El gran problema del cine mexicano

1

La industria cinematográfica mexicana está pasando por un muy buen momento, pero sigue habiendo un gran problema que no la deja alcanzar su máximo potencial.

Fuente: IMCINE

Por Kevin Martínez (IBT)

La industria cinematográfica mexicana tiene muchos problemas, pero hay uno que sobresale sobre los demás, uno que no permite que la industria sea capaz de autosustentarse ni que haya más diversidad en los cines mexicanos. Este problema es la distribución y exhibición de las películas.

En cuestión de producción, el cine mexicano está viviendo una época muy buena. Según el anuario estadístico del cine mexicano del IMCINE, en el 2016 se produjeron 162 películas, una cifra que no se alcanzaba desde la ‘Época de Oro’ del cine mexicano en la década de 1950. Sin embargo, solo se estrenaron 90 en cartelera. Esto es solo el 56%, lo que significa que más del 40% de las películas producidas no fueron exhibidas en la cartelera nacional. Este es un problema muy grande, ya que, aunque se hagan películas mexicanas con propuestas interesantes y diversas, estas no se distribuyen.

Un ejemplo reciente de esto es La Cuarta Compañía, película que en julio arrasó en los premios Ariel al llevarse nueve estatuillas, incluyendo mejor película, pero que, hasta la fecha, sigue sin estrenarse en cines nacionales. Así es, la máxima ganadora de los premios equivalentes al Óscar en el cine mexicano aún no ha logrado estrenarse en cines.

Y este es solo un ejemplo de muchos, porque el problema más grande de la industria cinematográfica mexicana no es la calidad o la producción, sino la distribución. Se está haciendo mucho cine en México, pero este no llega a las salas. Y cuando lo hace se proyecta en muy pocas salas.

De las 90 películas mexicanas estrenadas en el 2016, solo 9 se estrenaron en más de mil salas. A comparación, los blockbusters estadounidenses suelen proyectarse en más de 3 mil salas mexicanas en su fin de semana de estreno. Esta es una enorme diferencia que, de entrada, pone en desventaja al cine mexicano y afecta indirectamente a la calidad y diversidad de la industria fílmica nacional.

¿Solo comedias?

Aunque, en los últimos años, la industria cinematográfica mexicana ha tenido un nivel de éxito que no había tenido en décadas, todavía existe en la población un estigma en contra de ella. Todavía hay sectores de la población que creen que el cine mexicano es de baja calidad, que no hay diversidad de propuestas o que solo se producen comedias estilo Martha Higadera o Eugenio Derbez.

Sin embargo, México tiene grandes cineastas que todos los días hacen o luchan por hacer un tipo de cine diferente. El problema es que, aún si logran hacerlo, este no se distribuye ni se exhibe. O si lo hace es en una sala a las 21:00, mientras que la nueva película americana de superhéroes se proyecta todo el día en 7 salas diferentes.

Con más de 600 millones de pesos, ‘No se aceptan devoluciones’ es la película mexicana más taquillera de la historia (Fuente: PulsoDF)

Y, sin publicidad ni promoción efectiva, las películas que se arriesgan a presentar algo nuevo son reemplazadas a la semana por otras que sí vendan boletos y palomitas. Es por esto que existe la impresión de que solo se producen comedias en México, porque estas son las películas que ya han demostrado tener éxito. Nueve de las diez películas mexicanas más taquilleras del país son comedias; por este motivo, las distribuidoras no dudan en darles promoción, salas y horarios adecuados, sobre todo si están protagonizadas por estrellas como Martha Higadera, Luis Gerardo Méndez o Karla Souza.

Así, las comedias mexicanas que siguen una fórmula ya establecida y están protagonizadas por actores famosos no representan ningún riesgo para las productoras, ya que saben que, al menos, recuperarán su inversión. Mientras que producir propuestas nuevas o experimentar con géneros y temáticas sigue siendo increíblemente riesgoso, ya que ni siquiera existe la seguridad de que llegarán a las salas de cine.

El extenso marketing y distribución de las comedias mexicanas y, sobre todo, de los blockbusters estadounidenses hacen que las propuestas más diversas e interesantes del cine mexicano sean olvidadas. Lamentablemente, este no es un suceso exclusivo de México; todas las semanas, alrededor del mundo, las películas “palomeras” se sitúan en la cima de la taquilla mientras que las películas de una calidad objetivamente más alta son relegadas al fondo. Y esto no es necesariamente malo, después de todo uno de los propósitos más importantes del cine es entretener.

