De masculinidades, porcelana y otros materiales frágiles…

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Como parte de la Semana de feminismos se llevó a cabo el panel ‘Masculinidades y Feminismo’, donde se discutió el papel de los hombres profeministas y no profeministas en el modelo social patriarcal.

Fotografía: Ariel Martínez (LRI)

Por Melanie Vielma (ITC)

El salón 104 de las Aulas 3 del Tec se llenó a tope el día 7 de marzo para escuchar el panel ‘Masculinidades y Feminismo’, moderado por Elena Olascoaga, especialista en Género y Desarrollo.

En el panel participaron cinco hombres con especialidades y proyectos relacionados con los estudios de género: Gregorio Reyes, Ingeniero Físico ; Armando Ávila, Psicólogo y Coordinador de Salud y Desarrollo en la UANL; Mario Barragán, Arista Visual; David de Jesús Reyes, Doctor en Política Social; e Iván Miramontes, especialista en Violencia Familiar.

Fotografía: Ariel Martínez (LRI)

El panel comenzó con una pregunta de Elena Olascoaga para los panelistas: ¿Cuál ha sido su experiencia como hombres desde una perspectiva feminista?  

“El feminismo va contra la corriente cultural”, respondió Gregorio Reyes. Contó también sobre el dolor que sintió al darse cuenta de la posición privilegiada en la que está sólo por ser hombre, pero también de la satisfacción que le dio el aceptar estos privilegios y pensar que podía comenzar a actuar enfocándose en lograr que las cosas sean diferentes para todos y todas.

El Doctor David de Jesús mencionó que para él lo más peligroso del machismo es que es “aquello que ya está normalizado”, las conductas que gracias a la reflexión feminista ahora se consideran violentas son, para muchos, algo común. Destacó además lo importantes que son los Estudios de género y lo lamentable que es que la mayoría de estas investigaciones se queden atrapadas en los libros académicos y no sean leídos jamás por los encargados de las políticas públicas.

En la lucha feminista es imprescindible hacer conciencia de que también las pequeñas cosas son violencia, de que los micromachismos no son sólo cuentos de terror para mujeres y niñas, son pura realidad y son un problema.

“Es gracioso porque la lógica del hombre es: yo no golpeo, yo no insulto, yo no soy violento; cuando la realidad es mucha más compleja que eso”, comentó Armando Ávila.

Fotografía: Ariel Martínez (LRI)

La segunda pregunta de Olascoaga a los panelistas fue: ¿Por qué creen que existe una resistencia al feminismo?

Sobre esto Iván Miramontes dio dos puntos: muchos no entienden qué es el feminismo, ya sea por ignorancia o indiferencia; muchos de los que sí lo entienden tienen miedo de que el poder no pueda ser compartido entre hombres y mujeres. Y es ahí donde entran en juego las masculinidades.

“Gracias al feminismo puedes ver todas estas rupturas en la máscara patriarcal, y eso a los hombres no les gusta”, comentó Mario Barragán.

Es fácil cuestionar tu propia masculinidad, y más aún al estar en un grupo donde la mayoría son mujeres. Según David de Jesús: “para un hombre es un choque tener una jefa mujer o una esposa mujer, y que te den órdenes”. Culturalmente a un hombre no lo preparan para eso, y es lo que puede iniciar conflictos y resentimiento.

“El ser feminista no te da un plus como hombre, es simplemente algo que debería estar en nosotros por default”, dijo Gregorio Reyes.

Antes del cierre una persona del público preguntó: “¿Qué piensan acerca de la caballerosidad?”

“Es machismo, es una forma de control. ¿Qué hace un hombre cuando una mujer rechaza la caballerosidad? Comienzas a criticarla, a pensar que es una desagradecida, que no te valora como hombre”, respondió Iván Miramontes.

Fotografía: Ariel Martínez (LRI)

El panel terminó con una reflexión de los panelistas acerca de su rol como hombres dentro del feminismo.

Es común descalificar a una mujer cuando pone en evidencia las desigualdades que sufre y los pocos privilegios de los que goza, los “estás loca” y “eres una exagerada” sólo tardan segundos en escucharse, pero esto no significa que las mujeres deben aceptar estos calificativos y callar.

“Los hombres profeministas no tienen la necesidad de tomar espacios dentro del feminismo, sino de modificar el espacio que ya ocupan, haciéndolo feminista desde dentro”, dijo Armando Ávila, recordando al público que exigir un espacio dentro del feminismo también es una forma de violentarlo.

“Si no estás constantemente combatiendo el modelo patriarcal entonces también eres parte de este”, comentó Mario Barragán.

Armando Ávila cerró el panel diciendo: “el mayor problema para la lucha feminista es que, en el debate, se escucha para responder y no para entender”.

 

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