¿Cómo determinamos a quién culpar?

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Investigadores del MIT han visualizado por primera vez cómo atribuimos la culpa mediante seguimiento ocular.

Fuente: Pexels

Por Gabriela Garza (IQA)

Imagina que estás trabajando en tu computadora y, de repente, escuchas un ruido, seguido de una nube de humo saliendo de tu disco duro. Desafortunadamente, no has respaldado tus archivos y descubres que los has perdido todos.

En seguida, piensas en la causa de esta pérdida: el abanico dejó de funcionar y tu disco duro se sobrecalentó. Después, piensas cómo pudiste haber prevenido este suceso: si tan solo hubieras respaldado tus archivos… Si tan solo hubieras prestado atención a ese ruido peculiar que provenía de tu computadora.

Este tipo de pensamiento es denominado por filósofos y psicólogos como “contrafactual”. En otras palabras, es imaginar lo que hubiera ocurrido si cierto antecedente no hubiera intervenido.

Sin embargo, en lugar de enfocarse en la causa (el abanico defectuoso), muchos pensamientos contrafactuales sobre eventos inesperados se centran en el habilitador (“si tan solo hubiera respaldado mis archivos”).

Podemos ver este fenómeno en los reportajes de eventos negativos en los medios de comunicación. Por ejemplo, después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, muchos pensamientos se enfocaron en aquellas cosas que habilitaron al ataque (“si tan solo la seguridad del aeropuerto hubiera prevenido a los terroristas de abordar el vuelo”) en lugar de las causas (“si tan solo los terroristas no tuvieran tanto odio por EE.UU.”, “si tan solo hubieran recapacitado”).

El pensamiento contrafactual permite identificar las ‘causas’ –ya sean reales o simplemente percibidas–  de un suceso determinado. Existe una diferencia entre la causa y el habilitador, como hemos discutido.

Sin embargo, la atribución de culpa no necesariamente se fundamenta en las causas reales. En ocasiones se puede dirigir más culpa a cierto comportamiento (seguridad del aeropuerto) que no es realmente la causa del resultado negativo (los atentados). Esto puede llevar a una mala salud mental y sentimientos de tristeza o incluso depresión.

Por eso, se vuelve relevante comprender cómo exactamente se relaciona el pensamiento contrafactual con la manera en la que asignamos la culpa.

Sigue la bola de billar

Filósofos como Lewis, Stalnaker y Mill han analizado la relación entre el pensamiento contrafactual y la atribución de la culpa.

No obstante, estudios anteriores se fundamentan en reportes de personas describiendo cómo hacían juicios sobre responsabilidad, lo que solamente proporcionaba evidencia indirecta de cómo funcionaban sus mentes.

Ahora, por primera vez, un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha logrado observar este fenómeno de manera directa. Los investigadores Gerstenberg, Tenenbaum, y el resto de sus colegas utilizaron la tecnología de seguimiento ocular o eye tracking.

“Lo que es realmente genial del seguimiento ocular es que te permite ver cosas de las que no eres consciente”, menciona el profesor Josh Tenenbaum (traducción del autor).

El experimento se llevó a cabo rastreando los movimientos oculares de las personas mientras veían dos bolas de billar chocar. Los investigadores crearon 18 videos que muestran diferentes resultados posibles de las colisiones. En algunos casos, la colisión llevó a una de las bolas a través de una puerta; en otros, impidió que la pelota lo hiciera.

Antes de ver los videos, se les hizo una de dos solicitudes distintas a los participantes. A unos se les pidió calificar qué tan de acuerdo estaban con aseveraciones relacionadas al efecto de la bola A en la B; a otros, simplemente decir cuál fue el resultado de la colisión.

Mientras que las personas veían los videos, los investigadores siguieron los movimientos de sus ojos utilizando una luz infrarroja que se refleja de la pupila y revela a dónde está mirando el ojo. Esto permitió visualizar, por primera vez, cómo la mente se imagina otros resultados posibles.

Tecnología de rastreo de movimiento ocular. La posición del reflejo relativa a la pupila se utiliza para calcular la dirección de la mirada (fuente: Tobii Dynavox).

Tecnología de rastreo de movimiento ocular. La posición del reflejo relativa a la pupila se utiliza para calcular la dirección de la mirada (fuente: Tobii Dynavox).

Los investigadores encontraron que, cuando se les hacía preguntas a los participantes sobre el efecto de la bola A sobre la B, sus ojos seguían la trayectoria que hubiera tomado la bola B si la bola A no hubiera interferido. Es decir, evidenciaron pensamiento contrafactual.

Además, entre más incertidumbre había (según el video mostrado) sobre si la bola A había tenido un efecto en el resultado, los participantes siguieron más veces la trayectoria imaginaria de la bola B.

Fuente: MIT News

Por otro lado, a quienes solamente se les pidió describir el suceso, no realizaron el movimiento de ojos que siguiera la trayectoria original de la bola A.

“La idea de que la causalidad se basa en el pensamiento contrafactual es una idea que ha existido durante mucho tiempo, pero la evidencia directa es en gran parte deficiente”, comentó Phillip Wolff, profesor asociado de psicología en la Universidad Emory. “Este estudio ofrece más evidencia directa para ese punto de vista”.

¿Qué implicaciones tiene la manera en que pensamos?

Los investigadores actualmente están utilizando este enfoque para estudiar situaciones más complejas en las que las personas usan la simulación contrafactual para emitir juicios de causalidad.

Cabe resaltar que no en todos los casos se puede evidenciar el pensamiento contrafactual mediante el movimiento ocular. Sin embargo, las colisiones de las bolas de billar permiten un tipo de simulación visual.

“Parte de lo que estamos tratando de hacer con este trabajo es obtener un poco más de claridad sobre cómo las personas manejan estos casos complejos”, comentó Gerstenberg.

No obstante, la relación entre pensamientos contrafactuales y la causalidad tiene numerosas aplicaciones. No solo se relaciona con la atribución de culpa, sino también con emociones como vergüenza, culpa y remordimiento. Asimismo, es útil para ayudar a personas a aprender de errores pasados (“en el futuro, respaldaré mis archivos”) y a dar significado a sus vidas al pensar en experiencias ‘pivote’ (“si no hubiera estudiado psicología, mi vida sería muy diferente”).

Por tanto, entender el papel que juega el pensamiento contrafactual en la atribución de culpa tiene relevancia en diversas áreas, desde la psicología y la filosofía hasta el ámbito legal y la inteligencia artificial.

Gerstenberg añadió: “Existe bastante interacción entre la informática, la psicología y la ciencia jurídica. Todos estamos en el mismo juego de tratar de entender cómo piensan las personas sobre la causalidad”.

 Referencias

Frosch, C. A., Egan, S. M., & Hancock, E. N. (2015). The effect of controllability and causality on counterfactual thinking. Thinking & Reasoning, 21(3), 317-340. doi:10.1080/13546783.2014.976268

Gerstenberg, T., Peterson, M.F., Goodman, N.D., Lagnado, D.A. & Tenenbaum, J.B. (2017). Eye-Tracking Causality. Psychological Science. doi: 10.1177/0956797617713053

Trafton, A. (2017). How we determine who’s to blame. MIT News

 

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