‘Behavioral economics’: somos seres irracionales

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La economía conductual o del comportamiento parte de la idea de que no siempre somos seres completamente racionales; esta premisa aleja uno de los supuestos más importantes de la teoría clásica.

Fuente: Instituto Mexicano de Economía del Comportamiento

Por Arnulfo E. Zaldivar Ruenes (LEC)

Según John Beshears, profesor de la Universidad de Harvard, la economía del comportamiento es una disciplina que combina conocimientos de dos campos: la psicología y la economía. Por un lado, la psicología, comprende el juicio en la toma de decisiones; y por otro, la economía, produce el entendimiento de la forma en que los seres humanos toman decisiones. Dicha combinación permite su entendimiento más exacto y robusto, más de lo que haría cualquiera de estos campos por sí solos.

Para poner un poco de contexto, el objetivo general de la economía es analizar cómo es que los individuos manejan y gestionan sus recursos para buscar una solución al problema de la escasez. Usualmente se maneja la idea de que en esta ciencia los seres humanos siempre serán racionales, dando así a conocer la teoría “clásica”. Al contrario de este supuesto, la economía del comportamiento viene a añadir un nuevo ingrediente.

Diariamente el ser humano tiende a tomar decisiones de consumo, pero estas no siempre responden a lo que la teoría “tradicional” dictamina, por el contrario, a la hora de obtener un producto o servicio (ya sea comprar cierto auto, preferir cierto color de ropa sobre otra, o incluso el tamaño del reloj) como se observa, la elección depende de varios factores como lo pueden ser: el estado de ánimo, actitud, personalidad o incluso el clima.

Es ahí entonces donde el concepto de behavioral economics aparece, ya que busca una mejor comprensión de la toma de decisiones económicas a través de la investigación científica de las tendencias cognitivas y emocionales de la sociedad. Estos conocimientos se aplican de manera directa a la forma en cómo se ven afectados los precios del mercado, beneficios y la asignación de recursos.

Richard H. Thaler es profesor de la Universidad de Chicago y es considerado el padre de la economía del comportamiento, él ha tenido la capacidad de analizar las consecuencias de la racionalidad limitada y sobretodo la falta de auto control. Toda su investigación se ha basado bajo estos aspectos, y ha sido recientemente galardonada con el premio Nobel de Ciencias Económicas este mes de octubre. El profesor Thaler obtuvo este reconocimiento gracias a sus aportaciones en la rama, en especial se pueden destacar dos teorías que bien vale la pena revisar.

La primera es la teoría de la contabilidad mental, la cual indica que la gente simplifica la toma de decisiones financieras mediante la creación de cuentas separadas en sus mentes, es decir, sus decisiones financieras son más bien motivadas por una necesidad inmediata. Esto puede aplicar a la hora de pedir un crédito con intereses altos por impulso, cuando se compra un celular en “rebaja” sin consultar su costo previo o incluso cuando se recibe un salario, pero no se guarda una parte para la jubilación.

Por otro lado, tenemos la “teoría del empujón”, así llamada porque Thaler es coautor del libro Nudge (traducido en español como “un pequeño empujón”). A través de esta teoría, el profesor indica las ventajas de tomar decisiones que beneficien a largo plazo, concepto que se puede aplicar en cualquier aspecto de la vida diaria, relacionándose por ejemplo con la teoría de la contabilidad mental.

El editor de la sección de economía de la BBC, Kamal Ahmed indica que “la teoría del empujón se basa en una premisa tan simple como que, entre dos opciones, las personas escogen a menudo la que es más fácil sobre la que es más adecuada”. Evidentemente, relaciona el actuar de la sociedad común en la economía, y bajo esta idea, siendo que su aplicación es tan amplia, ahora se utiliza desde el márquetin hasta en la política.

Evidencia de ello puede ser la aplicación de estos conocimientos, por un lado, para incentivar la compra de cierto producto en los supermercados colocándolos en un estante que quede a la altura y vista de los clientes. Hecho que ya realizan algunos al colocar dulces o frituras al alcance de niños pequeños para que de alguna manera sean comprados por sus padres.

Por otro lado, la economía del conocimiento también ha permeado las políticas públicas, su primera aparición fue obra del mismo Thales llamada “paternalismo liberal”  aquí se explica que la mayoría de las decisiones de los individuos se ven influenciadas por su entorno. Por lo tanto, es necesario incluir en la fórmula a quienes él llama como los “arquitectos de decisión”, ordenan el entorno de tal manera que ayuden a los individuos a tomar mejores decisiones en el mediano y largo plazo.

En México se busca actualmente implementar este tipo de rama en diferentes áreas del sector público. El Instituto Mexicano de Economía del Comportamiento comenta que los hallazgos de este nobel son tan influyentes que han sido probadas en políticas públicas de áreas como salud, trabajo y educación. La creación de este instituto se ha basado en poder divulgar este tipo de hallazgos para solucionar problemas sociales y de negocios en México.

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