Sucesos del escenario

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Por Brenda Guerra (IMI)

Cada que inicia un concierto y la adrenalina se desata, los que estamos al pie del escenario nos dejamos llevar por nuestras emociones en uno de los mejores rituales de la modernidad donde hay ocasiones en que las sorpresas no son las que se esperan.

concierto

Asistir a un concierto es una de las vivencias más maravillosas que se pueden llegar a sentir. Estar de frente a frente con tu artista favorito y escuchar de primera mano tu música preferida, no tiene precio.

Nos identificamos con el artista, nos entregamos y esperamos ese momento maravilloso y mágico en donde escuchamos nuestra canción favorita. Además, en un concierto el artista entrega mucho más de lo que se puede conseguir en sus álbumes.

Hay ocasiones donde lo que se vive en un concierto no es lo que se espera, ni por los asistentes, ni por el artista. Cuando esto sucede, las “sorpresas” pueden ser bizarras, graciosas e incluso peligrosas. He aquí algunos ejemplos:

guitarra

El ritual de romper guitarras se ha vuelto un cliché

A finales de los años 60, Pete Townshend, guitarrista de The Who, convirtió en un ritual la destrucción de sus guitarras eléctricas al final de cada show.

Hoy el “ritual” se ha convertido incluso en un cliché pero en su época Townshend dejó con la boca abierta a sus asistentes y a los medios. Hoy se sabe que e todo comenzó como un accidente.

El conocido “Rey Lagarto”, Jim Morrison, vocalista de The Doors, en 1969 fue arrestado en pleno concierto cuando unos policías subieron al escenario y lo llevaron a prisión.

Morrison salió esa misma noche pues pagó una fianza, ese fue tan solo uno de los múltiples arrestos del rockero.

En 1982, alguien lanzó un murciélago al escenario en un concierto de Black Sabbath y Ozzy Osborne le arrancó la cabeza con los dientes pues creyó que era de plástico. El vocalista, tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital para ser vacunado contra la rabia y confirmar que no tuviera consecuencias mayores.

10 años después, en 1992, Krist Novoselic, bajista de Nirvana, decidió lanzar su bajo al aire sólo para que la gravedad hiciera su trabajo y este cayera directo a su cara.

Pero los accidentes no son solo del pasado ya que este mismo año un ventilador “atacó” a Beyonce haciendo que su cabello se quedará atorado en este. Sin dejar su profesionalismo a un lado, la cantante siguió con su interpretación para días después sorprender a sus fans con un look mucho más corto.

También este año, la cantante Rihanna decidió hacer justicia por su cuenta y golpear a uno de los asistentes a su concierto en Birmingham, UK  con su micrófono cuando este se negó a soltarla.

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