Cartas a NP: La ciudad de los prodigios

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Ni las bombas del fascismo y ni las garras del fanatismo religioso podrán jamás apagar el espíritu de solidaridad de la revolucionaria Barcelona. La ciudad de Barcelona luce orgullosa muchas de las cicatrices que su espíritu libre y autogestionario la han hecho merecedora ser un faro en la historia del desarrollo humano. Puede que haya personas que no conozcan la historia de esta ciudad de prodigios, pero Barcelona es el puerto las mil culturas.

La capital catalana sufrió más de cien bombardeos durante la Guerra Civil, Mussolini mandaba golpearla frustrado por su resistencia. En Barcelona se amotinaron los soldados españoles en 1909 que se negaron a ir a morir a una estúpida guerra en Marruecos en la que solo iban a morir los hijos de la miseria. Estamos hablando de la ciudad que organizó la Huelga de la Canadiense, y convirtiéndose después en Huelga General, que comenzó el 5 de febrero de 1919 y que se prolongó durante 44 días paralizando el 70% de toda la industria de Cataluña. Al finalizar esta huelga se consiguieron mejoras salariales, la readmisión de obreros despedidos, la liberación de miles de obreros detenidos y el Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo, convirtiendo a España en el primer país que promulgaba esta reivindicación obrera, nada más y nada menos.

Pero Barcelona ha pagado caro en muchas ocasiones su carácter, porque hay momentos en la historia, en la vida, en la que la libertad tiene un precio, un sacrificio. Desde Homenaje a Cataluña de George Orwell al recién nombrado Premio Cervantes, Eduardo Mendoza y su Ciudad de los prodigios, muchos escritores, poetas e intelectuales hanencontrado en la capital catalana un lugar para la libertad. Nada tendría sentido sin las Asambleas en Plaza Catalunya y la solidaridad inmensa en la que tantos espacios comunes son puestos al servicio de la comunidad, del barrio, de las personas. Una ciudad que un día se despertó dueña de su destino, un ejemplo para la Historia, demostrando así que no hay vida mejor que la que desempeña libre y solidariamente.

Estos días, todos los que amamos Barcelona vivimos con dolor este atentado. Y considero que lo mejor que podemos hacer es seguir trabajando por un mundo en paz. Un lugar donde crecer y vivir, un espacio donde no se alimenten los conflictos, sino la cooperación mutua entre los seres humanos como modelo de vida.

 

Manuel José Lara Villagordo
Profesor de Comunicación y Humanidades del Tecnológico de Monterrey

 

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