Por amor al (séptimo) arte

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Desde Cine en el Parque hasta Cinética y Cinema 16, los estudiantes del Tecnológico de Monterrey cada vez cuentan con más oportunidades para ver cine.

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Por Marcela Macías (LEC) y Diego de los Reyes (ITC)

Para las 19:30 horas de un día normal, Jardín de las Carreras está desierto. Pero esta noche más de 350 personas esperan el inicio de la proyección de “El Conjuro”. Hay quienes se vienen preparados con cobijas y cojines. Hay quienes usan su mochila como almohada. A un costado de la proyección se encuentra la vendimia de snacks y palomitas.

La audiencia varía: alumnos de preparatoria Tec, Ex-A-Tecs, alumnos de carrera recién salidos de su clase de las seis. La gran mayoría ya vio la película, pero no es impedimento para venir a verla de nuevo. Algunos son fanáticos del cine de terror; otros probablemente tendrán pesadillas en la noche.

Lo que une a todos es la experiencia de disfrutar una película en comunidad en un ambiente diferente: recostados en el pasto, asustándose junto con otras trescientas personas, con las estrellas de fondo.

En la era de Netflix en la que cada vez más personas tienen acceso a ver películas en la comodidad de su hogar, Cine en el Tec parece ser todo un éxito. Este semestre más que cualquier otro se puede observar el auge de las actividades relacionadas con el cine en el Tec. Cinética cumple siete años de ciclos de cine, Cinema 16 está a punto de cumplir 40 años de proyectar cine clásico, ACCME renueva su misión y por iniciativa de alumnos se inauguró el primer Festival de Cine y Video del Tec de Monterrey.

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Cinética y Cinema 16 son de las pocas actividades institucionales relacionadas con el cine que han perdurado en el campus. Cinética, el ciclo de cine semestral organizado por el profesor Gerardo Garza, comenzó en agosto de 2007 y este semestre celebró su decimoquinto ciclo consecutivo.

“Ya todos los ciclos que había antes se terminaron porque los maestros decían que ya no venían […] pero como que ahora está volviendo a resurgir esta idea de ver el cine en conjunto,” dijo Garza.

Al igual como sucede en Cine en el Parque, Garza enfatiza en la experiencia de asistir a ver películas en grupo.

“El simple hecho de estar en una sala donde tu escuchas la reacción de una persona […] para mí era algo muy valioso que no se lograba en tu cuarto con tu computadora tu solo o tu sola.”

La propuesta inicial era vincular el contenido de las materias de “Ética, Persona y Sociedad” y “Ética Profesional y Ciudadanía” con temas de diferentes películas al ejemplificar a través de un medio atractivo como el cine.

“A los alumnos […] les llamaba más la atención ver temas a través de las redes sociales o a través de las imágenes que a través de un libro,” explicó.

Recientemente, Cinética pasó de ser un ciclo de cine a una herramienta para que otras asociaciones aborden temas a través del cine. Garza se ha encargado de apoyar a grupos como la Asociación para la Integración, Respeto y Equidad (AIRE) y la Asociación Estudiantil por los Pueblos Indígenas (AEPI) con la programación de filmes que abordan temas de diversidad sexual y de género y respeto por las minorías étnicas.

“El futuro de Cinética va a ser muy atractivo porque va evolucionando, [ya que]los directores nos están manejando temas que antes, o eran tabú o no eran interesantes para hablar o para proyectar en un cine,” dijo.

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El grupo estudiantil ACCME (Asociación de Cineastas Creativos de Monterrey) es una de las propuestas estudiantiles que ha mostrado un trabajo consistente, sin embargo hasta este semestre pasaba por una crisis de identidad.

“No se sabía qué era [ACCME], entonces así estuvimos por mucho tiempo y tuvimos buenos presidentes pero estuvieron haciendo otras cosas que no eran cine,” dijo Andrés Handal, alumno de octavo semestre de LAD y actual miembro de la mesa directiva de ACCME.

Este semestre entró José Corrales, LCMD de tercer semestre, como presidente de la asociación y se concentraron en redefinir sus objetivos.

“Nuestra misión es ser una productora para producir toda la gente que quiera hacer cosas fuera de la escuela, o proyectos personales,” dijo José Corrales.

Corrales se aseguró de notar que el buen trabajo que hacen es gracias a todo el equipo.

“Más que nada por nuestra misión, ahorita estamos en la meta de que conozcan ACCME, y de una manera muy alta, que estamos, vamos por todo,” recalcó Aldo García, LCMD de cuarto semestre.

Como parte de este proceso se encuentra “Cine en el Parque”, un evento producido por Videodromo Monterrey. Las proyecciones en Jardín de las Carreras comenzaron el semestre pasado con Fantastic Mr. Fox y la mesa actual ha retomado el proyecto con la visión de ofrecer proyecciones fuera del campus como servicio social en un futuro cercano.

Traer este tipo de proyectos al Tec no siempre es fácil ya que conlleva trámites de permisos e inversión de tiempo, pero para ACCME eventos como éste representan un elemento vital de la vida universitaria.

“Conecta a la gente, punto final. Si la universidad es de hacer conexiones, un evento donde vayan 200 personas, a ver una película que a ti te gusta es como la mejor oportunidad. Eso es sólo por convivir y el resto es porque es cine, punto final. Estamos para promoverlo,” dijo Handal.

