Jueves, 20 de septiembre de 2018

TLCAN, retrospectiva a un cuarto de siglo

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¿Realmente ha sido bueno el TLCAN para México? El desempeño y las consecuencias de los últimos 20 años deberían tomarse en cuenta para las nuevas renegociaciones.

Fuente: The New York TImes

Por María Isabel Vélez Pérez (LEC) | 13 de marzo de 2018

La renegociación del TLCAN es un tema coyuntural actual de relevancia para cualquier ciudadano independientemente de su profesión, pues afectará a cada uno de los mexicanos en el corto o en el largo plazo. Tan profundo es el alcance que aún podemos observar los resultados enraizados en el desempeño social y económico de nuestro país. El presente artículo recaba datos presentados por el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) y por el reporte sobre los Antecedentes de México y la relación con Estados Unidos presentado por el Servicio de Investigación para el Congreso (CRS), con base en dichos datos se analizan los resultados obtenidos durante las dos décadas posteriores a la firma del tratado.

Después de que López Portillo enfocara sus esfuerzos a “administrar la abundancia” mexicana en la industria petrolera y fracasara, México cayó en cuenta de que solo es un país rezagado. Posteriormente, durante la década de los noventa, el país experimentó una serie de políticas transicionales que llevaron a la economía hacia un mercado internacional, sin embargo, como distintos autores y economistas mencionan, un crecimiento económico no equivale a un desarrollo económico. Este modo, dio paso a la apertura comercial y al neoliberalismo, siendo Salinas de Gortari el padre de tal vertiente con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Desde que el TLCAN entró en vigor, México adquirió un papel exportador importante, aumentando el valor de las exportaciones de un 10% del PIB hace diez años a 38% en el 2016. De dichas exportaciones, nuestro país envía cerca de tres cuartas partes a Estados Unidos, siendo el principal proveedor de este último en petróleo crudo, automóviles y autopartes, equipos computacionales y distintos bienes manufacturados. Walmsley y Minor  (2017) incluso mencionan que de haberse retirado —o retirarse— Estados Unidos del tratado, México habría sufrido un decremento de 0.9% en su PIB y una pérdida de más de 950 000 trabajos.

Si bien el TLCAN no es un acuerdo de desarrollo sino un tratado comercial, se espera que el crecimiento económico impulsado por el mismo venga acompañado con una mejora social. Dejando de lado medidas de desarrollo como salud, educación, vivienda, entre otras, las expectativas del TLCAN debían cubrir por lo menos mejores condiciones de empleo, salario, PIB per cápita y por consiguiente, reducción de pobreza.

No obstante, a más de dos décadas, se observa que México ocupa el quinceavo lugar de veinte países latinoamericanos en crecimiento real de PIB per cápita desde 1994 a 2016. Según datos del FMI, el crecimiento mexicano por individuo durante dicho periodo es de 1.2%, por debajo de países como Panamá (4.0%), Guyana (2.8%), Suriname (2.6%), Nicaragua (2.5%), Honduras (1.9%), Ecuador (1.4%), entre otros. Independientemente del crecimiento de la población mexicana, factor que sin duda entra en consideración, México no ha mostrado un avance significativo en el indicador económico más básico para la calidad de vida en 22 años.

Por otra parte, los salarios reales en México fueron casi iguales en 2014 que en 1994, habiendo incrementado únicamente 4.1% en 20 años, mientras que el costo de vida es cada vez más caro. Estrechamente relacionado a los salarios (ingreso) y al PIB per cápita, se encuentra la pobreza, cuya tasa en 2014 fue de 55.1%; más alta que la tasa correspondiente a 1994. En contraste con Latinoamérica, México logró reducir la pobreza en una quinta parte en comparación con el resto de los países, pasó de 46% a 25%.

No se puede culpar al TLCAN de la totalidad del poco o nulo avance en dichos rubros, sin embargo, el crecimiento impulsado por el tratado ha sido desigual y poco homogéneo a lo largo del país. Sin duda, México debe apostar por la modernización de los sectores rezagados en la renegociación que actualmente se lleva a cabo, la cual se encuentra en la séptima ronda, e involucra temas agrícolas y de medidas sanitarias. Hay altas probabilidades de extender la fecha concluyente, pues de los 36 capítulos existentes únicamente 6 se han cerrado. A pesar de la insistencia del presidente Trump por una resolución rápida, los tres países reconocen que actualmente no hay condiciones para cerrar los capítulos antes del 31 de marzo.

 

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