El nuevo sonido de los Pulitzer

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Kendrick Lamar hace historia como el primer artista de ‘hip-hop’ en ganar un premio Pulitzer.

(Fuente: Los Angeles Times)

Por Camila Espinosa de los Monteros (IMI) | 25 de abril del 2018

El galardón de un premio Pulitzer es uno de los más distinguidos dentro del arte; específicamente dentro de las áreas de literatura y periodismo. Desde su primera edición en 1917, las diferentes categorías de este premio incluyen logros en publicaciones de periódicos, revistas, noticieros en línea, novelas, poemarios, e incluso fotografía. Sin embargo, una categoría que no recibe mucha atención es la del Premio Pulitzer de Música, otorgado por “composición musical distinguida” de un grupo o individuo estadounidense. Esta categoría se introdujo formalmente como premio en 1943, pero no fue hasta más de 50 años después que las piezas ganadoras dejaron de ser composiciones de música clásica, y el premio llegó a incluir el género de jazz (con el primer ganador siendo Wynton Marsalis en 1996). Pero hoy, 75 años después de la introducción de la categoría musical, un suceso ha cambiado la historia: Kendrick Lamar se ha vuelto el primer intérprete de hip-hop en obtener la distinción de un Pulitzer.

El lunes pasado se anunciaron oficialmente los resultados de los premios y, para la sorpresa del mundo entero, el álbum DAMN. de Kendrick Lamar fue el finalista elegido para la categoría musical de los Pulitzer. La declaración oficial en la página web de los premios describe a DAMN. como una “virtuosa colección de canciones […] unificada por su autenticidad y dinamismo rítmico […] que captura la complejidad de la vida afroamericana de hoy en día”. Sin duda alguna esto sería un inmenso honor para cualquier artista, y mientras que redes sociales como Twitter prácticamente explotaron con reacciones de felicidad y sorpresa ante el anuncio de los ganadores, la única respuesta pública de Lamar hasta ahora ha sido una publicación en Facebook con la leyenda “#DAMN. #TDE Pulitzer Prizes”.

Este acontecimiento ha sido comparado con lo sucedido en los premios Nobel del año pasado, donde el ganador de la categoría de literatura fue el reconocido cantautor Bob Dylan. Sin embargo, mientras que la polémica alrededor de Dylan sigue presente (en discusiones sobre si la letra de una canción clasifica oficialmente como literatura), el logro de Lamar y DAMN. se ha visto como una renovación de la categoría musical de los Pulitzer, y resulta una victoria artística para el género del hip-hop. De acuerdo con la violinista Regina Carter, quien formó parte de uno de los jurados de calificación del premio, “sólo el hecho de que este álbum fue nominado […] dice que esto es parte del arte americano. No porque el hip-hop lo necesite, pero porque hay personas que pueden decir que ‘no es música de verdad’. Ganar un Pulitzer es decir: tómate un momento para escuchar esto. Puede que no te guste y no tiene que gustarte. Pero (criticarlo) es una decisión que no puedes tomar si no lo has respetado lo suficiente como para intentar escucharlo”.

Y aunque es cierto que el hip-hop se ha enfrentado a múltiples obstáculos, Kendrick Lamar ha logrado establecerse como un ícono dentro y fuera del género aún sin la publicación de DAMN.. Sus dos álbumes anteriores: good kid, m.A.A.d city (2012) y To Pimp A Butterfly (2015) recibieron críticas estelares de Pitchfork y Rolling Stone, entre otros sitios. Lamar ha sido llamado “la voz de su generación”, y su estilo de mezclar hip-hop, jazz, soul, funk, e incluso poesía dentro de su música lo ha llevado a ganar premios como Mejor Álbum de Rap en la última edición de los Grammy. En el 2016 estuvo incluido en la lista de Time de las 100 personas más influyentes del mundo. Incluso ha entrado en el mundo de la producción, colaborando en el soundtrack de la película Black Panther, que ha resultado ser un giro importante para el protagonismo de personas de color en Hollywood.

A lo largo de toda su discografía y presentaciones en vivo, Lamar nunca se ha intentado esconder de la verdad del mundo en el que vive y menos aún de su realidad como ciudadano afroamericano de Estados Unidos. DAMN. es un álbum repleto de referencias políticas, sociales, e incluso sumamente personales sobre la vida de su intérprete y el país en el que vive. Lamar tiene una manera especial de contar historias por medio de sus canciones, combinando géneros y samples de manera inconfundible. Por eso mismo su logro en los premios Pulitzer es tan importante: Lamar se ha vuelto el artista más comercialmente popular en obtener el galardón. Esto le vuelve a dar vida no sólo al Pulitzer de música, sino también al hip-hop como género en el mundo en el que vivimos. No porque a sus artistas necesariamente les falte popularidad, sino porque a veces es fácil olvidar el impacto que el arte puede tener en la sociedad, tanto para el presente como para el futuro. La presencia de Kendrick Lamar como el primer rapero en los Pulitzer sirve para recordar que, si se tienen ideales y una historia que contar, se puede lograr un cambio por medio de cualquier género, sin importar qué tan extraño o fuera de lugar pueda parecer.

 

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