Guía para no revictimizar a las mujeres que denuncian acoso sexual

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En los últimos meses, han salido a la luz miles de relatos de abuso bajo la etiqueta #MeToo, acompañados de una imparable oleada de comentarios de apoyo y de desaprobación.

Por Paulina Garrido (LRI) | 28 de febrero del 2018.

Miles de mujeres que ha denunciado abuso sexual fueron cuestionadas “por no dar el nombre del abusador”, “por la forma en que iban vestidas” o “por no denunciarlo a tiempo”.

A nivel institucional, las mujeres sufren de violencia sistémica y son revictimizadas por instituciones que deberían brindarles atención y protección. En México, el sistema de justicia ha fallado en proteger a las mujeres sobrevivientes de la violencia sexual, debido a que no se les otorga una atención especializada, se desconfía de ellas y el sistema solo funciona para quienes tienen poder. De acuerdo al INEGI, se estima que el 94% de los delitos sexuales no se denuncian.

Pero las sobrevivientes de violencia sexual no solo se topan con un sistema que las revictimiza, sino también se enfrentan a una sociedad que las juzga y las cuestiona.

Por esta razón, en esta guía se presentan consejos para evitar juzgar a las mujeres que decidan denunciar el abuso sexual.

1. No culpabilizar a las denunciantes

En muchos casos, se cree que las mujeres “se lo buscan” o son las “provocan” el abuso sexual, pero lo único que se reproduce con este discurso es la idea de que las mujeres son objetos que se pueden poseer y desechar. Por otro lado, muchas personas señalan que las mujeres deben ser más “precavidas” para no exponerse a situaciones de riesgo.

TODAS las mujeres deberían tener el derecho a caminar de manera SEGURA por la calle o en cualquier espacio. Este derecho no debería suspenderse por las características físicas, forma de vestir o por el hecho de ser mujeres. Hay que dejar de educar a las mujeres como responsables de su abuso sexual y dejar de educar a los hombres como agresores con el fin de cumplir con su papel masculino.

2. No preguntes cómo iban vestidas

Constantemente se les pregunta cómo iban vestidas para culpabilizarlas y justificar el abuso que sufrieron. La forma de vestir NUNCA será justificación de una agresión. NUNCA. No importa si están cubiertas de ropa o si visten una falda, a todas las mujeres las acosan sin importar la vestimenta. La ropa no tiene nada que ver con las agresiones sexuales. La ropa y las mujeres no son las causas de una violencia sexual, es el agresor.

3. No cuestionar el tiempo que se tardó en denunciar

Varios usuarios en redes han compartido su “preocupación” por el retraso prolongado para informar o denunciar un caso de acoso sexual. Entender y asimilar que has sido víctima de una agresión sexual no es fácil. Es un proceso que involucra culpa, humillación, vergüenza y enojo.

De acuerdo a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, la mayoría de los abusos son por parte de personas cercanas o familiares de las víctimas, lo cual puede hacer más complicado el proceso de asimilación. El primer paso es reconocerlo y después es externarlo. Por eso, las sobrevivientes de la violencia sexual tardan tanto en hablar. Al cuestionar o invalidar el testimonio por su “retraso”, desmotiva a otras mujeres a alzar la voz.

4. Consentimiento de la denunciante

Cuando una sobreviviente de abuso sexual te comparte su testimonio, debes respetar si ella no está lista para compartir su historia con más personas. Asimismo, se debe tener cuidado con la información personal de la denunciante. Si no cuentas con el consentimiento para hablar sobre su historia o decir su nombre, NO la expongas y NO la señales.

En muchos casos, se expone más a la denunciante que al agresor, lo cual provoca que la denunciante sea más señalada y cuestionada.

5. No exigir que diga el nombre de su agresor

Cuando una sobreviviente de abuso sexual no nombra a su agresor, su historia es percibida como falsa o inválida. Hay que entender que los agresores pueden estar en una posición de poder que les permite amenazar o controlar a las denunciantes.

Decir que las denunciantes tienen el “deber” de nombrar a su agresor para proteger a otras mujeres es responsabilizarlas.

TODOS los testimonios son válidos y deberían ser respetados, sin importar que lo hagan al momento o años después, nombrando o no al agresor.

 

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