Economics 101

Al rescate del Euro

Por José Luis Tamez Cantú (LEC)

El euro es más que un tipo de cambio. Es el símbolo de la unión política y de mercados entre los países de la Unión Europea (UE) y además de la desaparición de las fronteras entre ellos. Más de 330 millones de personas, 17 países, todos bajo una misma moneda, un gran mercado regional que no se enfrenta a los costos que conlleva tener que cambiar de divisas para comerciar.

La institución encargada de acuñar esta moneda es el Banco Central Europeo (BCE), quien tiene como mandato mantener la estabilidad de precios (baja inflación) de la UE a través de instrumentos de  política monetaria. Y aquí es donde radica el mérito de la unión monetaria ya que conlleva una buena planeación central del banco y un compromiso particular de responsabilidad en sus políticas de los países que son parte. El BCE no debe olvidarse de todos sus miembros y estos deben recordar su corresponsabilidad en mantener vivo el sueño del euro.

Hasta hace poco no sé podía hablar sino del éxito de euro.  ¿Cuándo se rompió esto? Cuando algunas naciones olvidaron cumplir con su compromiso particular, es decir cuando ante el auge económico de la región, ya sea agentes públicos o privados obtuvieron una cantidad irresponsable de deuda a bajo costo que condujo al delicado problema que hoy conocemos.

¿Por qué pone esto en peligro al euro? Porque si el mercado percibe que los países con problemas tendrán que salir de esta moneda, buscarán cambiar sus inversiones a otras divisas, agravando la cosa. Es así que estas naciones buscan seguir conservando a sus inversionistas a través de medidas de austeridad y ofreciendo tasas de interés más  atractivas.

Para hacer menos pesada esta losa para los países en problemas y para dar certeza de la sostenibilidad del euro, el Presidente del BCE Mario Draghi anunció que  han decidido emprender un programa rescate -algo tarde a consideración de algunos- que consiste en adquirir indiscriminadamente deuda de corto plazo (menor a tres años) de los países que soliciten dicho programa. Lo anterior no es gratis, a cambio deben de adoptar algunas medidas de austeridad recomendadas por dicha institución.

Y aunque los mercados reaccionaron de forma positiva ante el anuncio, lo anterior tiene sus puntos a considerar. El principal es el de incentivos perversos que tendrán las naciones que serán rescatadas, si se les comprará una cantidad ilimitada de deuda de corto plazo, la tentación será a emitir una mayor parte de sus obligaciones para dicho rango de tiempo. Esto también conllevaría que estos países tendrían que renegociar su financiamiento a base de deuda en periodos de tiempo más próximos.

Así mismo, las naciones deberán adoptar políticas de austeridad y eso tiene un costo político. Y no hablo de solamente de que el presidente y sus allegados ganen menos, esto conlleva sacrificios como recorte a programas sociales, ajustes en los sistemas de pensiones, aumento en impuestos, postergar la recesión etc. Casos como el de Grecia son la muestra de que estos sacrificios traen consigo descontento social, xenofobia e incluso el  resurgimiento de partidos políticos radicales con posibilidades reales de llegar al poder.

La pelota ahora está en el terreno de las naciones miembro. Es a ellas a quien corresponde decidir si aceptan el rescate o no, pero ante todo  deben decidir si actúan a la altura de su compromiso con la sostenibilidad del euro y el que tienen con su propia gente.  Algunas naciones como España se han anticipado a decir que no aceptarían la ayuda del BCE.

¿Es posible la desaparición del euro? Sí, lo es. Si los países no logran convencer a sus inversionistas y a su población de que sus políticas económicas son las adecuadas, pueden venir problemas serios. Ya en países como en Grecia e Italia hay altos índices de evasión fiscal, por lo mismo que se desconfía de los destinos de estos recursos (que ya en alguna ocasión fueron mal versados). Si lo anterior se hace un círculo vicioso, sobre todo en Grecia que parece ser quien tiene más problemas, el modelo de la moneda única se puede agotar.

No olvidemos, que al final del día, ningún compromiso es tan importante como el bienestar de la población. Si se llega al punto de que una nación tenga que salir del euro, las señales que se mandarían al mercado complicarían la situación. Una vez que se rompe una vez un tratado se desvirtúa. De ahí que la misión no es sencilla, pero de su cumplimiento depende que de aquí a muchos años podamos seguir hablando del euro como un caso de éxito.

Cualquier comentario, duda u observación sobre esta columna o cualquiera de este espacio, puede usted hacerla llegar vía Twitter a @jltamez

PD: El día de hoy y mañana estarán reunidos los miembros del Comité de Política Monetaria de la Fed (FOMC), se espera que ante las cifras negativas de desempleo en Estados Unidos publicadas para el mes de agosto se tomen nuevas medidas en esta materia. Incluso hay quienes hablan de una nueva distención monetaria (QE3). Habrá que estar pendientes.



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