Viernes, 20 de abril de 2018

Salud para todos: trastornos, problemas psicológicos y otros desórdenes que acompañan a los TCAs

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Paulina López (MC) | 5 de abril de 2018

En múltiples ocasiones, las personas que presentan algún trastorno de la conducta alimentaria (TCA) padecen de algún otro trastorno, conducta o padecimiento, entre los cuales pueden destacarse la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo, el abuso del alcohol y la ansiedad. Ante estas situaciones, el tratamiento que requerirán las personas afectadas deberá estar enfocado al TCA al igual que a la segunda condición que lo acompaña.

De acuerdo con The National Center on Addiction and Substance Abuse (Centro Nacional en Adicciones y Abuso de Sustancias), un 50% de las personas que padecen un TCA tuvieron o tienen problemas con drogas o alcohol, lo cual representa una tasa 5 veces mayor que la que presenta la población. De hecho, hoy en día se reconoce un nuevo tipo de conducta alimentaria riesgosa relacionada con el alcohol y los TCA, que se conoce como drunkorexia.

Esta se caracteriza por la realización de distintas compensaciones para contrarrestar el consumo calórico procedente de las bebidas alcohólicas con el propósito de evitar un incremento en la masa corporal, entre las cuales se pueden considerar el ejercicio excesivo, el uso de laxantes, la provocación del vómito y la negación a ingerir alimentos previamente a un periodo en el que se conoce que se beberá alcohol.

El tener algún TCA y abusar del alcohol puede ocasionar que el individuo afectado presente mayores daños en su salud, puesto que, por ejemplo, el no haber consumido alimentos antes de beber altas cantidades de alcohol puede ocasionar que una persona sufra intoxicación por alcohol. De acuerdo a un estudio, esto aumenta la posibilidad de padecer daño cerebral o a otro órgano, al igual que deficiencias nutricionales y deterioro cognitivo, y, en ocasiones, esta consecuencia del consumo abusivo del alcohol puede llegar a ser fatal.

Por otro lado, se ha identificado que diversos problemas de la salud mental están relacionados con los TCA, sea que estos precedan, se presenten durante o después del desarrollo de un TCA. Entre los diagnósticos de la salud mental que pueden reconocerse se encuentran la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo y la ansiedad.

De acuerdo con la asociación NEDA, “Estudios recientes descubrieron que del 32-39% de personas con anorexia nerviosa, 36-50% de personas con bulimia nervosa y 33% de personas con trastornos por atracón también están diagnosticadas con trastorno depresivo mayor. 48-51% de personas con anorexia nerviosa, 54-81% de personas con bulimia nervosa y 55-65% de personas con trastornos por atracón también están diagnosticadas con trastorno de ansiedad”.

Algunos de estos trastornos mentales que ocurren con los TCA pueden precederlos, puesto que pueden ocasionar pensamientos o conductas que encaminen al desarrollo de una conducta alimentaria riesgosa; en otros casos, sucede durante, puesto que algún sentimiento, por ejemplo, de ansiedad o depresión, puede surgir del reconocer un padecimiento de un TCA o la molestia que de este se extiende; y, de manera similar, un TCA puede ocasionar sentimientos que desaten ansiedad o depresión tras el desarrollo de este.

El tratamiento de un TCA debe estar enfocado en la obtención de la salud y estabilidad emocional de la paciente, buscando su mejora. Asimismo, se debe considerar la posibilidad de la existencia de algún otro trastorno o conducta que ocurra de manera paralela, anterior o posterior al TCA, con el objetivo de ofrecer un tratamiento completo que facilite la recuperación del TCA y de los otros trastornos relacionados.

 

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