Lunes, 22 de abril de 2019

La esquina del patriota- Pequeñas cosas, grandes diferencias

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por Mauricio Alejandro Valdés Galván (BBA)

No es alguna clase de ley universal ni axioma, pero pequeñas cosas hacen grandes diferencias. Lo que distingue entre un pequeño movimiento exitoso y un pequeño movimiento no exitoso, menciona Malcom Gladwell en “The tipping point: How little things can make a big difference”, son 3 cosas: la regla de los pocos, el factor pegajoso y el poder del contexto. Para beneficio de todos los que quieran comenzar a hacer diferencia con pequeñas cosas, a continuación explicaré el contenido del libro brevemente.

La regla de los pocos consiste en que se necesitan 3 clases de personas: el conector, el experto y el vendedor. El conector es aquel que transmite el mensaje al mayor número de personas y su éxito recae en que tiene buen contacto con todas ellas debido a las distintas áreas en que está inmiscuido, a diferencia de las personas normales que solo conocen a algunos cuantos. El experto es aquel que conoce y está al tanto de la información de algún tipo, por ejemplo las personas que cuando van al supermercado notan los aumentos o decrementos en los precios. Por último, el vendedor es aquel que logra persuadir a las personas de la veracidad del mensaje y de incitar a la acción.

El factor pegajoso es el mensaje en sí y la manera en que es presentado, muchas veces con características innovadoras y auténticas. Sobre este factor el autor provee el ejemplo de Plaza Sésamo y las pistas de Blue y de cómo el segundo desplazó al primero, al enfocarse únicamente en el público infantil en vez de buscar entretener tanto a padres como a niños. Me gustaría explicar más a detalle este punto, pero considero que el autor falló en definirlo y solo presentó historias de éxito y fracaso.

El poder del contexto es la prueba tangible y que es fácilmente reconocible. El contexto o situación define qué tan importante es el mensaje o no. El poder del contexto de ciudad Juárez sobre el narcotráfico no es el mismo que en muchas otras ciudades del país y mucho menos en Europa. Para que me entiendan, esta es la razón por la que a Calderón le aplauden más fuerte su discurso de “lucha en contra del narcotráfico” en el congreso de Estados Unidos que aquí.

Me temo que por cuestiones de espacio en esta columna no podré explicar a más detalle, pero los invito a que si quieren conocer más lean el libro que ya cité arriba.

Me gustaría hablar sobre mi primera experiencia como líder, pero, una vez más, me veo limitado por este espacio (soy un firme creyente que todo o casi todo en esta vida es posible y no creo en los límites, sobre todo ahora que leí acerca de una especie de medusa que puede hacerse joven infinitamente, sin embargo me sigo topando con límites de esta clase). Me limitaré a relatar los últimos días de mi vida grosso modo.

He organizado un pequeño movimiento que tiene una queja no exactamente legal contra una institución que puede ser privada o no privada. Hasta ahora tengo más de 20 personas que me apoyan en esta encomienda y no pretendo fallarles. A sabiendas que tenemos poco por hacer además de lograr que nos escuchen, entendemos que esto es ya dar un paso adelante. ¿Por qué? Como mexicanos vemos que suceden malas prácticas, injusticias, estupideces o acciones legales que nos afectan a todos –a algunos más que a otros–, aunque desafortunadamente en muy pocas ocasiones expresamos nuestro descontento, ni se diga de cambiar algo. Pronto expresaré mis argumentos de la manera más respetuosa y diplomática posible, sin necesariamente esperar algo porque no hay nada legal o factible que yo y mis compañeros podamos hacer sin meternos en problemas –lo que menos queremos–.

No es un “estamos aquí, hagan algo al respecto ya o si no…”, es un “estamos aquí, haciendo presencia, por favor ténganos en cuenta”. Adicionalmente haremos una sugerencia para resolver este problema, pero no llegará a ser más que eso.

No suena fácil, pero aun así lo diré: no se queden callados, ¡hablen y busquen actuar!

Hoy me mandaron un correo cadena incitando a la acción debido a que nuestros senadores buscan reelegirse en vez de reducirse. Está muy bonito y tiene muchos números que explican todo. También dice que hagamos algo y, naturalmente, que lo enviáramos a otras personas. Como papa caliente, yo no supe qué hacer con este correo y mejor se lo pasé a otras personas. Yo por mi sí hago algo al respecto, pero como el correo no decía que, pues una vez más creo que nos quedaremos sin hacer nada.

Bueno, yo por lo menos escribí una columna al respecto. Si realmente quieren hacer algo ya les describí que tienen que hacer para que un movimiento pequeño funcione. No tienen que ser superman o la mujer maravilla para que les hagan caso. Vaya que yo no soy particularmente guapo o carismático y ya conseguí mis minutos de fama y atención (lástima que no leí el libro antes de comenzar con este movimiento).

Si quieren preguntarme algo, enviarme una sugerencia o simplemente pasar a saludarme, mi correo es vaga.mau@gmail.com (no cobro por contestar correos), o bien, pueden mandarme un tweet a @BrilliantMadman.

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