Miércoles, 14 de noviembre de 2018

Fordismo y Posfordismo: los sistemas económicos de los últimos 100 años

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Producción flexible, especialización de la mano de obra y cero inventarios son algunas de las estrategias que empresas manufactureras bajo el sistema de producción postfordista implementaron, particularmente en la industria automotriz.

Fuente: Shutterstock

Por Sandra Luz Medellín C. (LEC) | 21 de marzo de 2018

Con la introducción de la línea de ensamblaje de Henry Ford a principios del siglo pasado, se hizo posible la producción en masa basada en la división del trabajo en la industria manufacturera, sistema conocido como Fordismo. Esta forma de producción estimuló al crecimiento económico, aunada a la situación de guerra que se vivió en la primera mitad de 1900, que implicó un incremento en la demanda de suministros para el ejército. Asimismo, en el periodo de la postguerra, los ciudadanos (a los que se les había privado de diversos productos, pues la fuerza de trabajo se abocó a proveer municiones para la guerra), dieron rienda suelta al consumo, de acuerdo a Heilbroner y Milberg. Con excedentes de ingreso, producto de los tiempos de guerra, los hogares empezaron a equiparse con equipo de cocina, lavadoras, televisiones, entre otros productos domésticos. Estos años se conocen como la ‘edad de oro’ de la historia económica moderna.

En términos de organización de mercado, este régimen se caracterizó por el trabajo organizado de manera vertical (top-bottom), la prevalencia de las grandes empresas, que operaban monopolios, la consecuente centralización del capital, la intervención del Estado para procurar el bienestar social, y la integración de las economías nacionales al comercio internacional.

Pese al largo periodo de crecimiento que permitió el Fordismo, para 1970 el potencial de crecimiento de la producción en masa se vio en declive: los trabajadores estaban cada vez más inconformes con las condiciones de trabajo y las ganancias disminuyeron. El mercado de consumo durable estaba saturado. Sumado a lo anterior, la llegada de la stagflación (stagflation) vino a ser la cereza del pastel de la crisis del Fordismo.

En la década de 1990, la popularización de las tecnologías computacionales permitió nuevas formas de transferencia de la información, procesos más eficientes y menores costos de producción. Empezaba entonces a detonarse el Posfordismo, denominado así por que emerge inmediatamente después del Fordismo, sin embargo tiene más que ver con la innovación que con los procesos de manufactura.

El nuevo sistema proveía soluciones a los problemas de la industrialización masiva. De acuerdo con Britannica, se distinguen tres enfoques principales del Posfordismo:

  • Enfoque en el rol transformativo de las nuevas tecnologías y prácticas respecto a la producción material e inmaterial. Las TIC propician una economía de red global. Gracias a la red, no es necesario tener una sucursal en un país extranjero para hacer llegar determinado producto a su población. Algunos gigantes ejemplo de esto son Amazon y Alibaba.
  • Enfoque en sectores económicos líderes que permiten una transición de la producción en masa industrial a la producción posindustrial. La tendencia actual apunta al sector servicios. El 63% del PIB de México se atribuye a este sector, en el cual se concentra el 60% de la fuerza de trabajo.
  • Enfoque en la resolución de las tendencias de crisis del Fordismo. Se crean nuevas instituciones tanto económicas como extraeconómicas, así como formas de gobierno que faciliten el surgimiento de nuevos procesos, productos, y mercados. Los esfuerzos del gobierno por fomentar la innovación, como la creación del INADEM o los apoyos del CONACYT son una muestra de este apartado.

Además, las características clave de la economía del conocimiento son:

  • Producción flexible, generada por máquinas/sistemas flexibles y fuerzas de trabajo flexibles.
  • Crecimiento estable basado en:
    • Producción flexible.
    • Economías de escala – La reducción de costos de una empresa basada en producir una familia de productos con los mismos insumos.
    • Cero inventarios – La empresa bajo este sistema de producción produciría solamente los pedidos que el cliente le solicitó (just in time), incrementando la rotación de los bienes y reduciendo costos por inventarios.
    • Ingresos para el trabajo calificado y la clase de servicios al alza.
    • Bienes y servicios diferenciados, innovación.
  • Polarización del trabajo calificado vs el no calificado; reducción en las negociaciones colectivas en la industria.
  • Firmas enlazadas, se forman alianzas estratégicas y se recurre al outsourcing con el fin de que cada una se especialice en su competencia principal.
  • Crédito bancario privado hipermóvil, monedas electrónicas.
  • Subordinación de las finanzas de los gobiernos a los mercados internacionales de dinero y divisas.
  • La preocupación del Estado pasa de ser un estado de bienestar a fomentar la innovación y la competitividad internacional.

La flexibilidad del sistema Posfordista ha permitido nuevos esquemas de negocio, entre los que destaca el modelo de Sharing Economy. Airbnb y Uber ilustran este concepto, pues su competencia central es proveer una plataforma de encuentro entre los oferentes de servicios de hospedaje y de transporte, y los demandantes de los mismos; mientras que los insumos físicos los proveen particulares.

Entre los retos observables de la economía del conocimiento está la incertidumbre respecto a los trabajadores no calificados ante el declive que se vive en la industria manufacturera y el auge de las data sciences. Cabe mencionar que las características del nuevo orden económico se relacionan significativamente con los principios del neoliberalismo, que se inclinan más a favorecer al mercado que al bienestar social. Si bien el neoliberalismo no representa el problema per se, debe conducírsele reflexivamente. Es preciso que la reglamentación sea adecuada para no desamparar a los sectores que aún carecen de las condiciones necesarias para adoptar estos nuevos sistemas. Desde un análisis personal, la clave para la estabilidad en cada sistema está en conocer sus limitantes para saber sortearlos y utilizarlos de manera que se aprovechen los beneficios mesuradamente.

 

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