Martes, 18 de junio de 2019

Pretty Guilty

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and dude “friends”.

Por Ana Paulina Valencia Rubio

Las amigas son algo que francamente me causa mucho problema, porque las mujeres tienen ese gen de “novia” que las hace necesitar mucha atención y, desgraciadamente, mi individualismo es demasiado grande como para dar a cualquiera de ellas toda la que necesitan. Lo siento, pero eso de ser “befitas” y “amiguis” me provoca un poquito de náuseas.

Hablo de las amigas en realidad como introducción al verdadero meollo de esta reflexión, pero me parecía importante señalarlo para contextualizar el hecho de que no necesariamente soy una girly girl, y mis amigas más bien son mujeres un poco diferentes. Jamás me dirían “amigui”… por lo menos sin miedo a recibir una mirada traumatizada.

Por otro lado están los hombres: especímenes curiosos pero sencillamente explicables. Y no, querido lector, no creo que puedan ser mis amigos.

Lo sé, lo sé, tú tienes muchos amigos o eres amigo de muchas mujeres y en su bigenérica amistad serían incapaces de infiltrarse detrás de la capa de tela que los cubre. Right. Mi querido, e iluso, lector, lamento ser quien tenga que hablarte sobre la verdad: siempre hay un momento lo suficientemente ebrio, triste, solitario o en un cuarto demasiado cerrado. Los hombres y las mujeres —en un marco heterosexual— no pueden ser amigos.

Lo curioso de la situación es que cuando lo discuto con alguien, solamente las mujeres afirman ser capaces de tener amistad con los hombres; estos, por el contrario, me dan toda la razón, se ríen y por lo general empiezan a hablar en volúmenes altos porque les emociona que alguien comparta su opinión.

¿Qué pasa con las personas no-tan-atractivas? Sencillo. La mayor parte de los hombres a los que entrevisté mencionaron que eso no importa: siempre existen circunstancias en las que podrían pasar por alto ese detalle.

Entonces, mujeres: si los hombres mismos no creen poder ser sus amigos es hora de que dejen de engañarse —aunque sea muy bonito hacerlo. Si ellos no pueden ser sus amigos, entonces la amistad hombre-mujer no es real. No tiene absolutamente nada de malo; es simple naturaleza humana.

Los amigos que tienes, tienes cuando tienen novia o tienes cuando tienes novio, en realidad no son tus amigos; son parejas potenciales —del tipo que tú quieras— porque para eso fueron diseñados. Hago la aclaración: para que sean parejas potenciales la atracción tiene que poder darse de manera mutua; es decir, el fenómeno que describo es válido solamente si la orientación sexual es compatible, aunque en los casos de atracción unilateral puede haber excepciones.

El amor cariñoso de pareja, separado del erotismo, es un invento de la modernidad. ¿Te suena muy cruel? ¿Destruí tus sueños? Piensa. En la edad media el amor se concebía como pasión, y la institución del divorcio es resultado de esta concepción— si no me crees, pregúntale a Catalina de Aragón. Ergo: estás diseñado para que tu cuerpo reaccione de cierta manera a ciertos impulsos. Punto.

La razón por la que las personas y sus parejas potenciales creen ser amigos es que la atracción es como una planta: alguien tiene que regarla para que se manifieste. Lol. Por lo común, lo único que se necesita es que alguien haga el comentario correcto en el momento correcto —o incorrecto, como lo prefieras ver.

Este comentario es tomado por la otra mitad del dúo en cuestión como un permission slip; por ejemplo, están solos en un cuarto y alguien dice “tengo sueño” y se acuesta en la cama. RIP atracción latente, bienvenida tensión sexual. Muy pocas personas conservan el suficiente grado de ingenuidad como para no esperar algo en situaciones determinadas.

En caso de que sigas con objeciones, no te preocupes, estoy dispuesta a probar mi teoría. Después de todo, la he basado en la observación, las historias de las mujeres, las opiniones de los hombres y quizás algo de experiencia personal… aunque lo negaré todo si me preguntas.

¿Los amigos de toda la vida que conoces desde que estás chiquito? Solamente espera el momento. ¿Jamás has siquiera coqueteado con él/ella? Solamente espera el momento. ¿Vas a seguir insistiendo? Los dejaré sentaditos en un cuarto con dos botellas de vino y después aceptaré todos tus —para este punto garantizadamente inexistentes— argumentos para refutarme.

No. No estoy diciendo que en todos los casos algo tenga que suceder; me refiero a que, en general, si se da la oportunidad la atracción estará ahí por lo menos unilateralmente y que, por lo tanto, en toda relación de “amistad” entre un hombre y una mujer uno de los dos lados esperará algo en algún momento. La naturaleza de expectativa y conveniencia automáticamente hace que este tipo de relaciones dejen de calificar para ser llamadas “amistad” de manera propia.

Si los dos no quieren, nada sucederá, cierto. Mi consejo de vida tras develar lo que yo considero una verdad con la que no es muy fácil vivir es el siguiente: si no quieres que pase nada, no te expongas; nada de cuartos, nada de alcohol, nada de soledad. En cambio, si estás dispuesto… por favor disfruta y sé feliz.

Por último me gustaría que hicieras algo: lee esto con una persona del sexo opuesto a quien consideres una amistad, y dime si poco a poco se va generando ese momento incómodo en el que por lo menos uno se da cuenta de que no puede dejar de reír con un poquito de culpa, o ambos de mirarse —si tienen suerte— con algo de complicidad.

P.

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