Cartas a NP: Cómo identificar a un déspota

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

En estas últimas semanas, la politóloga e internacionalista guatemalteca Gloria Álvarez se ha presentado en varias universidades de México, presentando su libro El engaño populista, escrito en conjunto con el escritor chileno Axel Kaiser.

En el libro y en las conferencias, se hace una crítica feroz al populismo, el cual es definido como un mecanismo político que usa el rencor social y la ignorancia de las clases populares como combustible (o capital) político. Álvarez maneja la tesis de que el populismo, de izquierda o de derecha (ya que no es exclusivo de alguna ideología, aunque se insiste que en Latinoamérica la gran mayoría de los populismos vienen de gobiernos de izquierda) lleva a naciones fracasadas y deficientes.

Podemos discutir por horas si esta tesis es verdadera o no. El compartir ideas y deliberar su validez o su veracidad es un ejercicio que toda persona que quiera entrar al mundillo político tiene que tomar en cuenta. ¿Qué pasa cuando uno no acepta o no quiere aceptar esta realidad? Aparece la sombra del fanatismo.

Se ha abogado por aplicar el Artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el caso de Gloria. Cito: “Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”. Argumentando por la expulsión de la politóloga del país por interferir en la política mexicana, como bien dice el artículo.

El Artículo 33 es un arma de doble filo; si bien es necesario para mantener la soberanía nacional, también es un arma de represión que puede ser usada dependiendo de los principios ideológicos de los que resguarda la Constitución.

Con esto me pregunto: ¿dónde estaban estas personas que piden la expulsión de Álvarez cuando Roger Waters pidió la renuncia del presidente Peña Nieto? ¿Dónde estaban cuando Residente ignoró el Artículo 33 al hablar de los 43 de Ayotzinapa? ¿Dónde estaban cuando John Ackerman (nacido en Estados Unidos) criticaba al gobierno incluso antes de naturalizarse?

Se me olvidaba, hablan mal de Peña Nieto así que está bien, no hay necesidad de aplicar el 33 ya que están de acuerdo con lo que dicen, ahora resulta que la nacionalidad extranjera ya no es importante. Pero no se le ocurra a una guatemalteca venir a hablar mal de la izquierda (o de los mecanismos usados por esta, ergo, el populismo) porque entonces el Artículo 33 será aplicado al pie de la letra.

No sé qué pensaran ustedes, pero esa doble moral es peligrosa, y tomando en cuenta las tendencias electorales del próximo año, preocupante.

Si algo se le puede aplaudir a las administraciones recientes, es el respeto que se tiene a la libertad de expresión que gozamos. Podemos estar en desacuerdo con el gobierno, pero el Estado garantizará el derecho que tienes de expresar tu desacuerdo y de involucrarte para cambiar lo que te causa disgusto.

En un par de años, en el caso de que estos individuos consigan el poder, no creo que eso sea posible para unos cuantos…

Patricio García

 

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