tony Garza, ex embajador de Estados Unidos en México, “el país no destacó en la región, cerrando el 2009 con una contracción de cerca del 7 por ciento en su PIB. Aún si la mayoría de los analistas proyectan un crecimiento positivo para el 2010, no se pueden ignorar los retos reales que enfrenta el país, y su impacto para los Estados Unidos”.

En sus comunicados de prensa más recientes, la Organización Mundial del Turismo (OMT) también se muestra optimista en relación al ritmo de recuperación que ha reflejado el sector turístico global  desde el último trimestre de 2009, inusualmente positivo.

No se deben perder de vista temas como el desempleo, la frágil recuperación económica, la inestabilidad en los precios del petróleo o las amenazas a la seguridad como situaciones que pueden quebrantar la tendencia de mejora que el turismo refleja en muchas partes del mundo.

México debe aprender de la situación actual y tomar acciones que, partiendo de sus dificultades particulares, le permitan aprovechar los elementos que sí puede explotar.

La labor conjunta de iniciativa privada, de dirección gubernamental y de la participación ciudadana, debe ir encaminada a recuperar la confianza local y externa sobre las temáticas más controvertidas de hoy en día.

Que Calderón inaugure obras clave para beneficio del sector turístico y aproveche su discurso para hablar de recuperación no debe causar gran revuelo.

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