La industria del entretenimiento como aliada de la ciencia

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Por Victor Manuel Zamora García (IFI) y Sociedad Científica Juvenil (SCJ)

Interstellar

La industria del entretenimiento marca cotidianamente los temas de conversación de millones de personas en el mundo y es capaz de posicionar prácticamente cualquier objeto, ya sea con una percepción buena o mala, dentro del imaginario colectivo.

Esta es la razón por la cuál es una aliada muy importante de partidos políticos, artistas y equipos deportivos. Sin embargo, cada vez es más común que se ofrezcan contenidos con un matiz científico en este medio;  desde algo tenue como The Big Bang Theory, hasta los espacios dedicados explícitamente a la divulgación científica. De esta manera se acercan al grueso de la población diversos conceptos que, por su naturaleza, hubieran permanecido en la penumbra sin esta ayuda.

Un ejemplo de lo explicado anteriormente son los ahora populares agujeros de gusano, conocidos también como puentes de Einstein-Resen. Su reciente popularidad se debe a la película Interstellar, dirigida por Christopher Nolan. Dejando de lado la opinión que se pueda tener de la película, es preciso reconocer que gracias a ella se ha dado una difusión sin precedentes a dos conceptos muy trascendentales en la física moderna: la relatividad del tiempo y la curvatura del espacio por la acción de agujeros de gusano. Ambos fueron desarrollados en un principio por Albert Einstein, el genio del siglo XX por antonomasia; y ahora se encuentran al alcance de todo aquel dispuesto a pagar un boleto y prestar atención al filme por las casi tres horas que dura. Ante la notoriedad que han cobrado estos temas y la gran cantidad de información y desinformación a la que prácticamente toda persona se encuentra expuesta, resulta muy oportuno explicarlos a muy grandes rasgos.

Comenzando con la relatividad del tiempo es necesario desprenderse de cualquier precedente erróneo que se posea, en esta categoría entran la infinidad de citas atribuidas a Einstein que circulan las redes sociales y que, en muchas ocasiones, son falsas. También es necesario saber que nada puede viajar más rápido que la luz, cuya velocidad en el vacío es de aproximadamente 300,000,000 m/s. Partiendo de estas dos premisas es posible definir a la relatividad del tiempo como la manera en que un intervalo temporal es distinto para dos observadores que se encuentran en movimiento relativo entre sí. En otras palabras, si dos observadores que no se encuentran estáticos uno respecto al otro miden el tiempo en el cual transcurre el mismo suceso, sus mediciones serán distintas. Este fenómeno ocurre siempre que se tengan las condiciones mencionadas anteriormente, pero únicamente es perceptible  de forma significativa a velocidades cercanas a la de la luz.

Por ejemplo, si dos personas que se despiden en una sala de abordar de cualquier aeropuerto ponen a andar un cronómetro al mismo tiempo; y una de ellas realiza un viaje transatlántico de ida y vuelta en una aerolínea comercial, sus mediciones serán, para fines prácticos, iguales. De manera contraria, si el lugar donde se despiden fuera el centro espacial John F. Kennedy, popularizado como Cabo Cañaveral, y el viaje redondo de uno de los dos implicara explorar nuestro sistema solar a velocidades relativistas, los relojes definitivamente estarían desfasados. Antes de concluir con este tema se realiza una puntual observación: es posible, moviéndose a las velocidades adecuadas, hacer que el tiempo transcurra más lento o más rápido respecto a lo que percibe otro observador, lo que no es posible es llegar a un evento que se encuentra fuera del horizonte de sucesos. En pocas palabras no se puede, con los conocimientos actuales de física, viajar al pasado.

Hablar de agujeros de gusano es bastante más complicado, pues su existencia es hipotética. Si bien son coherentes con las ecuaciones de la relatividad general, no hay suficiente evidencia experimental de estos para confirmarlos. En caso de que estuvieran presentes en el universo, sería posible ocuparlos para trasladarse distancias muy grandes en intervalos reducidos de tiempo, e inclusive los más entusiastas en torno a ellos consideran que podrían también usarse para viajar en el tiempo. Su explicación teórica es que al ser elementos muy densos, pueden curvar el espacio que los rodea, permitiendo así pasar de un punto a otro recorriendo una distancia menor a la que se supondría al realizar el viaje sin esa curvatura. El ejemplo análogo más sencillo es ver al espacio como un plano de dos dimensiones, en el cual dos puntos se encuentran separados a una distancia s, el efecto del agujero de gusano sería doblar el plano, con lo que se podría llegar de un punto al otro pasando por este doblez, así evitándose el recorrer la distancia mencionada anteriormente.

Ahora que se tiene una pequeña noción de estos dos fenómenos físicos, es posible entender de mejor forma la película; pero resulta aún más trascendental el hecho de que se puede comprender de mejor forma el universo. Es aquí donde  películas como Interstellar se vuelven muy importantes. El saber del ser humano ha encontrado a la curiosidad como principal motor desde el origen de su historia, y siempre serán bienvenidas las expresiones culturales que estimulen al espectador a adentrarse al mundo de la ciencia. Se requiere de una sociedad con mayor interés en el mundo del conocimiento para resolver la crisis educativa actual, y no se puede despreciar ningún tipo de motivación que combata la indiferencia que se ha apoderado de una gran cantidad de personas. En esta ocasión se habló de una película, pero conforme exista más difusión de temas científicos en la industria del entretenimiento, se puede prever un mundo con pobladores mejor informados, donde la ciencia deje de ser suministrada a cuentagotas y se convierta en un objeto cotidiano para todos.

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