Viernes, 16 de noviembre de 2018

China: De Bestia del Hollín a Panda Verde

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Por años catalogado como una literal fábrica de gases de efecto invernadero, China se ha puesto a la tarea de cambiar esta percepción a través del desarrollo de energías verdes.

Fuente: Consejo Global de Energía Eólica/IEA/UEA/

Por Marcelo Ortega (IQP) | 16 de octubre de 2018

Smog hasta donde alcanza la vista y fábricas con millones de obreros arrojando toneladas de gases dañinos al ambiente; ésta es la percepción que por largo tiempo se ha tenido de China, un país insaciable sin remordimiento ambiental. Pero a lo largo de la última década, el ‘superpoder’ asiático se ha propuesto romper esta concepción a través del desarrollo de infraestructura y energías verdes.

Cabe recalcar que, en efecto, China es por un gran margen el mayor contribuyente mundial de gases de efecto invernadero(GEI). Tan solo en 2014, el país aportó alrededor de un 30% de las emisiones totales. Debido a esto se le ha catalogado como una de las principales fuerzas detrás del calentamiento global.

Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad de Anglia del Oeste asevera que, debido al reducido crecimiento económico de China, lo más probable es que el pico de emisiones se haya alcanzado ya, en el 2013. De ser cierto, China habría logrado su promesa con el Acuerdo de París antes de siquiera firmarlo, lo cual sería, en parte, resultado del desfasamiento de combustibles fósiles y la agresiva apuesta china por el uso de energías alternas.

La energía eólica es una de las industrias donde la inversión China ha sido más notoria. De acuerdo con el Reporte Global Eólico del 2017 del Consejo Global de Energía Eólica, China domina el mercado eólico con un 35% de la capacidad instalada a nivel mundial. De igual manera, China lidera en nuevas instalaciones eólicas, teniendo un 37% de la nueva capacidad instalada del 2017.

Asimismo, los esfuerzos del sector privado han sido destacados. Goldwind, una empresa manufacturera de turbinas eólicas con oficina central en Beijing fue en 2015 la compañía líder de su rama a nivel global. Aunque desde entonces ha decaído al tercer puesto, sus ambiciosos planes de expansión en EUA señalan que no tienen intención de quedarse con el bronce.

Análoga a la energía eólica se encuentra la energía solar, en la cual, según la Agencia Internacional de Energía, China lidera tanto en capacidad instalada como en nuevas instalaciones en el 2016. Los parques solares se han vuelto tan cotidianos en este país que ahora no solo se evalúa la capacidad de los proyectos fotovoltaicos, sino también la forma que dibujan estos parques desde una vista aérea. Generalmente los parques solares se diseñan en función de maximizar su área de captación solar, pero actualmente China tiene el peculiar objetivo de desarrollar 100 granjas solares en forma de oso panda. Así, China demuestra que su hegemonía en este sector es tal que que ellos mismos han tenido que imponerse retos más innovadores para seguir fomentando la competencia.

El desarrollo de energías verdes impulsado por China no ha sido limitado por sus líneas fronterizas. En 2017, el Banco de Desarrollo Chino (BDC) y el Banco Chino de Exportación-Importación (China Eximbank) invirtieron en conjunto $26.5bn USD en proyectos energéticos alrededor del mundo. De esta cifra 14.6bn USD, es decir el 55%, correspondieron a inversiones en energía de fuentes renovables ya sea eólica, solar o hidráulica.

Este es el primer año en el que las inversiones globales de energía renovable sobrepasan las inversiones en combustibles fósiles, pero desde el 2013 las inversiones chinas en energía alterna han incrementado anualmente en 3.5%. Esta tendencia denota que el progreso del sector no es circunstancial y que forma parte de una deliberada estrategia del gobierno chino.

China se ha convertido en un baluarte de las energías renovables, sentando un precedente para las decisiones en materia energética de países tanto en vías de desarrollo como ya desarrollados. Y si bien estos esfuerzos no significan que tanto la sociedad civil como instituciones internacionales deben dejar de demandar la continuidad de acciones contra el calentamiento global, China ha dejado en claro a través de sus proyectos de inversión energéticos que no pretender seguir siendo el país del smog y los tapabocas.

 

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