Charlottesville, foco de protestas y tensión en EE.UU.

0

Las protestas en torno al tratamiento de monumentos en Virginia llevaron a encuentros violentos dentro de Charlottesville, VA la pasada semana del 11 de agosto.

Fuente: CNN.com

Por Alejandro Navarro (LLE)

La tensión política en EE.UU. recientemente llegó a su ápice en las demostraciones de Charlottesville, Virginia, el pasado 11 de agosto. La noticia de la remoción de una estatua dedicada al general confederado Robert E. Lee causó furor entre cierto sector de la población de Virginia.

El esfuerzo que se realiza en Virginia por cambiar la manera en que se cuenta la historia comenzó con el renombramiento de dos parques, el parque Lee (donde está la estatua) y el parque Jackson (por Stonewall Jackson) a Emancipation Park y Justice park.

La marcha tuvo lugar la noche del 11 de agosto, donde los participantes –en su mayoría hombres blancos de clase media– marcharon con antorchas y gritaban consignas como “Tierra y sangre” Y “¡No nos reemplazarán!”, refiriéndose a judíos, negros, hispanos –consideradas minorías raciales–. Sentían que estos esfuerzos por cambiar la manera en que se cuenta la historia atentaban contra el bienestar de su comunidad.

Durante los días siguientes, tuvieron lugar varias contraprotestas por parte de activistas de Black Lives Matter, grupos antifascistas y gente que se oponía en general al carácter racista de la marcha. El ambiente se tornó violento, con dos eventos que se destacan: la aparición de una milicia armada que, con “la bendición de la policía”, iba a mantener el orden y evitar que las protestas se tornaran violentas, por un lado; por el otro, el ataque a manifestantes por parte de James Alex Fields, Jr. con un automóvil, el cual dejó un saldo de 19 personas heridas y una muerta.

El gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, declaró estado de emergencia en la ciudad después de estos eventos y, junto con el alcalde de Charlottesville, Michael Signer, fue rápido para declararse en contra de la marcha y sus ideales racistas. El presidente Trump declaró su oposición poco después.

En general, la reacción fue de oposición al racismo violento que se demostró y es muestra de una tensión cada vez mayor entre los elementos de ultraderecha estadounidenses, quienes abogan por un etnoestado blanco, y el lado liberal de la nación, quienes defienden el derecho de cualquiera de venir a EE.UU. También resultó preocupante para muchos debido a los símbolos mostrados: algunos protestantes ondearon banderas nazis e hicieron referencia a eslóganes supremacistas blancos, como las 14 palabras de David Lane.

Todos los comentarios son revisados previo a su publicación. No serán aprobados los comentarios que contengan ataques y ofensas personales; agresiones racistas, sexistas o discriminatorias en general; ni publicidad o spam.