Pero el problema en México es que la industria todavía no está lo suficientemente establecida para sostenerse a sí misma. En Estados Unidos, las grandes productoras se pueden “dar el lujo” de producir películas más riesgosas, diversas o “de arte” porque sus franquicias y blockbusters se los permiten. Las ganancias de las películas más taquilleras contribuyen a la realización de propuestas más pequeñas e interesantes que posiblemente no recauden mucho dinero en taquilla, pero que tienen un valor cultural y artístico.

Mientras que, en México, la mayoría de las películas son realizadas con un apoyo gubernamental que garantiza que el cine mexicano no se extinga, pero no asegura una exhibición comercial. Esto lleva a que, la mayoría de las veces, el dinero invertido no se recupere y, por lo tanto, no contribuya a fortalecer y expandir la industria.

Fuente: Videocine

En el cine mexicano hay poca diversidad porque hay poco apoyo a la diversidad, no porque haya falta de talento o creatividad. Un ejemplo reciente de esto es la película Vuelven, de Issa López, que tiene una propuesta de terror sumamente interesante que le ha ganado los cumplidos de Stephen King y Guillermo del Toro, pero que difícilmente se quedará más de dos semanas en cartelera. Aunque le ha ido muy bien en la crítica y en festivales, su campaña de marketing ha sido muy pequeña y el número de salas en las que es proyectada palidece a comparación de las salas que Thor: Ragnarok y Coco han acaparado.

¿Cómo puede haber más diversidad en el cine mexicano si no es apoyada? Y, ¿cómo puede ser apoyada si no existe una campaña eficiente de marketing, distribución y exhibición? Lamentablemente es un círculo vicioso que no deja avanzar al cine mexicano y que lo mantiene como una industria no autosustentable.

Tratado de Libre Comercio: el gran enemigo del cine mexicano

Cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) en 1992, México decidió no tomar en cuenta al cine como un elemento cultural, y en su lugar lo catalogó como un servicio. Esto contrasta con lo que hizo Canadá, que estableció cláusulas para proteger sus productos e industrias culturales, incluyendo la industria cinematográfica.

Pero México decidió dejar a su propio cine a merced del libre mercado. Esto se tradujo en una modificación de la Ley de la Industria Cinematográfica, que pasó de garantizar que el 50% de las salas fueran reservadas para proyectar cine mexicano a garantizar solo un 10% de las salas para los productos nacionales.

Esto llevó a que la industria cinematográfica decayera y a que la producción de películas disminuyera significativamente porque, de un día para otro, producir cine en México se había vuelto económicamente riesgoso. Gracias al TLC, México dejó a su propio cine totalmente desprotegido y benefició enormemente a las distribuidoras estadounidenses.

Se dice que, durante las negociaciones del TLC en los años 90, el presidente de la Film Board de Estados Unidos insistió en que México incluyera a la industria cinematográfica dentro del tratado. Esto porque, desde entonces, ya podían ver el gran potencial que había en nuestro país para beneficiar a la industria del cine estadounidense.

Actualmente, México es el cuarto país que más boletos de cine vende, solo después de India, China y Estados Unidos, países que tienen una población mucho más grande. Y, a nivel mundial, ocupa el décimo lugar en ganancias de taquilla. Hoy en día, cuando alrededor del mundo la asistencia al cine ha disminuido, México sigue siendo una potencia cinematográfica que produce grandes ganancias económicas. Desafortunadamente, esas ganancias no son para nosotros.

En la última década, se han producido 1081 películas en México, pero de esas solo se han exhibido 703, es decir, 378 películas mexicanas se produjeron, pero nunca llegaron a estrenarse en las salas de cine. Más de un tercio de las películas mexicanas que se produjeron nunca fueron exhibidas en cines nacionales, esto es señal de un enorme problema en nuestra industria.

El cine mexicano no carece de talento, pero sí de una infraestructura que garantice que las películas producidas llegarán al público y que competirán con las producciones extranjeras en un ambiente que no las perjudique. Son muchos los ejemplos de directores, guionistas y cinefotógrafos mexicanos que han sido reconocidos en festivales internacionales, pero que en su propio país no encuentran los espacios para compartir sus productos.

Actualmente, el cine mexicano está pasando por un buen momento, en los últimos cinco años el número de producciones y estrenos mexicanos ha incrementado significativamente, pero todavía falta un largo camino por recorrer para que la industria alcance todo su potencial.

 

1 comentario

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.