Janne Teller, sobre cómo escribe, literatura, y Latinoamérica

Por Jorge Mancilla (LPL)

Después de su conferencia y su firma de libros en la Feria del Libro, la autora danesa Janne Teller accedió a ser entrevistada por un reportero de Nueva Prensa.

La versión en inglés de esta entrevista se puede encontrar en la siguiente liga.

tellere

Fuente: informador.com.mx

Nueva Prensa: Nada se publicó hace más de 10 años. ¿Ha cambiado desde entonces su perspectiva de la novela o de los temas que esta aborda?

Janne Teller: No, de hecho no. Eso es algo extraño. La escribiría de la misma manera hoy día. Sólo creo, que de alguna manera las preocupaciones que presenta se han vuelto más serias.

NP: ¿Por qué?

JT: Porque creo que la sociedad de la que hablé [en la conferencia], de competencia, de fama, se ha vuelto peor. Pero tal vez es por eso más y más personas ven los problemas en ella. Eso me explicaría por qué más gente quiere leer el libro hoy en día. Hubiera preferido que no hubiera sido así, pero puedes decir que el libro es todavía más relevante hoy en día porque el problema ha crecido.

NP: Ven lidia con preguntas con las que cualquier artista puede toparse al crear arte. Especialmente cuando hablamos de responsabilidad. ¿Alguna vez, en su proceso de escritura personal, se ha encontrado frente a estas interrogantes?

JT: Si, lo he hecho. Quiero decir, tengo mucha imaginación, así que generalmente no es un problema para mí escribir solamente ficción. Invento historias y personajes y así trabajo yo. Pero hay cosas que son retadoras. Por ejemplo, una vez escribí un libro que toma lugar en Bosnia durante el genocidio. En esa ocasión, utilicé la historia de una niña que fue violada varias veces, y defenestrada de la ventana de una escuela. Es una historia terrible. Después, la prenden en fuego y muere. Es una historia verdadera, y especulé mucho sobre utilizarla en la novela porque pensé que para su familia esto fue una tragedia. Pero era una historia pública, y pensé que era importante decir lo que sucedió durante la guerra. Así que sabía que podía utilizarla, pero si lo pensé mucho, porque no quería hacer entretenimiento de algo tan serio. Para mí es muy importante tomarlo en serio, pero no he tenido este problema con amigos o familia porque no escribo sobre la realidad de esta manera.

NP: ¿Podrías contar del proceso de crear literatura? Se nota que en sus novelas, lo que mueve la trama son preguntas. ¿Tiene sentido la vida? ¿Qué fracción de la responsabilidad le toca a cada quién? Así que, ¿Cómo se te ocurren estas preguntas? ¿Están flotando por ahí y tomas una? ¿Hay eventos que las detonan dentro de tu cabeza? ¿Cómo terminan en el texto?

JT: Creo que de muchas maneras diferentes. Simplemente es que me interesa algo que no entiendo. Siempre escribo sobre lo que no entiendo. Y eso es mucho, así que nunca se me acabarán los temas. Y luego sólo es lo que me importa mucho en un determinado momento. Mi primera novela, La isla de Odín, que también está en español, es sobre el fanatismo, que me interesaba mucho entonces. Fanatismo de todos los tipos, político o religioso. Fue antes del once de septiembre.  Luego, al escribir Nada me estaba cuestionando el sentido de la vida en ese momento. Así que sí, creo que hay muchas preguntas alrededor de la vida. Es cuestión de qué es importante para mí en algún punto. Así que la fuerza que me empuja es querer aprender sobre algo. Es sobre lo que me interesa más en determinado momento, o sobre lo que siento desesperadamente que necesito comprender. De eso escribo.

NP: El existencialismo y la ética son temas que han sido estudiados tradicionalmente por filósofos. Pero una y otra vez, nos vemos atraídos a la literatura como medio para entenderlos. ¿Cuál es el poder que la literatura posee, que nos obliga a lidiar con estos temas a través de ella?

JT: Creo que la diferencia entre la literatura y la filosofía, es que la filosofía trabaja a través de generalizaciones. Ves lo que hace mucha gente y generas conclusiones de ello. La literatura hace lo opuesto. Tomas una historia específica, y si sigues lo que sientes dentro de ti que es verdadero para las personas en esta historia, si el autor lo hace bien, el lector sentirá si es verdadero o no.

