Lydia: el feminismo de la verdad

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Lydia Cacho, periodista mexicana, visitó este 10 de octubre del 2017 la Sala Mayor de Rectoría del Tecnológico de Monterrey, en el marco de la sexta edición del Foro de Mujeres Líderes de México, para hablar sobre feminismo y sus experiencias de vida.

Fuente:  Proceso

Por Galo Delgado (LRI)

Fueron varios los adjetivos y formas con las que se describió a Lydia Cacho durante su conferencia. Grandísima periodista de México, defensora de Derechos Humanos, valiente, autodidacta y dicho por sí misma, también definida por una serie de circunstancias. Una infancia de clase media, criada por una madre “francesa y psicóloga”, y decretada periodista por su abuelo portugués. Todo esto eclipsado por otra aseveración que estuvo presente durante toda la charla: “las mujeres estamos cambiando a México”.

La narrativa del evento giró en torno a ‘la corrupción que daña a la dignidad humana’, como mencionó la moderadora. Esto a partir de temas que han sido recurrentes en la vida de Lydia. ‘Desde muy pequeña me di cuenta que si las mujeres no tienen quién les cuide a sus hijos es muy probable que no puedan progresar’, comentaba a partir de las anécdotas de su infancia, de las cuales surgieron los primeros vestigios de su vida como feminista. “Mi madre y mi padre me ayudaron a defender mi ciudadanía”, dijo.

“Aprendí lo que significa el otro’, dijo al hablar de los trabajos que su madre hacía con los “chavos banda”, un grupo de personas jóvenes, en su mayoría con rasgos sociales y culturales semejantes debido a su origen marginado y violento. “Yo aprendí que la mayoría de las personas violentas en el mundo fueron expuestos de pequeños a circunstancias violentas extremas, por eso defiendo a los niños”, explicó Lydia.

En el momento en el que se le preguntó sobre su carrera periodística, entre bromas y externado el respeto a dar su conferencia en una institución de estudios superiores, dijo: “soy autodidacta y no estudié periodismo formalmente”. Enfatizó que una de las cosas por las que decidió convertirse en periodista fue porque creció con una madre feminista, rodeada de amigas feministas que salían a defender las causas pro derechos humanos mientras que Jacobo Zabludovsky “afirmaba mentiras en el televisor”.

Periodismo y género

En un momento Margarita Ríos-Fajart, escritora y abogada mexicana, quien moderó la conversación, llegó a la pregunta ‘¿hay diferencias entre el periodismo de hoy con el de antes?’, a lo que Cacho confesó: “el periodismo ha cambiado radicalmente y lo hemos cambiado las mujeres […] Nosotras trajimos esa mirada de derechos humanos y de perspectiva de género en un contexto en el que el discurso era completamente excluyente”.

“Muchos años se hablaba de la mujer como la culpable de la violencia doméstica […] Los medios son el principal cómplice del machismo”, aseveró.

Para finalizar la conferencia dio varios ejemplos de su experiencia como activista, la cual ha sido una vida paralela al periodismo. Desde su primer reportaje sobre las mujeres de Quintana Roo, la recabación de casos de mujeres atrapadas durante la creación de la Red Nacional de Refugios en México, y por último, su experiencia escribiendo su libro Los demonios del Edén, que revela distintos procesos y actores de redes de pornografía y explotación infantil.

“Estas personas no pueden salirse con la suya y es usted muy valiente’, narró la ponente, estas son las palabras que le dijo un reo después de confesarle que le habían ofrecido dinero para asesinarla. ‘Cuando yo lo publiqué ya tenía amenazas de muerte […] por eso  cuando a mi me secuestró la policía, ya tenía cámaras […] mi equipo ya sabía lo que tenía que hacer cuando desapareciera”.

Los demonios de México

“Mi madre me decía que la intuición es un poder, pero si aprendes a escucharla vas a ser una excelente defensora de derechos humanos”, mencionó Cacho.

Lydia Cacho fue acusada ante las autoridades de Puebla por el empresario mexico-libanés Kamel Nacif Borge por los delitos de difamación y calumnias el 22 de junio de 2005 y detenida por la policía judicial en Cancún, Quintana Roo. Permaneciendo privada de su libertad por casi 30 horas, siendo liberada tras pagar una fianza de 106 000 pesos.

En la página de CIMAC (Comunicación e Información de la Mujer, A.C.) la misma Lydia Cacho describe en Crónica de un abuso desde el poder lo siguiente: ‘En el escenario más optimista, lo que se orquestó fue una orden de aprehensión artificial para tener la posibilidad de inflingirme el mayor castigo posible; una especie de vendetta por haberme atrevido a hablar de los poderosos. El traslado, el despliegue desproporcionado de recursos policíacos, la tortura física y psicológica y el típico sabadazo que intentaban aplicarme formaron parte de una maquinación que sólo puede explicarse por la “compra” de la justicia por un particular para afectar a una periodista y defensora de derechos humanos’.

En 2014, logró que el empresario Jean Succar Kuri –uno de los principales operadores de la red de corrupción y pornografía infantil– fuera condenado a 113 años de prisión en el penal de La Palma, en Almoloya de Juárez, Estado de México. ‘La sentencia más importante en esta situación en toda América Latina’, dijo la periodista mientras era interrumpida por aplausos y ovaciones de las asistentes al foro.

“Tenemos que señalar y discutir la oscuridad de este país, entenderla y explicarla; pero también tenemos que descubrir porque no nos ha comido, ¿cómo es que no nos ha arrastrado este agujero negro?”, es lo que respondió después de que Ríos-Fajart la cuestionara sobre, ¿cómo recuperas tu espíritu después de una experiencia como esa?, refiriéndose al secuestro.

Antes de despedirse, Lydia compartió que en agosto de este año, tuvo un careo con el general que la torturó y aseguró estar convencida que ganará el último juicio de un proceso que lleva ya más de 10 años. ‘Sería la primer sentencia en un juicio por tortura a una mujer periodista’, y con ello concluyó su participación reflexionando que “el poder más grande de los opresores es habitar a sus víctimas y cuando decides que no te habiten te puedes convertir en la persona más feliz y pura del mundo”.

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