Ligeramente perversa: hablemos de números

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Jasleen D. (LMI)

Hola, mis queridos lectores: ¿me extrañaron? Yo si los extrañé, tanto, que no tardé mucho en decidir continuar con esta columna, ahora en una faceta más experimental de mí misma y, sobre todo, aventurera. Una vez más, desde la comodidad de mi cama y la oscuridad de mi habitación, les hablo de los temas picantes que les gustan.

En la columna de hoy hablaremos de números y no me refiero a volver del sexo algo matemático, no. El otro día estaba hablando con un amigo sobre sus aventurillas sexuales; en la misma noche hablaba también con una amiga que me contaba de las cosas similares. Ambos tienen una vida sexual muy activa, así que me dio curiosidad preguntarles: ¿con cuántos/as has estado? Cabe destacar que tuvieron que hacer mucha memoria para responder.

Para alguien como yo, que tiene un número pequeño de personas, pero grande de experiencias, no me costó contar. Sin embargo, sus números eran de 18 para arriba y, por un momento, me pregunté qué era lo normal a la hora de los números en el sexo y llegué a la conclusión que el número que sea que tengamos es normal. Y ya sé, seguro ahorita están pensando “dah, es obvio que no importa”, pero a algunas personas sí.

A algunas mujeres les preocupa tener un número muy grande porque van a decir que es una “puta”, “fácil”, “calzón suelto” o cualquier apodo machista que se te ocurra, y a los batos les preocupa tener pocos números, como es el caso de otro de mis amigos que reaccionó diferente a esta pregunta, incluso se disculpó y con pena me dijo “pues nada más ocho”.

No deberíamos de sentirnos avergonzados por tener un número grande o pequeño de experiencias sexuales, es parte de conocer nuestro cuerpo. Pero preguntar cuántas parejas sexuales no es lo único que se cuestiona sexualmente hablando; también se llega a la pregunta que incomoda a muchos chicos: ¿y a ti cuánto te mide?

Cuando estaba en secundaria era una pregunta común entre los batos, todos sabían el tamaño de su pene y lo presumían entre su grupo de amigos que, al igual que él, aún se estaban desarrollando.

Para los hombres, el tamaño de su pene se convirtió en una inseguridad con el paso de los años. Las mujeres, por otra parte, mientras más crecemos y experimentamos, más nos damos cuenta que el tamaño no importa, lo que de verdad influye en el placer sexual es el grosor, y no me lo estoy sacando de la manga, está comprobado y no solo por mí. De acuerdo con el portal Desde la plaza, un estudio de la Universidad de California comprobó que las mujeres prefieren un pene más grueso; esto se debe a las terminaciones nerviosas que puede tocar mientras entra en la vagina. Otro dato curioso es que, aunque el pene promedio mexicano se encuentra entre los 15 y 16 cm, solo se necesita de 2 cm para encontrar el punto ‘G’ de la mujer, así que no hay pierde.

Además, hombres, para causarle placer a una mujer, solo necesitan ser creativos. Usar y combinar habilidades es lo mejor que pueden hacer, no tienen idea de lo que unas manos mágicas pueden hacer si son bien guiadas. Y lo mismo va para las mujeres, la creatividad sexual y la comunicación con la pareja es de lo más excitante.

Olvidémonos de todos los números que nos causan inseguridades en el sexo y, si pensamos en ellos, mejor que sea en los que dan placer como el 69 y el 42 (si no sabes cómo es, GOOGLE IT). Basta de cuantificar nuestra vida sexual, no importa el número de parejas sexuales, mientras sean responsables y se cuiden; no importa el tamaño, siempre y cuando sepan cómo usar lo que tienen y lo que saben hacer; tampoco importa el tiempo que duren, sino que sea de calidad y placer puro.

Se despide de ustedes J.D. esperando que nos veamos pronto. Mientras tanto, cuídense y disfruten, que para eso es la vida. Au revoir, and XOXO.

 

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