Carstens y su legado en Banxico

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Agustín Carstens, se queda al frente de Banxico hasta noviembre de 2017. Su labor ha sido consistente con el cumplimiento de los objetivos de Banxico y esencial para la estabilidad de la moneda nacional.

Por Alexis Rodríguez (LEC)

Fuente: Reuters

Hace poco más de dos semanas, el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, aceptó quedarse en su puesto hasta el mes de noviembre, puesto al que ya había presentado su renuncia a finales del año pasado para aceptar su designación como Gerente General del Consejo de Administración del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).

Su decisión de permanecer como Gobernador de Banxico tuvo un impacto inmediato en los mercados, generando certidumbre en los mercados locales principalmente. Si bien muchas veces ha estado en el ojo del huracán por las decisiones, o la falta de ellas, que ha tomado, debe decirse que ha fungido de una excelente manera en su puesto.

Carstens comenzó su etapa en el Banco de México en el 2009, cuando el Presidente Felipe Calderón lo propuso como integrante de la Junta de Gobierno, para después ser nombrado como Gobernador, cargo que tomó el 1 de enero del 2010 y en el que se encuentra a la fecha.

Durante estos más de 6 años como líder de Banxico, la economía global ha sufrido diferentes estragos y situaciones que han puesto a prueba las capacidades de muchos líderes de bancos centrales del mundo. Sin embargo, es recalcable que a lo largo de esos periodos la inflación se mantuvo en niveles estables, las expectativas han permanecido ancladas, y se han enviado mensajes claros hacia los mercados.

Se sabe que las acciones y decisiones que tome el Banco de México son reactivas a las que toma la Reserva Federal en los Estados Unidos, lo cual complica la posición que tiene tanto el Gobernador como los miembros de la Junta de Gobierno en torno a la política monetaria a seguir.

Algunos aciertos a lo largo de su trayectoria como gobernador han ocurrido con el incremento en la impresión de dinero por parte de la Reserva Federal (Fed por sus siglas en inglés), el cual puso en jaque a los funcionarios del banco central mexicano, pues generaban presión sobre el tipo de cambio y expertos señalaban que era momento de alzar el objetivo de tasa de interés de referencia, sin embargo la Junta decidió esperar.

En el 2011 y 2012 se decidió comprar oro cuando parecía ser que su precio venía a la baja, pero resulto ser una decisión acertada. En el momento apropiado, a partir del 2015, se comenzó el alza a la tasa de interés de referencia, dadas las potenciales decisiones de política monetaria que podía tomar la Fed, y que podía afectar a la estabilidad del peso y a la meta de inflación. Estas decisiones son de las más reconocidas en momentos críticos de el Lic. Carstens al frente de Banxico.

Sin embargo, aún se le reprocha el no haber tomado una acción oportuna después de la elección del ahora presidente de los Estados Unidos, Donald Trump a finales del 2016. Al momento de las elecciones, el peso se elevó rápidamente, y después de que fuera oficial la victoria del republicano se esperaba que Carstens diera un plan en respuesta. Sin embargo no hubo reacción alguna en el momento, lo que generó que el peso mexicano se volviera a depreciar con respecto al dólar.

No siempre ha actuado de la mejor manera, pero ha sido consistente con el cumplimiento de los objetivos que tiene en Banco de México. Agustín Carstens ha cumplido a las exigencias de la economía mexicana, mas no las ha sobrepasado. Ahora queda un tinte de incertidumbre sobre qué pasará una vez que termine su plazo como gobernador, pues no se tiene certeza de quien será su sucesor. Esperemos que éste logre llenar los zapatos que dejará vacíos el Dr. Carstens.

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