La otra cara del Tec: la indiferencia, un comportamiento que inunda el entorno estudiantil

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

En su primera columna del semestre, Erick Gil habla sobre un contraste entre el comportamiento estudiantil y los valores institucionales.

Por Erick Gil (LIN)

Fuente: Noticias ITESM

Un nuevo semestre inicia y la actividad regresa a las aulas. Los profesores y empleados de Campus Monterrey reciben con los brazos abiertos a todos los jóvenes que ya forman parte del futuro de nuestro país. Es de conocerse que el entorno estudiantil que el Tec de Monterrey ofrece a todos sus usuarios es de calidad mundial. Las instalaciones y comodidades que están al alcance del alumno no son limitante alguna para poder tener el mejor desempeño posible dentro de su preparación profesional.

Pareciera que la sociedad de alumnos tiene en claro lo que la institución quiere mandar como mensaje a la sociedad: ser una institución educativa líder en América Latina por el liderazgo de sus egresados y el desarrollo e innovación en el modelo de enseñanza y un desarrollo sostenible de la comunidad. Sin embargo, existe una contraparte que en la opinión muy personal se está descuidando. El comportamiento que los alumnos llegan a demostrar frente a sus propios compañeros de clase e incluso empleados del campus está causando una ruptura entre los valores que realmente se practican en el ambiente estudiantil y los valores que el Tec desea esparcir.

La indiferencia se define como una actitud que no muestra reacción positiva ni negativa hacia determinada acción o persona. Lamentablemente, este tipo de actitud se puede presenciar semana tras semana, semestre tras semestre dentro de nuestro campus universitario. De distintas formas se puede presenciar un acto de indiferencia por parte de una persona hacia otra sea desconocida o cercana a ella. Definitivamente, esto está ligado con la educación que se recibe desde temprana edad en casa; sin embargo, estos acontecimientos por más mínimos que sean incrementan el nivel de frialdad y escasa sensatez con el que nos relacionamos con los que nos rodean.

Uno de los actos de indiferencia que más se presencia en el campus es la forma errónea de estacionarse por algunos alumnos en un lugar que no les corresponde dentro de algún estacionamiento. Una vez causado el daño a terceros mediante el difícil transitar de los autos causa aún más preocupación que los responsables tomen como escudo el hecho de que no encontraron algún lugar disponible. El hecho de dejar mal estacionado su automóvil hasta parece que los hace inmune de toda crítica que no considere la falta de espacio suficiente para los autos.

Otro ejemplo simple que me ha tocado vivir en distintas ocasiones a lo largo de mi carrera, y no creo ser el único, es la poca cortesía que tienen algunos alumnos a la hora de entrar a un salón de clases. Desde el inicio de cursos los maestros nos presentan las políticas con las que se manejan y no solo eso, de antemano sabemos que debemos cumplir con la asistencia a clase en tiempo y forma. Sin embargo, cuando a alguna persona se le hace tarde y ya estando la clase empezada desea pasar al salón de clase, no se molesta ni con un “buenos días maestro, ¿puedo pasar a clase?”. Es tristísimo que cualquier cantidad de alumnos pasen como si estuvieran en la cocina de su casa sin antes considerar que, en primero, llegaron tarde por lo que están interrumpiendo la clase, y en segundo, cometen una falta de respeto al profesor presente pasándole por enfrente sin mencionar algún saludo cordial y cuestionado si es bienvenido a clase.

No solo se presentan actos de indiferencia dentro de los salones sino también en los torneos organizados por formación deportiva donde se supone se promueve la sana competencia entre alumnos en diferentes disciplinas. Me queda claro que, a la hora de disputar un balón dentro de una cancha de fútbol, muchos se olvidan que es solo un juego y no más. Han sido repetitivas las ocasiones en que en pleno partido surja algún encuentro fuerte entre dos o más compañeros debido a la indiferencia que alguno comete y rebasa la línea de juego limpio. Empeora la situación cuando algún alumno se siente robado y se dirige no a un árbitro, a un adulto mayor de forma vergonzosa dejando todos los valores de educación y respeto por los suelos.

Otro de los hechos me ha tocado vivir dentro del campus y que me parece aún más lamentable es la forma déspota y poco educada en la que se dirigen los alumnos a personas que laboran en el campus. Desde elevaciones de tonos de voz a jardineros o poca educación al dirigirse hacia empleados de cafeterías y tiendas al interior del campus han sido los hechos que me han hecho cuestionar el impacto de los valores que una institución como el Tec busca plasmar en sus alumnos. Lo peor es que muchas veces se desconoce si hubo algún tipo de reacción administrativa hacia aquellos que en algún modo han aportado al sentido de indiferencia que se respirar en el campus.

Tampoco hay que generalizar, pero tampoco hay que cegarse. Todos en algún momento hemos vivido algún tipo de situación relacionada con la indiferencia y frialdad, ya sea dentro o fuera del campus. Hay algo que está causando que la sociedad de alumnos se vea uno a otro como compañero únicamente cuando se trata de algún evento estudiantil o para efectos de interés propio. Es de preocupar que la imagen que las personas hoy en día proyectan puede ser muy variable según su sentir o forma de ver determinada situación o persona. Ninguno está exento de cometer errores, pero nadie está libre de aceptar que la indiferencia puede llegar a apoderarse de un ambiente que el Tec nos muestra como de color rosa. Esto no solo va generar deterioros en nuestros círculos escolares, sino también en las relaciones familiares y a largo plazo, en nuestras comunidades y país. La indiferencia claro que se puede combatir, pero es necesario una profunda reflexión en cada uno de los niveles que se ha visto involucrado en algún tipo de acontecimiento donde dicho sentimiento ha inundado el entrono universitario.

 

7 comentarios

  1. Me gusto tu articulo. Es evidente la falta de educacion y valores dentro y fuera. Es algo que viene padeciendo la sociedad Y es urgente retomar la educación y formación con valores en casa.

  2. Mara Concepcion Valero Soto on

    Eso se ha presentado siempre pero creo que uno es el que hace la diferencia . Demos testimonio de nuestra educacion y valores a todo lo que mencionabas en el artículo. Regalando una sonrisa y un saludo .
    (EX A TEC)

  3. Es importante la reflexión, coincido…pero también las acciones. Hubiera estado bien que se incluyeran en el artículo algunas sugerencias.

  4. Gil debes de ver más, de lo que ocurre , el Tec es una de las mejores universidades de América Latina pero solo por dos cosas

    1.- El convenio que tiene con empresas a nivel Mundial, que no lo tiene ninguna otra institución en México .
    2.- El costo de sus colegiaturas no es cualquier cosa y aveces se vuelven Mercenarios de la Educación.

  5. José Alejandro Lopez Duarte on

    ¿En que campus? Aquí en Campus Monterrey no veo nada más que estudiantes que se comprtan de una manera cordial con todo empleado y amigables hacia todos sus profesores.

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