La enfermedad del rey
Por Itzel Hervert (LMI)
Estudios recientes demuestran la directa relación entre la ingesta de gaseosas “regulares” y el desarrollo de la forma más común de artritis inflamatoria: Gota.
Durante el metabolismo de purinas, que son parte fundamental de las bases nitrogenadas que forman el ADN y ARN se genera un compuesto orgánico de deshecho llamado ácido úrico. En condiciones normales, el ácido úrico viaja por la sangre hasta los riñones para ser eliminado a través de la orina. Sin embargo, cuando por razones diversas dicho mecanismo presenta una disfunción que eleva por encima del rango normal las concentraciones de ácido úrico en el organismo, éste se acumula y se cristaliza de manera tóxica en tendones, articulaciones y tejido blanco resultando en la forma más común de artritis inflamatoria conocida como “enfermedad del rey”, “síndrome del rico” o Gota.
En este caso, el protocolo de atención nutricional clínica estándar, dicta que el paciente debe restringir de su dieta los alimentos altos en purinas como lo son las carnes, espárragos, levaduras, algunas legumbres y hongos. No obstante, estudios recientes han demostrado que existe una relación mucho mayor entre los alimentos ricos en jarabe de maíz alto en fructosa y el desarrollo de hiperuricemia que aquella correspondiente a los alimentos de alto contenido de purinas.
Ahora bien, ¿qué alimentos son sumamente populares por su elaboración a base de jarabe de maíz alto en fructosa? ¡Ding! ¡Ding! ¡Ding!: Las gaseosas. Así es, dentro de una serie de experimentos realizados en el Colegio Americano de Reumatología, se demostró mediante el análisis de 14, 761 (catorce mil setecientos sesenta y uno) personas entre hombres y mujeres mayores de 20 años que existe una fuerte relación entre la presencia de hiperuricemia y la alta ingesta de gaseosas “regulares”. Por si fuese poco, el mismo experimento fue llevado a cabo sustituyendo la variable “regular” por las gaseosas “de dieta” y el jugo de naranja, los cuales constituyen un gran porcentaje de la dieta líquida occidental.
Finalmente, mientras que los resultados se mostraban negativos ante la hipotética relación entre las gaseosas de dieta y la hiperuricemia, el aumento en el ácido úrico en el organismo de aquellos que habían ingerido jugo de naranja era ligero. Por tal motivo, en pro de evitar ser víctimas de los dolorosos episodios de inflamación, fiebre y edema articular producidos en la gota, quizá resulte conveniente sustituir nuestra ingesta de sodas “regulares” por bebidas frutales en donde la fructosa es de origen natural o incluso hasta sodas de “dieta”, cuyo compuesto principal es el aspartame. A fin de cuentas, no es solo una cuestión de alto contenido calórico que podría ser contrarrestado con una adecuada rutina de ejercicio sino de la alteración de procesos metabólicos profundos que tienen un impacto no solo más grave sino a mayor plazo.

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