Lunes, 22 de abril de 2019

La Esquina del Patriota – Está muerto

0

-Por Mauricio Alejandro Valdés Galván, LAE

Asael, un amigo de la preparatoria, está muerto.

Miembros de algún cartel –Zancudos [sic]que están escandalizando a toda la ciudad de Monclova- irrumpieron en su hogar y le quitaron la vida. Estoy totalmente seguro que fue un malentendido, mi amigo nunca consumiría drogas, ni mucho menos lidiaba con esa caterva de Zánganos [sic]de inconcebible existencia. Quizás vio algo que no debió de haber visto, o le echaron la culpa de algo que no hizo, o simplemente algún conocido suyo se cobró alguna cuenta pendiente con él. No lo sé. Solo sé que es inocente y que esto nunca le debió de haber sucedido. Está muerto, mi amigo, Asael, está muerto.

No lo termino de asimilar.

¿Se imaginan que un día, de la nada, llegué un grupo de sicarios a su hogar y ustedes no tengan la más mínima culpa de la razón que provocó la antihumana conducta de estos imbéciles? Me imagino que tienen una idea. No soy el primero al que le sucede algo similar y no se tienen que ir lejos, ¿cierto? Algún familiar, amigo o conocido de cualquier  índole les ha sucedido algo parecido. Y, sin embargo, nuestra única esperanza es el poeta Javier Sicilia y sus 70 mil personas. Esto me entristece tanto que no me dan ganas de hacer mis típicas bromas.

Miento, acabo de hacerle una broma a mi amigo. Verán, en un nada acalorado debate –los insultos son nuestro pan de cada día, no encenderían ni a la gasolina– con este mismo amigo –cuyo nombre no es exactamente Asael– me dediqué a provocarlo para conocer qué tan grande es su odio por “no poder salir y hacer lo que quiero”. Yo le sugerí que, de ser cierto su gran odio, reuniera gente e hiciera un cambio –no lo mencioné en la conversación, pero creo que es conocimiento popular lo que Sicilia pretende–, pero él se negó bajo la excusa de que no quiere perder su vida y que mucha gente lo ha hecho por tratar de alzarse contra nuestros inquietamente mortales conocidos. Para empezar, yo no sugerí que se uniera contra “los malos”, sino contra el gobierno, de manera ordenada naturalmente. Segundo, fallé miserablemente en creer en que “Asael” podría ser un líder para nuestra ciudad. Probablemente ahora el esté en su sala jugando alguno de sus juegos de la segunda guerra mundial.

Y quizás me quieran lanzar una pregunta como “Mauricio, ¿qué tan patriota es arriesgar nuestra vida por el país?”, a lo cual yo respondo: mucho, ¿acaso no han visto a los musulmanes con chalecos llenos de explosivos? Lo sé, lo sé, exagero, solo bromeo. Demándenme si quieren, pero primero terminen de leer mi columna.  Volveré al tema en cuestión. No estoy haciendo una invitación ciega y suicida a que luchen por un país al cual probablemente le tienen cero o poco respeto. Les estoy haciendo una invitación para que luchen por el país que quiere, pero no contra los orcos, sino contra Mordor mismo. ¿Y quién es Mordor en todo esto? No, no es el gobierno actual. No, tampoco es Obrador. Ni Peña Nieto, ni los hermanos Moreira, ni Ebrard. No, no, no, alejen su mente de los políticos corruptos.

El enemigo es cada uno de los mexicanos que vivimos asustados, que nos quejamos pero que no hacemos nada al respecto, que estamos hartos de cómo nos tratamos a nosotros mismos, que nos encerramos en nuestras casas a ver el fútbol, las novelas o la simulación de la segunda guerra mundial. Nosotros somos la fuerza, nosotros somos la solución. Si no estamos ahí para asegurarles el mismo candente y tormentoso infierno a nuestros políticos si no cumplen sus promesas, ¿quién lo hará? No se imaginen a ustedes solos enfrente del palacio del gobierno, imagínense ustedes rodeados de gente que está hasta la madre –en palabras de Sicilia– de nuestra situación. De nuevo, el pleito no va contra las manzanas podridas que cayeron del árbol, sino contra el árbol mismo. Es más seguro así.

¿No creen que movimientos así puedan existir? Agarren cualquier libro de historia.

¿No quieren hacer nada al respecto? No se quejen, cállense y beban de su silencio.

¿Prefieren pasársela encerrado en casa jugando videojuegos?  Suerte, espero no les toque algún “malentendido”.

¿Quieren luchar por un país que ustedes sí quieran? Síganme, les aseguro que toman la decisión correcta, no tienen nada que perder, de todas maneras aunque no luchen ya están tan muertos como Asael.

“Primero cogieron a los comunistas y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí, no quedaba nadie para protestar.” -Martin Niemöller

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.