Más que una corona

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Poco a poco, las mujeres hemos podido llegar a puestos de poder que nos permiten cambiar ciertas cosas dentro de los sistemas que nos oprimen. Sin embargo, todavía existen “posiciones de poder” engañosas, como la figura de la Reina Tec, que en lugar de empoderarnos, nos limitan, cosifican y subordinan.

Fuente: Pixabay

Por Paulina Rosales (LRI)

La belleza, si bien es algo difícil de definir, se relaciona con el atractivo físico de la persona. Está sujeta, por lo general, a ciertos patrones culturales donde se desarrollan ciertos grupos de personas.

La concepción de la belleza actual y las exigencias estéticas demandadas a las mujeres están basadas en un prototipo occidental altamente subjetivo. Estos códigos de belleza generan diversas problemáticas sociales como prácticas discriminatorias, trastornos alimenticios, problemas emocionales, entre otros. Pese a sus efectos, la sociedad sigue exigiendo –de manera consciente e inconsciente– la adaptación de las mujeres a prototipos de belleza totalmente ajenos.

Como ejemplo de estas exigencias, se destacan los concursos de belleza, los cuales son competencias donde las mujeres se exponen ante un grupo de jueces para ser evaluadas de acuerdo a ciertos estándares de belleza preestablecidos y, en ciertos casos, son juzgadas por sus habilidades.

Los concursos de belleza se llevan a cabo en todo el mundo y, a pesar de ser sujeto de controversias, siguen teniendo mucho éxito y demanda. Sin embargo, existen grupos feministas y organizaciones de la sociedad civil, quienes se han pronunciado en contra de los certámenes por considerarlos sexistas.

Estos certámenes se han convertido en toda una tradición en México; incluso son varias las universidades públicas y privadas que organizan sus propios concursos. Muchos de estos se crearon con el objetivo de darle un puesto simbólico a las mujeres estudiantes. Sin embargo, estas son “posiciones de poder” engañosas, que en lugar de empoderar a las mujeres, las limitan y subordinan.

Tal es el caso del certamen de belleza “Señorita UANL”, organizando por la Universidad Autónoma de Nuevo León, el cual fue cuestionado en el 2015 por el grupo feminista “Colectivo Quimera”, conformado por alumnas de la Facultad de Letras de la misma institución.

Este colectivo publicó un “Manifiesto contra Señorita UANL” para pedir su eliminación argumentado que la institución promueve los cuerpos de sus alumnas como objetos, empezando por los requisitos del concurso como: ser soltera, no tener hijos tener disponibilidad de tiempo,rango de edad 17-25 años, entre otros. A pesar de que no se logró su eliminación, este suceso sirvió para señalar y exponer el machismo institucionalizado en las universidades mexicanas.

El Tecnológico de Monterrey no ha sido la excepción. A pesar de ya no contar con un concurso de belleza de manera formal, conserva la figura de la reina perpetuando -de esta manera- la cosificación de las mujeres; en otras palabras, se trata a las mujeres como objetos sexuales, ignorando sus habilidades intelectuales.

Actualmente, la figura de la reina es un puesto simbólico, que puede ser tomado únicamente por una mujer, ya sea la directora o directora asociada del Consejo de Acciones por México, organismo estudiantil cuyo propósito es impulsar el emprendimiento social entre la comunidad estudiantil.

La permanencia de esta figura resulta problemático por diferentes razones. Por un lado, su origen tiene bases machistas, debido a que en el pasado su elección dependía de la popularidad y la belleza de las candidatas. Por otra parte, perpetúa roles de género dañinos a la mujer (como cumplir con ciertos estándares de belleza).

Aunque ya no se pide de manera formal que la reina cumpla con esos requisitos, la comunidad estudiantil sigue asociando la figura con aspectos físicos. Asimismo, este puesto provoca que las alumnas basen su desarrollo en aspectos superficiales, y no en una educación integral o de carácter cognitivo. Por lo tanto, apoyar la figura de la reina representa un acto de violencia simbólica e institucional contra las mujeres.

¿En dónde se ubica el Tec?

Históricamente, el Tecnológico de Monterrey  se ha destacado por su calidad y prestigio, siendo una de las universidades con mayor reconocimiento académico en México. Siempre ha sobresalido en las encuestas y rankings nacionales e internacionales, y este año no fue la excepción. De acuerdo al ranking publicado en el 2017 de la firma Quacquarelli Symonds, el Tecnológico de Monterrey ocupó el segundo lugar como una de las mejores universidades de México.

Este dato siempre llamó mi atención y quería averiguar si otras universidades que sobresalieron en este ranking tenían algún certamen de belleza o puesto de reina. De esta manera, empecé mi investigación y contacté a las primeras seis universidades que despuntaban en el ranking. Para mi sorpresa, ninguna contaba con un puesto parecido, solamente el Tecnológico de Monterrey es el único que cuenta con la figura de la reina.

Caso Chiapas

En junio de 2016, la Secretaría de Educación del Estado de Chiapas acordó eliminar los concursos de belleza en las escuelas, al considerar que dichos certámenes promueven el sexismo y la violencia de género.

En el marco del foro ‘Encuentro y análisis para la reforma a la Constitución Política de Chiapas en materia de perspectiva de género’, padres de familia, asociaciones civiles y políticos coincidieron que estos concursos provocan que las alumnas basen su desarrollo en aspectos superficiales, y no en una educación integral. Además, representan actos de violencia simbólica e institucional contra mujeres y niñas.

Previamente, en marzo de ese mismo año, padres de familia y organizaciones que conforman la ‘Campaña Popular contra la Violencia hacia las Mujeres y el Feminicidio en Chiapas’ enviaron una carta al Secretario de Educación del Estado, Ricardo Aguilar Gordillo, para pedirle que se eliminen los concursos de belleza en las escuelas de todos los niveles (básica, media superior y superior) por fomentar la violencia hacia las mujeres.

Cabe mencionar que esto sucedió cinco meses antes de que se declarara la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres  (18 de noviembre del 2016) en siete de los 122 municipios de  Chiapas. En esta misma fecha, se declaró la alerta para cinco  de los 51 municipios  de Nuevo León. Sin embargo, el Estado del norte sigue permitiendo los concursos de belleza y el puesto de reina en las instituciones educativas.  

En el caso específico del Tecnológico de Monterrey Campus Monterrey, resulta contradictorio que  se mantenga la figura de la reina, cuando existe la Declaratoria de Violencia de Género contra las Mujeres a nivel estatal y cuando dicha institución está haciendo esfuerzos por trabajar a favor de la equidad de género,  como sumarse  a actividades del programa de la ONU #HeForShe.

La constante exigencia por eliminar esta figura va más a allá de una corona, es el permitir que un símbolo con connotaciones machistas siga vigente en una institución educativa por el afán de mantener una tradición, que en el contexto actual es obsoleta.

 

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