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Mientras que ACCME y Cinética ya son ‘franquicias’ establecidas, este semestre marcó la premiere de otro evento cinematográfico.

El Primer Festival de Cine y Video del Tec de Monterrey se llevó a cabo del 4 al 7 de Noviembre, y fue organizado por alumnos de la Licenciatura en Comunicación y Medios Digitales, alumnos de la Ingeniería en Producción Musical Digital yalumnos que forman parte de ACCME.

El festival presentó 36 cortos de los casi 80 que recibieron. Éstos se dividieron en tres categorías: documental, cortometraje, y video musical. El evento, durante sus cuatro días, recibió alrededor de 160 asistentes.

“Se tenía mucho la inquietud por parte de la sociedad de alumnos de hacer un festival en donde se englobaran todos esos productos audiovisuales que a veces se quedan en el cajón del profesor,” mencionó la directora de LCMD, María Mendiola.

“Hay mucho talento que no se luce y estamos muy contentos de haber logrado tener el primer festival de cine, en donde se animó mucha gente de todos los campus, no solamente de Monterrey”, dijo.

Marcela Ayala, directora general del festival y miembro de la sociedad de alumnos de Comunicación, relató que el evento empezó a organizarse desde el semestre anterior, y con otro nombre.

“Iba a ser algo muy muy pequeño y ni siquiera se le iba a llamar festival de cine, hasta tenía otro título. Todo el branding era bien diferente. Y ya después en el verano que lo estuvimos platicando y estuvimos rebotando ideas entre los mismos organizadores llegamos a la idea de que ‘Oye, que sea un festival.’”

Al cambiar el concepto, y expandirse, el grupo organizador buscó alianzas.

“Una vez que ya empezamos juntas de colaboradores y demás, nació como esta idea de hacer un proyecto en conjunto, y fue entonces cuando se nos unió la SAIMI y los de ACCME.”

Al igual que ACCME, Ayala notó el trabajo de las 30 personas que conformaron el staff, que contiene desde logística y patrocinios, hasta la selección de cortometrajes y jueces.

“Al final todos somos como una gran familia que nos hemos ayudado a que el festival saliera adelante,” asentó.

Aunque al momento de esta entrevista, a mitad del festival, las proyecciones sucedían sin problemas, hubo un tiempo en donde no estaban aseguradas.

“Las primeras semanas de inscripciones, como es típico, eran muy pocas y la verdad si nos daba algo de miedo, de que ‘Híjole, no se están enterando, ¿Qué está pasando?’,” relató Ayala.

“Y ya, pasó el tiempo, nosotros mismos nos pusimos las pilas con toda la promoción, las redes sociales, con activaciones aquí en el campus, mandando todo a los medios y demás. Y ya, una semana antes, dos semanas antes de que cerraran las inscripciones empezaron a subir y a subir y a subir proyectos.”

Mencionó que de igual forma, otros campus se empezaron a enterar del festival, y que los últimos días de inscripciones recibieron el doble de entradas de lo que habían recibido en el mes anterior de convocatoria abierta.

 Sobre el futuro del evento, Ayala se mostró optimista.

“Este evento me ha sorprendido bastante. Me ha sorprendido mucho la respuesta, como te digo, de participantes, de asistentes y sobre todo también de mi equipo de colaboradores. Resultó ser un equipo que se integró bastante y la verdad todos hemos trabajado muy duro por esto, así que yo espero que siga.”

Karla Fierro, alumna de Comunicación y Medios Digitales y coordinadora de relaciones públicas del festival, está de acuerdo.

“Me gustaría que se empezaran a fijar más en estos eventos, porque a veces tú ves que ‘está pasando tal cosa’ y ni te das la chanza de ver que es. Y yo honestamente fui de esas personas,” comentó.

”Entonces ahora que sabes todo lo que hay detrás y todo lo que puedes aprender, porque honestamente te están regalando esto, no tienen [los alumnos]que pagar absolutamente nada, ¿por qué no aprovecharlo?”.

Finalmente, Ayala expresa su deseo a que el evento se torne institucional.

“Estaría muy padre que se involucraran de todas las carreras, porque el cine a fin de cuentas no pertenece sólo a los de comunicación, o a los de producción musical. A todos nos encanta el cine y yo estoy segura que es un evento así como la feria del libro. No es nada más para los que estudian letras. O Expotec, no es nada más para los foráneos, es para todos. Yo sé que aún hay mucho que se puede dar para arriba, así que…”, dice, dejando al aire el reto para el siguiente comité organizador.

A Handal le gustaría proyectar alguna vez Hot Fuzz, de Edgar Wright. Corrales se iría por Mr. Nobody, y García por Kill Bill. Ayala, como muchos otros cinéfilos, no puede escoger sólo una. Menciona La Invención de Hugo Cabret, Amores Perros, y Titanic como sus favoritas.

Todos tienen gustos diferentes, tal vez. Pero comparten la misma pasión: acercar a los estudiantes del Tec al séptimo arte, ya sea detrás de cámaras o frente a la pantalla grande.

La proyección de ‘El Conjuro’ sigue. Al terminar, la audiencia recogerá sus cosas, la pantalla se desinflará y al día siguiente Jardín de las Carreras estará como siempre. Pero cuando los asistentes pasen de nuevo por el lugar, recordarán la conexión momentánea con trescientos desconocidos ofrecida por el cine.

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