Donald Trump y el cambio climático

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Los riesgos que la presidencia de Donald Trump presenta para el mundo en cuestión de migración, economía y seguridad global son conocidos; sin embargo, es su posición respecto al cambio climático la puede llegar a tener las más graves consecuencias.

Por Kevin Martínez (IBT)

Fuente: time.com

Donald Trump representa un gran desafío para la comunidad internacional en diferentes ámbitos; pero, sin duda, uno de los más grandes es en cuestión ambiental. El nuevo presidente de los Estados Unidos ha negado en repetidas ocasiones la veracidad del cambio climático e incluso ha afirmado que es una farsa creada por China para afectar la economía estadounidense.

Trump ha argumentado que “nadie sabe a ciencia cierta si [el cambio climático]es real”. Sin embargo, esto no es verdad; de acuerdo con varios estudios, el 97% de los científicos ambientales reconocen que la temperatura de la Tierra está aumentando y que el ser humano ha contribuido a este aumento.

Aunque rechace exhaustivas evidencias científicas, el presidente americano actualmente cuenta con una gran cantidad de poder. En las últimas elecciones, los Republicanos no solo ganaron la presidencia, sino que también retuvieron el control del Senado y de la Cámara de Representantes. Esto les da la oportunidad de realizar cambios radicales prácticamente sin oposición.

Entre las acciones que Trump puede tomar, y que traerían grandes consecuencias para el medio ambiente, están:

Retirarse del Acuerdo de París.

Firmado en 2016 por 194 países, este acuerdo tiene como propósito reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el aumento de la temperatura global a menos de 2°C.

Estados Unidos es la segunda nación que produce más gases de efecto invernadero. Si Donald Trump cumple su promesa de salirse de este histórico acuerdo, las posibilidades de alcanzar la meta se reducirían dramáticamente y se daría pie a que otras naciones como India (la tercera nación más contaminante) también decidan no cumplir con su parte del acuerdo.

Regresar a la industria del carbón y del petróleo.

Mientras que su opositora, Hillary Clinton, prometía impulsar a Estados Unidos para que fuera la potencia número uno en energías renovables, Trump ha prometido regresar a la industria del carbón y del petróleo. También ha afirmado que cortará significativamente las regulaciones ambientales y el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

Para lograr esto, ha formado un gabinete con funcionarios que niegan la existencia o el impacto del cambio climático y que tienen grandes conexiones con la industria petrolera como Scott Pruitt, Rick Perry y Rex Tillerson. En este aspecto, Trump ya ha aprobado la construcción de los oleoductos de Keystone y Dakota para revitalizar la industria petrolera, algo que el Presidente Obama había bloqueado.

Persecución intelectual.

La administración de Trump ya ha empezado a cortar fondos destinados a realizar investigaciones sobre el cambio climático y ha intentado retirar de la página web de la EPA los vínculos relacionados con estos estudios, así como cifras detalladas de las emisiones de gases de efecto invernadero. También ha retirado de la página oficial de la Casa Blanca cualquier mención del cambio climático y ha prohibido a los empleados de la EPA hablar con la prensa.

A pesar de esto, el cambio climático sigue siendo un hecho tangible y uno de los desafíos más grandes a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad. El 2016 fue el año más caluroso desde que se tiene registro; cada año se extinguen o entran en peligro de extinción más especies animales y vegetales; y los desastres naturales han aumentado en intensidad y cantidad en las últimas décadas.

Sin embargo, aunque Donald Trump representa un gran desafío para el mundo y puede ocasionar daños severos en cuestiones ambientales, los precios de las energías renovables han bajado año con año. Esto significa que cada vez más personas e industrias se moverán hacia ese sector; ya no solo para proteger el medio ambiente, sino también por beneficios económicos.

Aunado a eso, China, la nación más contaminante del planeta, está dispuesta a tomar el rol de liderazgo dejado por Obama: su presidente ha declarado que el país seguirá con planes de reducir las emisiones de gases de invernadero, sin importar las decisiones que tome Trump.

Así, aún existe esperanza para la resolución de esta problemática, ya que cada vez más personas, empresas y naciones se han dado cuenta de que el cambio climático va más allá de la política y que es algo que afecta a todos los seres humanos.

 

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