El futuro del TLCAN: ante retos y oportunidades

0

Tras la finalización de la sexta ronda de negociaciones para la modificación del acuerdo, se analizaron las posibles repercusiones y alternativas que presenta México, en instalaciones de EGADE Business School.

Por Andrés Valenzuela (LIN) | 14 de febrero del 2018

El pasado 7 de febrero se celebró la conferencia Talks & Coffee: Modificación/ Cancelación del TLCAN, en las instalaciones de EGADE Business School. La organización estuvo a cargo de Cecilia Terán, coordinadora de Career Services de la escuela, quien consideró necesario un cambio en el formato convencional de este tipo de eventos para lograr una intervención directa del público, que incluía tanto a empresarios y profesores, como a estudiantes de maestría.

Para ello, se dispuso de un espacio reducido con mesas y un servicio de cáterin, de manera que los asistentes pudieran participar cómodamente durante la exposición del conferencista.

En esta ocasión, el invitado fue Eliel Amaya, director de comercio exterior en PwC (PriceWaterhouseCoopers), una de las 4 empresas más importantes en servicios de auditoría y consultoría en el mundo.

Con 17 años de experiencia en el mercado internacional, Eliel consideró prudente iniciar el debate con una aclaración: que el impacto del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) en la economía de sus miembros es muy difícil de medir en su totalidad. Sin embargo, sí es evidente el beneficio de su existencia.

Curiosamente, el principal detractor del acuerdo en las negociaciones (Estados Unidos) refleja en cifras un significativo grado de dependencia de este, pues el 30% de los empleos generados para sus ciudadanos proceden de las actividades comerciales con los países vecinos, según estadísticas de PwC. De igual manera, la mayoría de sus exportaciones tiene como destino final 3 países: Canadá, México y China. Por ello, pensar en su cancelación cuando, en palabras del conferencista, “Estados Unidos no puede producir ni un solo carro por su cuenta”, suena totalmente ilógico.

No obstante, dicho escenario no es imposible. Amaya hizo énfasis en el objetivo original de la negociación: la inclusión de elementos influyentes en el mercado actual, tales como el comercio electrónico, la propiedad intelectual y el medio ambiente.

Lamentablemente, tras el inicio de la gestión presidencial de Donald Trump, éste ha causado que “no se le abra paso a ninguno de los objetivos planteados, hasta cumplir los caprichos prometidos en campaña”, lo cual implica proteger los empleos en territorio estadounidense, y evitar el tema medioambiental.

Ante su salida, ¿qué repercusiones instantáneas afectarían a México? Primeramente, toda la región perdería competitividad, al no existir demanda suficiente para la capacidad de producción existente antes de la cancelación del tratado. Enseguida, sería muy probable que se opte por relaciones bilaterales entre los exmiembros, con lo cual el mayor beneficiado sería Canadá, actor con más disposición a cooperar con ambas naciones.

Sin el tratado, México no tendría mejor opción que adecuarse a los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y aplicar su cláusula de la Nación Más Favorecida (NMF).

Los puntos a debatir durante la negociación han sido desafiantes para el panorama actual mexicano, como ejemplificaba Amaya con los ajustes salariales propuestos por Canadá, que parecen estar lejos de plasmarse a corto plazo. Si bien se debe aspirar a la homogeneidad en los salarios mínimos de los 3 países, no puede ignorarse la inminente consecuencia que supondría la aplicación no gradual de esta medida: un considerable aumento de la inflación.

Fuente: PwC

Con todo lo que podría venirse encima para México, muchos de los asistentes se cuestionaron sobre las vías alternas que se barajan, considerando los otros 14 tratados de los cuales se es firmante junto a otras 47 naciones. Entre estos, encontraron que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), a pesar de la inesperada retirada de Estados Unidos, se perfila como la raíz de fructíferas relaciones comerciales, dando acceso a intercambios con 11 países de la Cuenca del Pacífico.

Habiendo finalizado la conferencia, esta se cerró con una interesante cuestionante para el señor Amaya, realizada por uno de los asistentes: “nos has dado un análisis muy completo de qué es lo que está sucediendo, pero me viene a la mente una frase que se usa mucho ahora. Crear o morir. Entonces, ¿cómo prepararnos nosotros como instituciones a esa cultura de crear?”. A ello, el señor Amaya respondió que “la clave siempre ha estado ahí, pero no hemos sabido enfrentar el reto como se debe. La única respuesta es educación. No hay manera de generar talento sin eso. Solo así podemos pasar de ser el que pega los tornillos, a ser el que diseñe el robot que pegue esos tornillos”.

 

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.