Salud para todos: consecuencias en la salud y tratamiento para los TCA

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Paulina López (MC) | 18 de abril de 2018

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades complejas que requieren de atención multidisciplinaria para que puedan ser tratadas de manera adecuada, buscando la recuperación física y mental del paciente.

Entre las principales consecuencias que pueden reconocerse ocasionadas por la Anorexia Nerviosa (AN) están: la disminución anormal de la frecuencia cardiaca y presión arterial ―lo cual es un indicador de que el corazón está debilitado―, pérdida del músculo y su debilidad, percepción de cansancio general, cabello y piel secos, crecimiento de lanugo ―vello fino cuyo fin es auxiliar en el mantenimiento del calor corporal― por todo el cuerpo y decremento en la densidad ósea.

En cuanto a la Bulimia Nerviosa (BN), esta presenta distintas secuelas, puesto que se presentan comportamientos diferentes a los de la AN, como el vómito inducido y la ingesta de una cantidad grande de comida. Por esto, entre los efectos de estos comportamientos está el desbalance de electrolitos, ocasionado por la pérdida de iones y la deshidratación tras las purgaciones, lo cual puede producir latidos cardíacos irregulares; daño en los dientes provocado por el contacto con los ácidos estomacales ―al exponerse al vómito con regularidad―; estreñimiento originado por el empleo constante de laxantes; rompimiento del estómago por los atracones; daño al esófago, que puede ser proseguido por inflamación y rotura de este por las purgaciones.

Ahora bien, algunos de los efectos del trastorno por atracón son el desarrollo de diabetes mellitus tipo II, altos niveles de colesterol y triglicéridos, al igual que problemas cardiacos ocasionados por lo anterior.

Estas consecuencias en la salud son tan solo algunos elementos de la amplia gama de alteraciones y daños que pueden ocasionar los TCA mencionados.

Como se ha comentado anteriormente, los TCA deben ser abordados de manera multidisciplinaria, es decir, con atención proporcionada por distintas especialidades: médica, psicológico, nutrición y psiquiatría. Será de gran importancia el encontrar un equipo que cuente con todas las ocupaciones listadas, puesto que de estas se podrá obtener un diagnóstico que permita la evaluación y abordaje de los síntomas y signos que el paciente presente –su cuadro clínico– de las distintas dimensiones que podrían presentarse: desbalance, pérdida y daño físico, depresión, ansiedad, entre otros.

El tratamiento debe ser único para cada paciente, enfocado en las necesidades y estado físico y mental de la persona, con el fin de conseguir su recuperación de la manera más óptima y conveniente.

Por otro lado, una evaluación completa permitirá analizar el estado de salud de la persona, y una vez finalizada, de acuerdo con información tomada de un libro de la Dra. Eva Trujillo, se resolverá la gravedad de la enfermedad, al igual que el tratamiento que deba seguirse. Es altamente probable que el paciente requiera realizarse exámenes de laboratorio y otras pruebas que permitan examinar el estado en que se encuentra el cuerpo de la persona –facilitando el reconocimiento o exclusión de irregularidades o afecciones, como alteraciones cardiacas o osteoporosis–, como un electrocardiograma o un examen de densidad mineral ósea.

Aún así, según la información del libro de Trujillo, la ausencia de signos y síntomas físicos de gravedad o el reporte de unos laboratorios normales NO descartan el diagnóstico de un trastorno de la conducta alimentaria, ni la gravedad del problema.

Como una persona que tiene a un ser querido afectado por un TCA, será de suma importancia que usted le presente su apoyo y ánimo durante su proceso de recuperación, puesto que este puede resultar cansado y difícil para el paciente.

 

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