Sin reservas: Måcadâm

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

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Por Samantha Alcocer (BIA) y fotografía por Rosa González (LMI)

Había tenido la intención de iniciar esta columna hace algunos semestres, aunque por alguna cosa u otra no la había podido llevar a cabo. Pero hoy estoy determinada, hambrienta, cubiertos en mano, pero, sobre todo, resignada mentalmente a que subiré de peso al final de esto. ¡Todo sea por ustedes! ¿Alguien?… ¿hola?

Bueno, hace algunos días cumplí mis veinte jóvenes años y una amiga me invito a que fuéramos de brunch/chisme-de-no-habernos-visto ya que la miserable se había perdido mis festividades, aunque en su defensa tenía buena excusa. Ella es la que me dijo de este restaurante que se llama Måcadâm, se encuentra en el edificio Highpark en la planta baja. Måcadâm significa ‘el camino que lo lleva hacia algún lugar o a su destino’, digo, por si tenían la duda.

No sé si era el lunes al mediodía, o la decoración parisina un poco afeminada, pero el restaurante, cuyo interior no es tan grande como parece por fuera, estaba lleno de grupos de mujeres. Había mesas tipo mármol con sillas rosa pastel y negras, cuadros tamaño pared con marcos dorados -que por alguna razón me recordaron a las Waterlillies de Monet- y paredes blancas.

Interior del restaurante

La atención al llegar inmediatamente fue buena, nos sentamos al lado de la ventana y nos ofrecieron bebidas. Pedimos mimosas porque brunch, pero para mí triste sorpresa, todavía no tenían el permiso de alcohol arreglado, que según nos comentaron estaría en dos semanas más aproximadamente. Nos ofrecieron jugos recién hechos y yo pedí uno de betabel, zanahoria y naranja y Rosa uno de fresa con naranja para ser healthies.

Todo eso se acabó rápidamente cuando nos trajeron el menú. Preguntamos por los platillos más populares y de los specials pedimos Benedictinos Macadam y Chilaquiles Negros para compartir. La comida estuvo lista rapidísimo.

Huevos benedictinos

Los Benedictinos Macadam son dos huevos pochados salpimentados encima de rebanadas de salmón ahumado sobre pan brioche tostado levemente, servidos al lado de una rebanada de aguacate empanizado. La presentación –así como los Chilaquiles Negros, y muchos otros platillos del menú según nos comentaron- incluía un salsero para vertir al gusto y en el momento, en este caso, salsa holandesa de tomate rostizado. El huevo estaba perfecto y la amarilla se mezcló con la leve presión del tenedor con la salsa de tomate, armonizando para una consistencia cremosa y suave. Tengo que decir que iría solo para pedir esos huevitos otra vez.

Chilaquiles negros con chicharrón prensado.

Los Chilaquiles Negros están hechos de tortilla azul, salsa tatemada, queso provolone, crema de huitlacoche y chicharrón prensado. El chicharrón es un toque sabroso y distinto al pollo que es acompañante usual de los chilaquiles, además de que la salsa era el sabor dominante y con rico cilantro visible. El huitlacoche no lo detecté para ser sincera y el au gratin no estaba derretido, pero ese es mi gusto personal. Los platillos son de porciones gourmet para uno, pero me parece que los chilaquiles estaban muy bien servidos.

Waffles de red velvet

 

Como con eso no me basto, yo quería pedir una Torta Ahogada Estilo Guadalajara, pero Rosa me convenció de pedir ‘postre’ -sin mucha resistencia de mi parte debo admitir- aunque en realidad es parte del menú de desayunos. Pedimos unos Waffles de Red Velvet -aunque nuestra otra opción eran unos hechos con masa de churro- que son la excusa perfecta para ‘desayunar’ aunque en realidad saben a cupcakes. Los decoraba un zigzag de glaseado, jarabe de chocolate y crema batida con una fresa al lado para decorar; el plato llegó calientito como debe ser. Sorprendentemente no eran empalagosos como pensé y creo que irían muy bien con un café para compensar lo dulce.

Overall yo diría que la experiencia fue muy buena, Alfonso Juárez, gerente del lugar y encargado de servicio –que por cierto es el más atento- nos comentó que en los planes de crecimiento buscan abrir una terraza afuera del local para acomodar más personas y servir bebidas para acompañar. Hablando de lo importante, yo diría que el rango de precio de consumo por persona está entre 200 y 250 pesos aproximadamente.

Måcadâm es ideal para ir con amigas -sin importar si es mediodía o no -, un domingo en la mañana con familia, o con tu novio en suetercito, diría yo. La cocina, a cargo del chef Gustavo Fernández toma platillos tradicionales y los transforma, dándoles un toque high end y diverso.

 

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