Crónicas de un programador renegado: Los barrios bajos del Internet

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Juan José López Jaimez (ITC)

Ok, vayamos paso por paso; ya habíamos hablado en mi columna anterior que el Internet es grande, tiene muchos usuarios y, al menos las redes sociales, pueden ser muy peligrosas.

Sin embargo, el Internet es enorme y podemos encontrar en él técnicamente cualquier cosa que nos podamos imaginar eso incluye cierto sitio de noticias mantenido por alumnos del Tec.

Muchas veces nosotros, como usuarios de Internet, nos limitamos a solo visitar una reducida lista de páginas web algunas de ellas muy culposas.  Y nos olvidamos que existe todo un mundo oculto a un clic de distancia.

En mi columna anterior publiqué una encuesta para medir la cantidad de personas que han sido víctimas de un delito en Internet (robo de identidad, robo de cuentas personales, etc.). De las personas que contestaron, un 21 por ciento afirma haber sido víctima de un delito cibernético alguna vez en su vida. Es decir, aproximadamente una de cada cinco personas.

Honestamente esperaba que las cifras fueran más altas; sin embargo, si escalamos esas cifras a la cantidad de usuarios de Internet en México (aproximadamente 61 millones), las cosas se vuelven más escalofriantes.

La delincuencia en Internet es real, es peligrosa, y está muy bien organizada. Y no, los delincuentes cibernéticos no son como los pintan las películas nerds sin vida social que escriben 2 o tres líneas enfrente de una computadora y ya tienen acceso a tu colección de fotos privadas. Aquí hablamos de verdaderos delincuentes, desde la venta de drogas y el tráfico de blancas, hasta el intercambio y venta de pornografía infantil.

Retomaré un punto que dejé muy claro en mayúsculas para ser exacto de mi columna anterior: el Internet no es un lugar para niños. En la opinión de su servidor, un programador con esperanzas de graduarse, se vale soñar, y con cierta experiencia en seguridad informática, los niños son uno de los blancos preferidos por los criminales en Internet, pues son, hasta cierto punto, fáciles de manipular.

Año con año leo decenas de noticias donde se informa que el FBI, u otro organismo internacional policiaco, desmantela redes de tráfico de pornografía infantil, algunas de ellas que llegan incluso a traficar niños. Y todas, o la mayoría de estas redes, operaban bajo un nivel de seguridad y anonimato robusto gracias al Internet.

A los papás que tienen hijos y les permiten que usen el Internet, les aconsejo encarecidamente: no sean inocentes; supervisen bien con quienes se contactan sus hijos en Internet y qué sitios visitan.

Existen, de hecho, muchas herramientas que permiten limitar el tráfico de Internet en un dispositivo (sea una computadora, Tablet o celular) para impedir que se visiten ciertas páginas. Asimismo, otros dispositivos cuentan con una opción de control parental.

Está bien que los niños tengan acceso a Internet, pues es un recurso indispensable en nuestra vida moderna; pero es necesario que estemos alerta, los delincuentes cibernéticos han probado ser muy inteligentes y, desgraciadamente, usan su inteligencia para hacer cosas malas en lugar de ayudar a los demás.

Podría hablarles de muchos otros delitos en Internet, podría incluso contarles algunas anécdotas algo aterradoras que me han tocado presenciar, pero tengo tarea que hacer y exámenes para los cuales estudiar, pero esta columna abarcaría mucho y probablemente mi editora se enoje otra vez conmigo.

Por último, el hecho de que ustedes no estén conscientes de que existen sitios dedicados a actividad ilegal e Internet, no quiere decir que estos no existan, siempre estén alerta y recuerden: en Internet nadie sabe que eres un perro.

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