Diseño con ‘ingenio mexicano’

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11 pares de manos, 180 piezas diferentes, 3 semanas y una misma pasión encaminaron a un grupo de estudiantes de arquitectura a diseñar y construir el primer pabellón paramétrico en las instalaciones de la Escuela de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey.

Fuente: Alberto Torres

Fuente: Alberto Torres

Por Marcela Ayala (LCMD)

Dependiendo de la materia, los trabajos finales de cada semestre van desde proyectos investigativos hasta simuladores. En el caso de los estudiantes de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD), acreditar las materias recae en poner en práctica sus habilidades creativas para “construir” algo nunca antes visto.

Aunque habitualmente estas construcciones quedan plasmadas en dibujo, maqueta o render, el semestre pasado 11 estudiantes de arquitectura decidieron ir más allá de lo académico, y materializaron por cuenta propia su proyecto final, un pabellón paramétrico.

El diseño paramétrico

Con el fin de construir un pabellón innovador y preciso, los estudiantes explotaron las ventajas del diseño paramétrico, el cual brinda la oportunidad de diseñar como si se utilizara una hoja de cálculo.

“El diseño paramétrico es diseñar en base a parámetros establecidos y generar algoritmos para modificar de manera muy rápida y eficiente estos parámetros. [El diseño paramétrico] es la programación para los arquitectos”, explicó Andrés Martínez, diseñador principal del proyecto.

Una idea revolucionaria

Para los integrantes del equipo, todo comenzó bajo el título de una ‘cubierta’ de 3 x 3 metros. Tres semanas antes de salir de vacaciones, el profesor de la materia ‘Tecnologías avanzadas para la arquitectura’ les asignó este proyecto, el cual cobró vida gracias a la visión de los estudiantes.

La asignatura encargada por el profesor Alex Rodríguez requirió el uso de distintos programas innovadores como Rhinoceros y Grasshopper, en los cuales se generaron los algoritmos para desarrollar los distintos diseños paramétricos.

“A los arquitectos nos encanta fabricar historias y explicaciones para creer que todo lo que hacemos es importante. A mí no. Quería que fuera algo totalmente atractivo, elegante  y que mostrara un grado de complejidad interesante”, confesó Andrés Martínez.

El equipo se inspiró en proyectos ya existentes para diseñar su propio pabellón, y bastaron unas cuantas horas para clarificar una estructura general. Sin embargo, la programación y el diseño en el programa fueron labores completamente diferentes.
De acuerdo con Andrés, fueron cerca de 100 horas las que tomó desarrollar el algoritmo para poder plantear la estructura, obtener el despiece de cada pirámide y las perforaciones.

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Concretar ideas

Los alumnos participantes fueron Paulina Rangel, Francisco Ruiz, Omar Nava, Maru Padilla, César Delgado, Andrés Martínez, Esteban Huacuja, Javier Jasso, Cristina González, Lucia Coronel y Alberto Frías.

Para ensamblar el pabellón se requirió un presupuesto de aproximadamente 30 mil pesos, aportados por los mismos estudiantes, así como su esfuerzo y trabajo colectivo por cuatro semanas.

La obra fue construida a base de catenarias, y se implementaron herramientas como  WaterJet, impresión en tercera dimensión, corte láser y corte de agua, además del “ingenio mexicano”, como lo describió Javier Jasso.

“Fue muy compleja la construcción porque ocupamos 180 piezas. Entonces era una por una y todas son distintas. No había ni una pieza igual. Fue todo un reto, como armar un rompecabezas 3D”, describió Esteban Huacuja.

Fuente: Paulina Rangel

Fuente: Paulina Rangel

A pesar de la complejidad que implica la organización para llevar a cabo un proyecto de esta magnitud, para el equipo fue más un proyecto entre amigos, fácil de manejar.

“Uno de los problemas más grandes que siempre hay en la construcción es la comunicación y la relación de todos los que trabajan. Lo bueno fue que nos llevamos muy bien y de esa forma pudimos sacar el proyecto adelante”, dijo Javier Jasso.

Un pabellón impactante

El impacto positivo de la obra traspasó pronto el nivel local, puesto que revistas de arquitectura reconocidas mundialmente como Evolo y Archdaily no tardaron en publicar este proyecto en sus sitios oficiales.

Sin embargo, la verdadera trascendencia se reflejó en el aprendizaje de los aspirantes a arquitectos, ya que experimentaron el trabajo completo como arquitectos que se vive en la realidad del mundo laboral.

“Esa fue la parte más enriquecedora, hacerlo físico, porque ya le entras a hacer cotizaciones, buscar materiales, ensamblar. Entonces ya entran un chorro de factores cuando normalmente eso no pasa. Te piden un trabajo, diseñas y expones algunos detalles constructivos pero nunca se lleva a esa parte tangible”, reflexionó Esteban Huacuja.

Fuente: Javier Jasso

Fuente: Javier Jasso

La construcción se puede visualizar en las redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram) con el hashtag #digfabmty.

“La condición de clase fue: todo lo tenías que hacer en digital. Que tú ya no cortes con el exacto, que tú ya no dibujes. Es como otra perspectiva, una visión más a futuro”, compartió Esteban.

El futuro arquitectónico

Según Archdaily, la revista de arquitectura con mayor número de visitas a nivel mundial, la escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey ocupa el séptimo lugar entre las mejores 50 escuelas de arquitectura en Latinoamérica.

Con esta experiencia, los alumnos esperan haber dejado huella en su escuela e impactar de manera definitiva a las generaciones futuras, como testimonio de la magnitud que pueden tomar los proyectos al tener iniciativa y visión.

“Yo creo que el Tec va por buen camino. Lo que sí es que nos falta publicar más y que los proyectos se den a conocer. Siento que muchos trabajos se desperdician, a pesar de que se les dé un pequeño espacio de exposición a los mejores proyectos del semestre, estos no logran ser reconocidos como deberían”, comentó Javier Jasso.

“En la actualidad veo a la arquitectura mexicana atrasada. Claro, hay muchos arquitectos mexicanos que están tratando de llevar a México a los primeros planos. Poco a poco. En el futuro, veo a los arquitectos mexicanos como algunos de los más fuertes. Hacen falta grandes arquitectos en México, reconocidos a nivel mundial. Y en eso estamos”, concluyó Andrés Martínez.

Fuente: Alex Rodriguez

Fuente: Alex Rodriguez

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