El entretenimiento estúpido, un thriller, no importa si es verdadero o no. Pero para la literatura tienes que saber: sí, eso es lo que una persona de verdad haría. Incuso si te sorprende. Así que te convence de la verdad a través de tus sentimientos.

Así que mientras la filosofía nos enseña cosas que leemos como explicaciones de afuera hacia adentro, que pueden ser buenas y son muy necesarias, la literatura hace algo más. De nuevo, si está bien hecha, nos permite vivir las vidas de otros en nuestras propias vidas. Estoy convencida de que cuando nos volvemos más sabios es cuando experimentamos algo. Seguido es cuando nos equivocamos. Pero también a través de la literatura, porque nos da la oportunidad de vivir vidas que no son las propias. Ninguno de nosotros puede vivir más de una vida. Ni si quiera el más alocado de nosotros puede tener tantas experiencias, salvo a través de la literatura. Si lees buena literatura con la menta abierta, puedes vivir muchas vidas y emerger más sabio. Y eso es algo que la filosofía no te puede dar, el sentimiento de que lo viviste tú mismo. Esa es la diferencia.

NP: ¿Ha sido expuesta a la literatura latinoamericana antes? Ha citado como influencia a Camus; en Ven  se menciona a muchos autores como Thomas Mann, y se menciona a Fausto, así que creo que ahí está Goethe también. Pero, ¿qué opina de la literatura latinoamericana, sus temas y demás?

JT: He leído, no mucho, pero algo de ella. De hecho, mi primera novela fue muy influenciada por el realismo mágico latinoamericano, pero lo volví nórdico. Siento que la literatura escandinava tendía a ser muy realista, a pesar de que tenemos una mitología muy rica que nunca nadie utilizaba en la literatura. Escribí La isla de Odin y dejé al principal dios del panteón nórdico reaparecer en tiempos modernos. Eso es algo que no hubiera podido hacer si no hubiera leído literatura latinoamericana. Esto de decir que está okey tener un mundo espiritual que interactúa con un mundo real y crean cosas que parecen locas, pero que pueden verse bien juntas. Es exactamente en la literatura donde puedes crear otras reglas para el universo. Tengo caballos que vuelan en ese libro. Pero mientras seas lógicamente consistente dentro del universo de tu libro, está okey tener caballos voladores. Esa es una manera en cómo me ha influenciado.

Y más recientemente, leí a Julio Cortázar, y sentí que todavía tengo mucho que aprender del modernismo de América Latina, que es muy rico, y poco conocido en el norte de Europa. Me refiero, por ejemplo, a otro autor, un mexicano: Carlos Fuentes. Escribió muchos libros diferentes, desde Aura hasta Gringo Viejo. Y creo que en Aura, hay algo que, okey, por un lado no puede suceder, pero por otro, la novela es tan fuerte que estás segura de que sucedió. Lo leíste; es un libro absolutamente bello. Y para mí, no sé, me deja huella y me dice: “okey puedes ir así de lejos en la literatura”. Así que ha dejado huellas en mí también.

Creo que en Ven, la razón por la que no menciono a la literatura latinoamericana es porque no conozco problemáticas en ella que sean relevantes para la discusión. Mientras que en Europa, está Thomas Mann. Creo que dos de sus hijos se suicidaron y que escribió sobre ellos, y así hay muchas cosas en este ejemplo que lo hacían relevante.



Política de Comentarios Nueva Prensa:

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. Los comentarios con las siguientes características no serán aprobados:

•Palabras altisonantes
•Spam o publicidad
•Ataques y ofensas personales
•Ataques racistas, sexistas, o discriminatorios en general.

También te recomendamos leer las diferencias entre géneros periodísticos.

Una Respuesta de Janne Teller, sobre cómo escribe, literatura, y Latinoamérica

  1. robalviso octubre 21, 2013 en 4:39 pm

    Me gustó mucho su repuesta a la penúltima pregunta. Creo que identifica muy bien la relevancia de la literatura en el proceso intelectual, es decir, el proceso por el cual podemos ordenar una realidad caótica.

    La literatura nos propone escenarios. Los bien logrados son aquellos que siempre quedan grabados en nosotros.

    Gracias por la entrevista

    Responder

Deja un comentario