Viernes, 16 de noviembre de 2018

Juegos de poder: Estados Unidos a prueba

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Salvador Iturbide Rojas (LEC)| 07 de noviembre de 2018

Estimados lectores, las elecciones parlamentarias y complementarias que se llevaron a cabo en Estados Unidos son el refrendo del mandato de Donald Trump, a dos años de su llegada inesperada en la Casa Blanca.

En las elecciones legislativas y de gobernadores en Estados Unidos se puso a prueba la gestión presidencial de Donald Trump en medio de un ambiente hostil hacia los inmigrantes con la reciente entrada de la caravana migrante, el ataque hacia la libertad de prensa y el odio manifestado en el asesinato de varias personas en una sinagoga.

Estas elecciones también se desarrollaron en un contexto donde la economía ha avanzado de manera sostenida, con una tasa de crecimiento del 3%; hay bajos niveles de desempleo y el aumento de la inversión privada, gracias al programa de recuperación económica que el actual presidente heredó de Barack Obama, a raíz de la crisis económica y financiera desatada a finales de 2008. Sin embargo, aunque se ha impuesto una serie de aranceles a varios países y diversos productos, el corto alcance del proyecto de un recorte de impuestos podría frenar la trayectoria positiva de la economía estadounidense.

En el escenario político estadounidense se configuró un nuevo balance donde los demócratas recuperaron el control de la cámara de representantes y los republicanos retuvieron el dominio del senado, por lo que Trump se enfrenta un panorama difícil en el que ya no podrá gobernar de manera cómoda y unilateral frente a la oposición.

La recuperación electoral que demostraron los demócratas, después de la derrota de la excandidata Hillary Clinton en 2016, radica en figuras nuevas y distintos perfiles que entran en la cámara de representantes, donde podrían generar un contrapeso para el presidente e impulsar proyectos en materia de política social, como la cobertura sanitaria.

Sin embargo, los republicanos lograron mantener los asientos del senado en buena medida gracias a sus propuestas de mayor liberalización de la economía y seguridad fronteriza, por lo que fueron favorecidos con la elección de nuevas figuras en bastiones tradicionalmente demócratas o con la reelección de aquellos senadores que disputaron su cargo.

Antes, los republicanos tenían el control de ambas cámaras del congreso; ahora dadas las nuevas proyecciones, podría dificultarse la aprobación de nuevas leyes, presupuestos e investigaciones en las que el presidente populista y sus colaboradores más cercanos están involucrados, por lo que se vienen momentos adversos en su administración.

A pesar de que esto implica trabajar con un congreso dividido, en realidad es sano contar con contrapesos ante decisiones irracionales de un gobernante populista. Sin embargo, esto puede resultar ser una desventaja para su relación bilateral con México debido a tareas pendientes como la ratificación del nuevo acuerdo alcanzado meses atrás y tareas de cooperación en materia de seguridad, ya que ambos bloques políticos tienen visiones distintas sobre estos procesos; estas elecciones también tienen alcance en nuestro país.

Ante el discurso anti migratorio y proteccionista que estuvo presente en los últimos meses, el bloque republicano parece olvidar que los valores fundamentales que forjaron una nación próspera y poderosa como Estados Unidos han sido la migración, la libertad, la democracia y la tolerancia entre diversos grupos de la sociedad.

No obstante, el voto joven ha sido factor clave para formar no sólo el nuevo panorama político en Estados Unidos, sino también favorecer la entrada de nuevas figuras en un nuevo congreso que representa activistas, distintos grupos sociales, perfiles raciales y diversidad de género. Basta ver el triunfo del gobernador de Colorado a Jared Polis, primer gobernador declarado homosexual o la entrada de más de un centenar mujeres a la cámara baja. Esto generará nuevas discusiones en la toma de decisiones en distintos asuntos públicos en la segunda mitad del mandato de Donald Trump que, por ahora, está bajo presión.

 

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