El borrego político: la histeria rusa

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Salvador Iturbide Rojas (LEC) | 19 de Febrero de 2018

Estimados lectores, ahora resulta que si han tomado recientemente vodka en sus salidas a los centros nocturnos, han probado el exquisito caviar, han sentido mucho frío e incluso han escuchado en reiteradas ocasiones el próximo campeonato mundial de fútbol este año en diversos medios de comunicación, son síntomas de una intervención rusa en México, en pleno año electoral.

Esta acusación gratuita, se atribuye a uno de los altos personeros del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Se trata del general Herbert Raymond McMaster, militar de carrera y hoy asesor de seguridad nacional, declaró, sin sustento alguno, lo siguiente: “Se han detectado ‘señales iniciales’ de Rusia, a través de campañas sofisticadas de subversión, desinformación y propaganda en las elecciones mexicanas”.

Estas declaraciones fueron difundidas y amplificadas el 11 de enero del 2018 por el diario The Washington Post, por lo que tuvo amplia repercusión en la política nacional. Esto fue suficiente para lanzar la acusación, por parte del periodista León Krauze y el exsenador Javier Lozano, que el candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador tuviera respaldo desde Moscú como indicio de una “intervención rusa”. El despropósito llegó al extremo de “bautizarlo” como ‘Andrés Manuelovich’ desatando una verdadera comedia gracias a su ignorancia y arrogancia con su ataque verbal. Lejos de perjudicar a López Obrador lo ha fortalecido. Respondió con video y con sentido del humor estas acusaciones en redes sociales, volviéndose viral y repuntando en las últimas encuestas sobre intención del voto.

La acusación de una intervención rusa contra un candidato no solo es irracional, también hace gala de un anticomunismo trasnochado ‘macartista’, en el que se insinúa que el candidato no es un opositor, es alguien conspirador, desleal y traidor a la patria. Con ello revive un viejo recuerdo de la Guerra Fría, la histeria colectiva desatada por una persecución política de alguien opositor, bajo el argumento de que es un peligro para la seguridad nacional.

En Estados Unidos, la Cámara de Representantes acusa a Rusia de intervenir en las elecciones generales, en las que resultó victorioso Donald Trump, como si fueran responsables de esta presunta infiltración, citan a las compañías tecnológicas como Facebook y Twitter forzando a que muestren evidencias del alcance de la intervención. Sin embargo, Facebook reconoce, ante una comisión del Senado estadounidense, que no pueden probar ni tampoco descartar la colusión rusa. En todo caso las redes sociales mediante las fake news (noticias falsas) influyen para dañar la democracia, faltando a la verdad y abusando de la libertad de expresión.

Por si fuera poco, en el marco de su gira a Rusia, el Ministro de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray declaró que “El gobierno mexicano no tiene ninguna evidencia que valide esta hipótesis” en referencia a la trama rusa, reforzando el argumento de su homólogo ruso, Serguéi Lavrov en el que rechaza las acusaciones sobre la presunta intervención rusa en las elecciones generales de 2018 en México.

Entonces, ¿a quién le interesa más el futuro político de este país en el extranjero? No dudo que Vladimir Putin quiera influir en las elecciones en diversos países, ya que le puede favorecer o perjudicar sus intereses; sin embargo, la visita reciente del Secretario de Estado, Rex Tillerson a México alertando sobre la “intervención rusa” por enésima vez, pone en evidencia que Estados Unidos, en realidad, está interesado en influir las elecciones generales, ya que está en juego sus intereses e inquieta que su vecino cuente con una figura que pueda hacer contrapeso a Donald Trump en política externa.

Circula en redes sociales una imagen que dice ‘Pejestroika’, en clara alusión a la Perestroika en tiempos de la Unión Soviética. ¿Qué es la doctrina ‘Pejestroika’? ¿Qué diría Mijail Gorbachov si viera que los partidarios de López Obrador proclaman la doctrina de la ‘Pejestroika’? Esa pregunta podrían responderlo los camaradas del ‘Peje’.

 

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