Domingo, 21 de octubre de 2018

Colegiada: Leer y escribir (I)

0

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Colegiada: La vida ni tan común ni tan corriente de hacer un posgrado

Leer y escribir (I)

Por Errática (DEE)| 09 de octubre de 2018

Es un martes, temprano. Me levanto a hacer café y me siento en mi pequeño escritorio frente a la ventana desde donde veo una palmera y más lejos, un árbol al que he visto transformarse por algunos meses. El sentimiento es extraño y complejo; en el interior me siento abrumada y cansada por el cúmulo de trabajos pendientes, pero al mismo tiempo me siento dichosa y sencillamente feliz de mi momento de contemplación.

Esto que describo brevemente aquí me pasa varias veces a la semana, y a veces incluso ciertos días en que experimento más de uno de estos efímeros momentos. Sucede no sólo viendo a través de la ventana de mi cuarto de estudiante, sino también sentada en la silla de la oficina, en la biblioteca… en todos lados. Hay días en que puedo no percatarme en absoluto de lo que me rodea por estar absorta, ya sea entre las páginas de un libro o un artículo que me está haciendo pensar y ver el mundo de diferente manera o en hacer de mis dedos máquinas que depositan letras y letras, que para mí, en ese momento, tienen sentido. Las letras forman palabras, las palabras estructuran oraciones, las oraciones arman ideas y las ideas le dan vida a la ciencia. Ciencia para la que, entonces, hay que saber leer y escribir.

Todo este pequeño divague para llegar a que gran parte de la actividad científica se lleva a cabo a través de estas dos actividades que llevamos haciendo gran parte de nuestra vida y para las que existe todo un espectro de disposición. A veces nos sentimos prodigiosos comelibros/escritores premios Nobel y otras solo somos un pedazo de humano que a duras penas sabe respirar, mucho menos redactar. Ese fue el primer gran descubrimiento que (me atrevo a hablar nuevamente por mis compañeros de programa y por mí) tuvimos a la primera semana de haber comenzado actividades: teníamos que reaprender a hacer algo que llevábamos casi toda la vida haciendo, leer y escribir. Qué raro y fabuloso es que los primeros y los últimos grados escolares-formales (1 y 8 según ISCED de la UNESCO) estén dedicados a eso, ¿no crees?

No sé cuántas partes de Leer y escribir habrá, pero esta es evidentemente la primera y, por ahora, la dedico únicamente a la experiencia de leer. Estas dos actividades, me parece, son la base sobre la cual descansa todo otro cúmulo acciones y habilidades todavía más complejas y refinadas, y por eso es que es tan importante dominarlas, perfeccionarlas y disfrutarlas; para hacer de la experiencia de estudiar un posgrado algo un poco menos doloroso. La semana pasada leía en las redes de @ithingwellhugh que a veces la curva de aprendizaje en este nivel académico se siente más como un precipicio de aprendizaje; por eso te comparto algunas microreflexiones para evitar caer del precipicio por tus prácticas lectoras.

Fuente: @ithinkwellhugh

Acceso al material de lectura. Despídete de la Wikipedia, por favor.

Para poder empezar a leer, primero debes tener qué leer y al principio podrá parecer muy confuso y difícil conseguir tus materiales de lectura. Ya no es suficiente googlear tu tema de investigación y abrir los primeros tres enlaces, buscar trabajos “de investigación” en el Rincón del Vago y mucho menos citar a la omnisapiente Wikipedia.

Empieza por visitar regularmente la biblioteca y conocer los recursos que te ofrecen. Recuerda que el conocimiento cuesta de todo a todo, desde su producción hasta su diseminación, así que agradece que tienes un lugar con materiales físicos y con recursos electrónicos (muchísimos) dispuestos para tu aprendizaje.

Para la búsqueda de libros, primero que nada conoce bien los materiales físicos de las bibliotecas que tengas cerca. Explora los pasillos e identifica dónde está tu paraíso de lectura. También identifica y guarda en tu navegador favorito el enlace directo al repositorio de libros electrónicos de tu biblioteca; en esos lugares es menos cómodo “caminar entre los pasillos” para identificar materiales potenciales de lectura, pero será muy útil tener el acceso para cuando busques un libro en específico.

