Domingo, 21 de octubre de 2018

Redescubriendo: ¿Es el clasismo algo inherente de nuestra sociedad?

0

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Redescubriendo la cotidianidad mexicana

¿Es el clasismo algo inherente de nuestra sociedad?

Por Aleida Ortiz (IFI) | 04 de septiembre de 2018

Un problema común que he notado entre México y otros países es el clasismo, que se presenta de diversas maneras según las mecánicas sociales de cada lugar. En México no es raro ver zonas ricas y pobres yuxtapuestas a muy cortas distancias; en Monterrey, por ejemplo, el centro comercial Galerías Valle Oriente está situado exactamente frente al Cerro de la Campana, colonia de bajos recursos económicos y con problemas de inseguridad.

Aunque la diferencia de ingresos no es sinónimo de clasismo, es un factor que facilita su ocurrencia. Un caso sencillo de observar es la zona de antros en Centrito Valle; en muchos antros la vestimenta o color de piel son razones para negar acceso a alguien, denotando una separación injusta de clases sociales con base en los estereotipos asociados con ellas.

El tiempo que estuve en Colombia me hizo darme cuenta de que el clasismo ocurre no sólo como práctica informal, sino que en ocasiones es fomentada por la ley misma. En Colombia existe el concepto de “estrato”, que divide las zonas de vivienda en base en su ingreso económico, 1 siendo el más pobre y 6 el más rico. Este sistema se implementó por una variedad de ventajas teóricas, incluyendo por ejemplo un mayor subsidio de servicios como luz y agua en estratos más bajos; pero los problemas que acarrea socialmente son importantes. No era raro escuchar a estudiantes de la universidad presumir su alto estrato, y cuando alguien hacía un comentario inapropiado se decía mucho la frase “se le notó el estrato”, similar a cómo en México en ocasiones se usa el término naco con connotaciones clasistas.

En mi experiencia, el clasismo es un rasgo que identifico más con los países en vías de desarrollo, en aquellos escenarios donde las personas buscan sobresalir y de alguna manera compiten unos con otros. En los países ya desarrollados (Estados Unidos, por ejemplo) creo que se tiende menos al clasismo y más hacia el racismo, ya que la diferencia de raza y nacionalidad parece pesar más que la diferencia entre cuentas bancarias.

Inclusive Nuevo León tiene muchos problemas que conciernen al racismo. Recientemente leí una nota donde se hablaba de la gran cantidad de migrantes en el estado, generalmente provenientes de San Luis Potosí y otras partes sur del país. Me sorprendió la cantidad de comentarios con tono ‘trumpista’ de ciudadanos regiomontanos, que llegaban a decir que los migrantes debían volver a su propio estado y uno que otro pedía una Visa para Nuevo León. No voy a decir que la migración es un tema libre de retos y problemas, pero la opinión pública brinda un importante reflejo de cómo es que la sociedad aborda estas problemáticas, muchas veces por el lado del odio y la separación.

Aquí me gustaría invitarlos a pensar, ¿son el clasismo y el racismo rasgos innatos de nuestra sociedad? Parecería que lo que comparte México con otros países en este aspecto es la separación de grupos. Quizás es algo que viene desde nuestros instintos más primitivos con relación a la supervivencia de grupos sociales. Tal vez vemos que la ruta óptima está en atacar y alejar a otros, antes de siquiera darles la mínima posibilidad de que nos lastimen.

Homo homini lupus (que se traduce del latín a “El hombre es el lobo del hombre”) es una frase del filósofo político Thomas Hobbes (1588 – 1679) que nos puede dar una pista sobre este conflicto. La frase busca decirnos que por naturaleza los humanos se harán daño unos a otros, de aquí la necesidad de un orden político para evitar la destrucción mutua. ¿Es acaso la agresión un rasgo fundamental de nuestros sistemas sociales? ¿Estamos destinados a ser una sociedad clasista?

Mi opinión es que podemos aspirar a más; estos instintos primitivos vaya que fueron útiles para preservar a las tribus hace miles de años, y en la actualidad son más que innecesarios. Quizás tendemos al clasismo y el racismo porque no hay consciencia de nuestra actitudes y prejuicios. Pero confío en que, si intentamos pensar nuestras acciones y actitudes, quizás, sólo quizás, podríamos llegar a ser una sociedad más inclusiva y cooperativa.

 

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.