El rol de la mujer en la economía mundial y la tarea por hacer

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Hoy día el rol de la mujer en la economía a nivel mundial es cada vez más relevante para la toma de decisiones en empresas y gobiernos alrededor del mundo, no obstante aún queda una tarea muy grande por completar para cerrar la brecha entre hombres y mujeres.

Fuente: Thrive Global

Por Melina Puente (LEC) | 06 de marzo de 2018

En los últimos años, las acciones para incrementar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, cuyos esfuerzos se han manifestado en múltiples ámbitos, como el económico, el político, el artístico o simplemente en el social, han marcando notorias mejorías en la convivencia en sociedad. Dicho proceso ha sido lento, pero poco a poco ha cosechado frutos que han mejorado la calidad de vida de cada vez más mujeres. Esta historia comienza durante la década de los cuarenta en el contexto de la segunda guerra mundial, en donde las mujeres tuvieron que incorporarse a la fuerza laboral mientras que los hombres iban a la guerra.

Poco a poco comenzó a cambiar la percepción de la sociedad y los derechos de la mujer fueron reconociéndose y haciéndose respetar. Es importante destacar que el rol de la mujer en la actividad económica es altamente relevante y vital para el desarrollo de los países.

Por citar algunos ejemplos, en la actualidad 20 mujeres son Jefas de Estado o de Gobierno, que aunque representa al 6.3% del total de Jefes de Estado o de Gobierno que hay hoy en día, es un paso significativo para la equidad de género. Asimismo, Fortune señala que, entre las 500 empresas que indican como líderes a nivel mundial, 27 de ellas son dirigidas por mujeres.

Todaro y Smith señalan en su libro Economic Development que el papel de las mujeres es clave en el desarrollo de las comunidades agrícolas de bajo desarrollo (como las existentes en África), dado que ellas son las que administran el dinero en casa, siembran y cosechan los productos agrícolas, aportando así a aproximadamente al 70 por ciento del trabajo en el sector, además de hacerse cargo de la crianza de los hijos y del mantenimiento del hogar.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala aspectos muy relevantes sobre el rol de la mujer en la economía. Por ejemplo, un incremento en la participación laboral de las mujeres deriva en un crecimiento económico más acelerado; aumentos en el ingreso del hogar administrado por la mujer beneficia a los niños, ya que se destina una mayor proporción en sus cuidados; las mujeres podrían aumentar sus ingresos a nivel mundial hasta un 76% si se cierra la brecha de participación del empleo y la brecha salarial entre mujeres y hombres y las desigualdades de género en el uso del tiempo son todavía grandes y persistentes en todos los países, ya que cuando se combina el trabajo remunerado y no remunerado, las mujeres de los países en desarrollo trabajan más que los hombres, con menos tiempo para la participación política, educación, ocio y autocuidado.

Pese a los avances para incorporar a la mujer en el mercado laboral y brindarle un mayor acceso a educación en todos los niveles, también hay que destacar que la mujer todavía se encuentra en una importante desventaja en cuanto a salario (cobran menos por el mismo trabajo desempeñado que los hombres), acceso a servicios financieros (solamente el 47% de las mujeres en el mundo tiene acceso a ellos, en comparación al 55% en el caso de los hombres) y a la obtención de empleo (en 2013 el 47.1% de las mujeres participaban en el mercado laboral, frente al 72.2% para el caso de los hombres), por citar algunos ejemplos.

Es interesante lo demostrado por Kleven, Landais y Søgaard en su artículo Children and Gender Inequality: Evidence from Denmark, el impacto negativo en los ingresos de las mujeres es mucho más grande que en el caso de los ingresos de los hombres, cuyo efecto es marginal, cuando ambos tienen hijos, la cual es una fuerte evidencia de la necesidad de implementar políticas para evitar que las mujeres se vean obligadas a disminuir sus ingresos por la necesidad de cuidar a sus hijos.

Hoy en día está en la mesa la necesidad de reducir la brecha de género entre hombres y mujeres para incrementar la distribución equitativa en las sociedades, con la finalidad de detonar un crecimiento económico más incluyente en el que se reduzca la desigualdad económica y social. Como observamos, aunque los pasos avanzados son pequeños, son significativos. Lo que queda es que todos los individuos tengan la voluntad de trabajar para incrementar la participación laboral de la mujer y vincular a las nuevas profesionistas con las oportunidades laborales, otorgarle un pago justo con relación a sus competencias y no por su género, mejorar su acceso a los servicios financieros, apoyarle en el cuidado de los hijos para que esta no se convierta en una desventaja para su desarrollo integral. Así, se lograría el desarrollo integral de las sociedades.

 

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