Para la búsqueda de literatura especializada, tendrás que recurrir a bases de datos. Para eso, primero debes dominar el acceso a los recursos que tus bibliotecas te ofrezcan y después identificar cuáles de estas bases de datos te exigirán la creación de cuentas especiales para el acceso a sus materiales. Tip: utiliza el mismo correo, el mismo nombre de usuario y la misma contraseña para tus registros. Una vez que tengas acceso, viene el reto de saber qué buscar y cómo encontrarlo. Juega con las palabras que utilizas para generar tus búsquedas de información; no le temas a los operadores booleanos y concéntrate en leer títulos, palabras clave y resúmenes. Tampoco temas empezar a suscribirte al newsletter de revistas que consideres interesantes y a solicitarle al servidor que te mande alertas a tu correo cuando esté disponible nuevo material que coincida con la búsqueda que realizaste. Alguna vez un profesor me dijo que con esas suscripciones nunca ibas a sentirte solo ni a quejarte de que “nadie te escribe al correo”.

Si resulta que tu biblioteca no es tu mejor aliada para darte acceso al conocimiento (suele pasar que no tengan suscripción a una gran variedad de revistas) o quieres ampliar tus universos de información y rebelarte contra el sistema, dale una oportunidad a las bases de datos y revistas open access. Siempre habrá manera de conseguir material de lectura; la cosa es buscarle.

Cantidad de material. Nadando entre letras.

Ahora ya tienes libros, artículos de revistas, proceedings, handbooks, tesis. Páginas y páginas de lectura que hacer. El siguiente paso es obvio: sentarte con tu bebida favorita, en tu lugar favorito, con o sin tu música favorita a leer. Es válido dar lecturas rápidas solo para identificar si realmente va a ser de utilidad el recurso que tienes entre manos, así como también es válido pasar días y días en la misma lectura porque tienes ganas de comprender verdaderamente lo que hay detrás de esa serie de caracteres.

Sea como sea la lectura que decidas hacer, es recomendable ordenarla y llevar un registro de lo que vas leyendo y en dónde lo puedes conseguir nuevamente para cuando lo vuelvas a necesitar; crea tu propia biblioteca, a la que puedas recurrir cuando más lo necesites. Estos hábitos de organización van desde saber guardar y ordenar los libros que decidas comprar (aunque sabemos que eso no pasa muy seguido), poner alarmas en tu celular para cuando tengas que devolver o renovar material físico de la biblioteca, decidir si vas a imprimir los artículos o a leerlos en un dispositivo electrónico, hasta abrir y mantener una base de datos con fichas bibliográficas y referencias sobre las lecturas que vas haciendo.

Creo que la clave para no abrumarse con la cantidad de material de lectura que puedas llegar a tener es organizarla y sistematizarla. Los recursos siempre van a ser más, así que más vale no llevar la entropía que tenemos en nuestras oficinas y hogares a nuestra materia prima de conocimiento.

Calidad del material. ¿de tin marín?

Se repite de manera considerable aquel momento en el cual tendrás que decidir si el material de lectura es a) adecuado para ti y b) suficientemente bueno y de calidad para ser usado. Esta decisión no es aleatoria e implica el desarrollo de otro tipo de habilidades un poco más refinadas, como el pensamiento crítico. Este tema es tan amplio e importante que me propondré dedicarle más atención en otra entrada, pero no te asustes, pues hay muchas estrategias y recursos para mejorar.

¿Y ahora?

Y ahora, a escribir. Pero de eso discutiremos otro día. Por hoy te dejo con la reflexión de que estamos reaprendiendo a hacer muchas cosas que al principio de nuestro camino académico aprendimos. Es como volver en el tiempo, pero mejor.

Fuente: PhD Comics

 

Hasta que la graduación nos separe.

 

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.