Lunes, 10 de diciembre de 2018

Aquí entre nos: ¿se viene una crisis económica global?

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Melina Puente (LEC) | 15 de octubre de 2018

A diez años de la crisis económica financiera que explotó en los Estados Unidos en 2008 y se propagó rápidamente por el mundo, es natural que persista un miedo sobre la posibilidad de una nueva crisis económica global, aún más ante algunos de los hechos que han estado en curso desde meses atrás.

El primero y más evidente, el escalamiento en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y sus socios comerciales, principalmente China, podrían afectar los flujos naturales de comercio global y, con ello, reducir el crecimiento económico global. Cabe recordar que tanto Estados Unidos como China han estado imponiendo aranceles a la importación y existe la posibilidad de que EU. tome la decisión de imponer aranceles a todas las mercancías que China exporta a su nación. China, por su parte, si bien ha tratado de conciliar con EU para encontrar una solución pacífica y evitar que el problema se vuelva más grave, también ha mencionado que haría frente a futuras medidas proteccionistas de EU.

Lo anterior ya ha provocado la reducción de las exportaciones de varios bienes chinos a Estados Unidos, así como la desaceleración de otros indicadores macroeconómicos de China, por lo que este país ha tenido que aplicar medidas contingentes tales como la reducción de las reservas de los bancos comerciales y la devaluación de su divisa. A nivel global, se han observado también reducciones en el nivel de comercio global, además de incrementos en los precios de materias primas para la manufactura. Ante este escenario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló en sus últimos pronósticos de crecimiento económico que, si bien tanto EU como China mantienen sin cambios sus pronósticos de crecimiento para este año, para 2019 sí se prevé un ajuste a la baja. Además, el FMI también ajustó a la baja al crecimiento económico mundial para este año.

En segundo lugar, otro hecho que genera preocupación en los mercados es el aplanamiento de la curva del diferencial entre la tasa a 10 años (de largo plazo) y la tasa a 2 años (de corto plazo) de los bonos del Tesoro de EU. Desde los años cincuenta, se ha observado un aplanamiento en la diferencia entre la tasa de largo y de corto plazo previo a la llegada de una crisis económica. En términos simples, este aplanamiento en el diferencial de tasas se da ante expectativas no tan favorables por parte de los participantes de mercado sobre el crecimiento económico de EU en el largo plazo, en un contexto de incrementos en la tasa de referencia de la Reserva Federal de EU (Fed), una perspectiva favorable de crecimiento económico para EU e incrementos en el nivel de precios de la economía estadounidense. Ante ello, las tasas de corto plazo se incrementan a un ritmo mayor a las de largo plazo a causa de la falta de confianza de los inversionistas en la sostenibilidad del crecimiento favorable de la economía de EU. La última vez que ocurrió tal fenómeno fue en 2007, previo a la crisis económica financiera de 2008.

Este fenómeno ha encendido las alarmas en los mercados financieros con cada vez mayor fuerza desde inicios de 2018, cuando en EU entró en vigor la aprobación de la reforma tributaria que redujo el impuesto corporativo de 35% a 21%. Esto provocó que las expectativas de crecimiento de las empresas en las bolsas accionarias en EU mejoraran significativamente, al observarse tasas de crecimiento para EU sumamente altas durante los trimestres precedentes a la implementación de la reforma. En la teoría económica, una política fiscal expansiva permite ayudarle a crecer a una economía cuando ésta pasa por una crisis económica y se requiere de un estímulo adicional. Sin embargo, dado que ese no era el caso para EU ya que, justamente al momento en que se implementó la reforma, la economía estadounidense ya empezaba a mostrarse fuerte de nueva cuenta al haber superado la crisis económica de 2008, a la par de que la Fed ya se encontraba realizando sus primeros incrementos en su tasa de referencia. Por lo tanto, se esperaría que este impulso adicional a la economía, derivado de la aplicación de la reforma fiscal, trajera como consecuencia un sobrecalentamiento de la economía y, con ello, problemas sobre la economía estadounidense.

Sería necio decir que hacia adelante no se vienen tiempos difíciles. Los hechos anterior nombrados son prueba de ello, ya que tienen el potencial para tener efectos negativos sobre la economía global. Si ya, por ejemplo, el ciclo alcista de la tasa de referencia de la Fed está ocasionando que las economías emergentes afronten un sistema financiero más restrictivo, lo que genera presiones sobre las deudas públicas de algunos países y restringe sus posibilidades de mayor crecimiento, un escenario más restrictivo podría reducir aún más el crecimiento global.

En México, la nueva administración federal tendrá que enfrentarse a esta compleja realidad. Dado que mucho de nuestro crecimiento económico depende de nuestro comercio con el exterior, una desaceleración en el crecimiento del comercio internacional o una aceleración en los incrementos en tasas de la Fed podría ocasionar un crecimiento muchísimo más moderado para México que lo que ya se espera. Ante ello, el FMI también redujo la expectativa de crecimiento para México en 2019. Ahora, la pregunta es, ¿la nueva administración será capaz de lidiar con todos estos retos? ¿Cómo? ¿A qué costo?

 

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