Cultura Política: Final de temporada

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Diego de los Reyes nos comparte en su última entrada del semestre su opinión respecto a las series televisivas y los aspectos políticos que, en especial las estadounidenses, llegan a  tratar de forma directa e indirecta. 

Diego de los Reyes

Por Diego de los Reyes (ITC) 

Hace un par de semanas, Entertainment Weekly publicó los resultados de una investigación que hicieron en conjunto a una firma de marketing especializada. La investigación mostró el top 25 de series entre los demócratas y republicanos, los dos partidos políticos estadounidenses.

Brevario cultural: los demócratas son los considerados liberales y los republicanos son considerados conservadores. Obama es demócrata, y George W. Bush era republicano.

Los resultados son los esperados, aunque no dejan de ser interesantes. Entre los programas más vistos por los liberales se encuentran los shows satíricos de política, The Daily Show y The Colbert Report (no tan conocidos en México, pero excelentes. Se extrañará a Colbert). Entre los conservadores, se encuentran programas de remodelación de casas y reality shows.

Quisiera, como ejercicio, comparar el primer programa completamente de ficción de cada lista. En la posición 4 de la demócrata se encuentra Community, mientras que en la lista republicana, en la misma posición, se encuentra Blue Bloods.

Algunas personas podrían argumentar que los republicanos son lo suficientemente inteligentes para entender Community. Algunas personas. ¿O tal vez el título es demasiado parecido a la palabra “communism”?

Dejando esto a un lado, la serie sí tiende al “liberalismo”: tiene un reparto racialmente diverso; trata de gente considerada fuera de la norma; cree en la falibilidad del humano.

Blue Bloods, por el otro lado, trata sobre una familia de policías blancos en Nueva York. La serie comúnmente trata temas de valores familiares, un término que es usualmente usado por los conservadores.

Como el mismo artículo de Entertainment Weekly dice, programas con mujeres líderes – Scandal, The Mindy Project y Homeland – son favorecidas por los demócratas; series con hombres al mando, como Person of InterestNCISTop Gear, y Duck Dynasty son favorecidas por los republicanos. Les dejo a ustedes pensar el significado de esto.

El único programa que aparece en ambas listas es New Girl. Por alguna razón, las aventuras de Jess y Nick atraviesan afiliación política. Y teniendo en cuenta que el reparto es diverso. Tal vez New Girl es el Friends de la nueva generación; a todos les gusta.

La lista nos pone a nosotros, como audiencia, en una posición curiosa. ¿Vemos los programas que vemos para validarnos a nosotros mismos? ¿O nosotros validamos a los programas al verlos?

Tal vez es un poco de ambos, y puede ser peligroso. No es bueno encerrarse en una burbuja y sólo ver los programas que comparten tu ideología. Esto tampoco significa que debamos consumir medios que consideremos ofensivos, ya sea que seamos liberales o conservadores.

Lo que queda claro es que la televisión, como cualquier arte, no es “sólo televisión”. Personas crean las series, y las personas tienen ideas que introducen a sus series. Ninguna serie es apolítica porque ninguna persona es apolítica.

Lo único que lamento es la falta de variedad (o, diría yo, existencia) de la televisión mexicana. Pero piensen en los artistas mexicanos que conocen. Escritores, pintores, músicos… ¿Son liberales o conservadores?

Contando las series que ustedes ven, ¿en qué lado caen?

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