Salud para todos: Trastornos de la conducta alimentaria

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Paulina López (MC) | 14 de febrero de 2018

El deseo del ser humano de formar parte de un grupo y comunicarse con los demás se encuentra fuertemente presente en la vida, puesto que, como ser social y racional, necesita de la convivencia con otros para poder desarrollarse plenamente.

La persona tiende a buscar a individuos con quienes comparta intereses, creencias o ideas. Sin embargo, la presión y el temor por ser distinto a los demás pueden ejercer tal fuerza sobre una persona, que esta puede llegar a sentirse impulsada a actuar o aparentar ser de una manera que en realidad no es.

En su afán por pertenecer o ser aceptada, la persona puede fingir o tratar de modificar ciertos aspectos de su personalidad o cuerpo con el fin de “encajar” en la sociedad. Uno de aquellos en el que se puede distinguir mayor tendencia a cambiar con tal de ser considerado atractivo o interesante es en el aspecto físico. Con tal de conseguir el objetivo de mejorar o hacer más “llamativo” el cuerpo, la gente se somete a dietas o ejercicios físicos que, regulados y bien organizados, pueden ser buenos para la salud, pero que resultan ser dañinos –e incluso letales– cuando se comienzan a salir del control de quienes los realizan.

Como consecuencia de múltiples factores, la persona puede llegar a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) al modificar de manera inadecuada sus hábitos alimenticios y/o conductas respecto a la comida y el ejercicio. En caso de que el desorden no se trate adecuadamente, la persona puede afectar gravemente su salud o incluso perder la vida.

Entre los TCA más comunes se encuentra la anorexia, la bulimia y el atracón. Estos desordenes se encuentran fuera del control de los afectados, por lo que requieren atención médica multidisciplinaria para lograr superarlo.

Ante el silencioso auge de los TCA, su reconocimiento y aceptación en la sociedad serán de suma importancia para que todo aquel que lo sufre pueda conseguir apoyo rápidamente, conociendo los factores que lo predispusieron y razones por los que padece el trastorno.

A pesar de lo que mucha gente pueda creer, los desórdenes alimentarios se encuentran fuera de la voluntad del enfermo, ya que su desarrollo se debe a diversos factores que, usualmente, no son dominados por los afectados.

La identificación de los TCA será fundamental para poder aceptar el trastorno y buscar un tratamiento adecuado que le permita a la persona continuar con su vida de una manera sana y segura, recobrando la salud que el desorden le ha robado. Ante una sociedad cuyo principal enfoque aparenta ser la imagen corporal y la comunicación se centra en presentar modelos de cuerpos inalcanzables, no será extraño que la incidencia de TCA aumente en relación con la aspiración por alcanzar una figura “perfecta”.

 

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