Lunes, 22 de abril de 2019

La esquina del patriota- Augurios

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Por Mauricio Alejandro Valdés Galván, BBA

No obstante el estar acostumbrado al pesimismo mexicano en las noticias, cuando uno lo percibe en fuentes internacionales se sabe que algo no está bien. Qué más podría ser que la preocupación mundial por la situación financiera de las potencias, cuyas deudas se acercan cada vez más al monto equivalente a su Producto Interno Bruto (para los que no están familiarizados con esto, digamos  que el PIB es como el domingo o mesada del país, así que si el 80 o 90 por ciento del PIB se utiliza para pagar adeudos, nada más quedaría dinero para los chicles, o sea, para hacerse güey pero no para comer).

Tampoco es para simular a una cucaracha cuando la luz se enciende, pues no es como si esto no se viera venir.

De manera muy general –no me bombardeen con comentarios si cometo algún pequeño error– describiré el estado de los mayores actores en la economía del presente. Estados Unidos debe alrededor de 400% su PIB, la eurozona está despabilada con las economías de varios países que están dejando de funcionar, a China le podría afectar seriamente si las otras economías caen pero por ahora solo se está preocupando de controlar la inflación y Japón está fuera del mapa porque tiene problemas de contención por sucesos recientes.

¿Qué tiene que ver esto con México? Que nuestra situación económica es como un juego de enanos y gigantes: si todos se hacen gigantes, México también; si todos se hacen enanos, México también. Como ya se sabe, México depende fuertemente de si el compañero de enfrente, Estados Unidos, se hace enano o gigante. Terrible destino que nos espera, según los augurios.

Tenemos en la lista de problemas por resolver: asesinatos, secuestros, corrupción gubernamental en todas sus ramas posibles, corrupción privada, desnutrición, pobreza, baja educación, un intento de democracia, Slim, falta de sustentabilidad, burocracia y muchos más –no me levanté inspirado al respecto. Ahora le tenemos que agregar una depresión económica mundial y que López Obrador tiene un nuevo partido para él solo. Terrible destino que nos espera, según los augurios.

A pesar de todo esto, yo no lo veo como el fin del mundo. Todo lo contrario, será el nacer de un nuevo orden. Ya decía yo que la situación del país, a pesar de no ser la mejor, todavía era relativamente cómoda –por eso no se hace nada– y de cómo México no es un estado fallido porque, a pesar de todos los males que nos persiguen, había crecimiento económico y las condiciones de vida mejoraban un poco.

Así que sí, yo esperaba que las cosas empeoraran, no mejoraran. Si mejoraban significa que no aprendíamos la lección de “lo que estamos haciendo no está bien”, si empeoraban sí. Si las cosas empeoraban, entonces no habría excusas para que la gente abandonara sus actividades hedónicas y comenzaran a hablar y actuar. Si las cosas empeoraban, entonces tendríamos la oportunidad de buscar que las cosas se hicieran de manera distinta y mejor, de otra manera seguiríamos en un estado estupefacto e inactivo y nada se lograría.

Mis palabras podrían pecar de tener un tono un poco cínico, pero así de cínica es la ley de Darwin. Honestamente espero que los daños sean los menos necesarios, pero son inevitables en cambios grandes cuando no existen los medios para realizarlos de manera pacífica y ordenada. La independencia de México no tuvo un saldo blanco, ni la revolución, lo que sea que nos espera probablemente conlleve algunas bajas y daños también.

No dejemos que los augurios negativos nos desmotiven, hay que verlos como una oportunidad. Es nuestra oportunidad para tener el México que queremos.

Por cierto

Van a ver que la culpa de la crisis mundial y nacional no es del actual sistema económico, monetario y social; sino de Calderón.

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