Sábado, 20 de julio de 2019

Colegiada: ¿Encajar?

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Colegiada: La vida ni tan común ni tan corriente de hacer un posgrado

¿Encajar?

Por Errática (DEE)| 25 de septiembre de 2018

No me siento mal de admitir que en primer semestre, durante las primeras semanas de haber empezado clases me preguntaba por lo menos tres veces al día qué estaba haciendo ahí. Me sentía bastante incrédula sobre lo que estaba sucediendo; era una mezcla de estar emocionada por mi “nueva vida”, sobre-analizar todas las situaciones que me habían traído a ese espacio-tiempo y la ya conocida fiesta de inseguridades que, desde el inicio, sabía que se haría presente. En su momento me pareció bastante normal; definitivamente había sido una decisión importante y necesitaba tiempo para asimilarlo y adaptarme ¿Te suena familiar mi tren de pensamiento?

Buscando inspiración divinamente académica para esta columna, me encontré con un artículo de divulgación que me reafirmó la idea de empezar por el peso de las circunstancias que nos conducen a postularnos e inscribirnos a un programa de posgrado. El título de dicha inspiración me incomoda un poco: Postgraduate studies: Find the best fit, ¿buscar encajar en qué? ¿yo en el posgrado o el posgrado en mí? En retrospectiva, ese proceso de pre-selección y selección de opciones para el posgrado fue mucho menos consecuente de como lo platican, pero sinceramente sí esperaba que todo saliera lo mejor que pudiera salir; por esto creo que lo que fue encajando no solo fui yo en el posgrado y el posgrado en mí, sino todas y cada una de las decisiones que me llevaron a ese punto y los futuros que me soñé al tomarlas.

Que sea algo con lo que sientas verdadero compromiso y que no te haga sentir miserable mientras lo hagas son las dos principales recomendaciones que presentan en el artículo. También señalan que nuestros intereses de investigación y evidentemente nuestra personalidad tienen peso importante en la elección, pues se estará tomando un camino que, si bien no es definitivo, sí es plenamente formativo y lo que hagamos con él podría ayudarnos a transitar un camino anhelado por nosotros. Para ayudarnos a soñar con vistas a planear, sugieren asegurarse de que por lo menos dos profesores del posgrado realicen investigaciones que te resulten apasionantes e interesantes, que conozcas exhaustivamente tus opciones y que pienses en lo que quieres para el futuro. Esto último me parece lo menos directo de las recomendaciones del artículo pues, por más información que se pueda tener, no vas a saber en qué te metiste hasta que lo estés viviendo.

También recomiendan hacer los trámites con tiempo, acercarse lo suficiente a las instituciones durante los procesos de admisión para observar de cerca un poquito de su cultura académica, ser pragmáticos y considerar las opciones de la vida cotidiana (comer, dormir, café, espacios de trabajo) y, sobre todo, no olvidar que es una actividad demandante y que si no te gusta terminará siendo una miserable experiencia. Yo creo que más que pensarnos como una pieza rígida que debe prever buscarse un programa ideal o perfecto, estamos metidos en estos estudios por ser líquidos y moldeables. Cada una de nuestras historias compartirá la propiedad de ser diferente; pero independientemente de su profundidad estamos haciendo lo mejor que podemos y, como en algún momento habrás escuchado de uno que otro profesor, no fuimos obligados a inscribirnos.

Después de replantearnos y repensar en lo todo lo que sucedió para que llegáramos al día uno de nuestros respectivos destinos académicos por amor a la ciencia, podemos continuar con los primeros tropiezos y torpes pasos. Pronto.

Hasta que la graduación nos separe

 

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