Miércoles, 19 de septiembre de 2018

El Contrabajo: Dvořák, interracialidad y democracia desde el nuevo mundo

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Manuel Rojas (IMI) | 26 de febrero de 2018

Poco después de iniciado el periodo del romanticismo, en un mundo donde los alemanes e italianos se encuentran dirigiendo el curso de la música en la historia a través de su estética y estructuras, surge la necesidad entre diversos países del este de Europa de expresar su propia cultura al mundo.

En parte gracias al creciente interés por el pasado de su cultura, pero principalmente debido a transiciones políticas en las formas de gobierno totalitarias a democráticas, se permitió a varios colectivos de esta región del continente que se volvieran más conscientes de su identidad nacional, unidos por una misma tradición y lenguaje. La dominación extranjera provocó que se estimara y se protegiera más la canción popular. De esta manera surge el movimiento de la era romántica conocido como el nacionalismo.

Ninguna música nacionalista fue más popular que las óperas de Verdi o Wagner y conservaron sus mismas formas musicales. Sin embargo, en la búsqueda de aligerar la técnica clásica, enriquecieron su estilo más allá de tonalidades mayores y menores. El nacionalismo, de acuerdo a Alec Robertson y Denis Stevens, “fue un desarrollo natural del romanticismo y del crecimiento de la democracia”.

Grieg en Noruega, Sibelius en Finlandia y los poderosos cinco rusos son compositores considerados nacionalistas por la exploración de estos recursos. En una región que ha sufrido numerosos cambios en su división política, nace en 1841 Antonín Dvořák en Bohemia, territorio hoy conocido como República Checa.

Antonín Dvořák en 1881 (Fuente: Berlín Confidencial)

Dvořák recibió su educación musical en su país natal bajo la influencia de su antecesor cultural Smetana y el estilo de Wagner. Escribió sus primeras composiciones en las formas convencionales como sinfonía y cuarteto de cuerdas. Sin embargo, ganó el reconocimiento de Brahms por su tercera sinfonía que lo impulsó a ser mundialmente popular por sus danzas eslavas. Tanto fue el alcance de su estilo bohemio fuera de Europa Central que le llegó la oferta de ser director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York entre 1892 y 1895.

Su estancia en América lo puso en contacto con el contexto estadounidense, por lo que se relacionó y encontró inspiración en la música afroamericana, provocando que compusiera una de las sinfonías más interpretadas: La Novena, desde el Nuevo Mundo.

Existe el debate sobre el origen de los motivos principales de la obra, pues presenta una gran similitud con los cantos espirituales afroamericanos e indios nativos, sin embargo, aún posee gran parte de la influencia europea y de República Checa.

En el primer tema a continuación, se muestra el uso de una escala de cinco notas en ritmo sincopado. Asimismo, en el segundo tema tocado por las flautas y oboes, usa la pentatónica, con excepción de la séptima marcada con una x, la cual resuelve a la tónica. Este motivo está acompañado por un intervalo de quinta tocado por los violonchelos en un pulso estable.

Estos son recursos muy utilizados en la música india, aunque cabe destacar que no son exclusivas de estos ya que también entran en el contexto oriental y de la música europea.

Principales temas del primer movimiento de la ‘Novena Sinfonía’ de Dvořák (Fuente: Guía Akal de la Música)

El último tema expuesto es bastante comparado con el espiritual afroamericano Sweet low, sweet chariot y también usa una escala pentatónica a excepción de los últimos 3 compases donde añade las notas faltantes de la escala mayor.

Las obras de Dvořák expandieron la idea del nacionalismo de su país, congeniando con las estructuras aceptadas por la escuela clásica e influyendo en la música americana, por lo que es posible considerar su Novena Sinfonía como una obra interracial.

Dvořák estaba convencido de que la música de concierto derivaría en un futuro de esta unión con la música africana y de los nativos americanos, sin embargo, los compositores modernos se enfocaron más en la creación de sistemas para salir del tonalismo. A pesar de esto, se conoce una música con complejidad tan comparable como la académica derivada del folclor, ritmos africanos, armonía occidental, y temas norteamericanos; el jazz.

 

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