Jueves, 15 de noviembre de 2018

El gran reto de las pensiones

0

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

El sistema actual de pensiones debe reformarse, ya que enfrenta grandes desafíos como el envejecimiento de la población, bajas cotizaciones y la informalidad laboral.

Fuente: The Scientist

Por Salvador Iturbide Rojas (LEC) | 24 de abril de 2018

Estimados lectores, vale la pena recordar el famoso refrán que sentencia: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, y uno de nuestros socios latinoamericanos intenta avisarnos de un problema que se avecina.

¿Qué tienen en común Chile y México? Tenemos el mismo esquema de pensiones. Sin embargo, Chile, cuna del sistema actual previsional, en los últimos meses enfrenta una serie de protestas de rechazo y la población pide acabar con el esquema pensionario, ¿por qué?

El esquema consiste en que los trabajadores ahorran una parte de su sueldo durante su vida laboral, más una comisión por administración, en cuentas propias manejadas por entidades financieras llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y el monto acumulado se invierte en distintos instrumentos financieros, lo cual produce una ganancia para que, en su jubilación, puedan tener una pensión adecuada. Es decir, es un sistema de capitalización individual.

El problema se debe a que los afiliados reciben pensiones muy bajas que no corresponden con el porcentaje de sus cotizaciones y se encuentran por debajo del sueldo mínimo. Esto genera preocupación porque los adultos mayores están condenados a la precariedad y México no es ajeno a esta situación.

Este modelo fue creado en noviembre de 1980 durante la dictadura militar de Pinochet en Chile, bajo el mando de José Piñera. Posteriormente, se adoptó en más de 33 países, entre ellos México, cuya introducción fue el 1 de Julio de 1997 bajo el nombre de Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORE), reemplazando al sistema de reparto público, en el que el gobierno aporta recursos al pago de las pensiones. En realidad, el gobierno no asume ese costo, los trabajadores activos son quienes aportan a los retirados.

Esta alternativa es la que proponen los opositores como solución al problema; no obstante, Olivia Mitchell, integrante del consejo de investigaciones de pensiones de la Universidad de Pensilvania, señaló que es imposible. ¿El motivo? No tiene sostenibilidad financiera, dado el alto crecimiento del envejecimiento de la población.

Por si fuera poco, el estudio de la OCDE sobre los sistemas de pensiones declara que las contribuciones al sistema son demasiado bajas para garantizar una pensión de más del 50% del salario final por una baja tasa de reemplazo; definida como el porcentaje que representa la pensión sobre el salario percibido antes del retiro, resultado de una baja tasa de contribución obligatoria.

Esto es una llamada de atención para las empresas y las autoridades mexicanas. Deben aprender de la experiencia y las propuestas que plantean Chile y la OCDE para mejorar las pensiones; por citar algunos ejemplos, se puede ajustar, de manera gradual, la tasa de cotización y la edad de jubilación, ampliar la cobertura hacia los sectores menos estables del mercado laboral, e incluso, un pilar solidario, en el que el gobierno otorga una pensión básica para quienes tienen pocos recursos acumulados para su vejez.

Cuando proponen que el Estado sea quien se encargue de los ahorros para la vejez de los individuos, resultan ser crueles e injustos, pues al administrarlos desvían los recursos y descuidan sus funciones en ayudar a los enfermos, impulsar la infraestructura, impartir justicia y apoyar a la educación; en el peor de los casos, propicia la corrupción.

El gran reto es que el sistema de pensiones sea sostenible en una generación que vivirá hasta los 100 años, por lo que surge una reflexión autocrítica: ¿Es justo obligar a nuestros hijos a financiar nuestra jubilación, si conscientemente decidimos no hacerlo en el día de hoy?

Por eso, de lo que nos debemos cuidar son de aquellas personas que, bajo un discurso populista, pretenden llevar al más pobre a la prosperidad, quitando la prosperidad del más rico. Bien decía Margaret Thatcher que “obligarse uno mismo a hacer lo que sabe que es correcto e importante, aunque difícil; es el mejor camino hacia el orgullo, la autoestima y la satisfacción personal”.

 

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.