Viernes, 16 de noviembre de 2018

Aquí entre nos: Ojo con las minutas de Banxico

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Melina Puente (LEC) | 22 de octubre del 2018

El pasado jueves, el Banco de México (Banxico) publicó las minutas de su política monetaria realizada a inicios de este mes, donde se mantuvo sin cambios la tasa de referencia en un nivel de 7.75%. Banxico utiliza varios instrumentos para preservar la estabilidad de precios, como la instrumentación de la tasa de referencia. Esta es la tasa utilizada de referencia por los bancos para prestar dinero, ya sea entre ellos o al público en general.

Pues bien, Banxico manipula la tasa de referencia en función de los eventos que influyen sobre el nivel de precios de la economía. Si los precios se ven presionados al alza, entonces Banxico actuará en consecuencia elevando la tasa de referencia, para que se encarezca el valor del dinero, se reduzcan las transacciones en la economía al desincentivar la demanda por crédito e incrementar la de ahorro y disminuir la presión al alza sobre los precios y viceversa.

Con respecto a las minutas de decisión de política monetaria, éste es un documento que contiene el análisis de varios indicadores económicos de las principales economías mundiales y de México, así como el análisis realizado por la Junta de Gobierno, mismos que determinan si sube, baja o se mantiene el nivel de la tasa de referencia.

De diciembre de 2015 a la fecha, Banxico ha incrementado la tasa de referencia en 475 puntos base. Los cambios vertiginosos de los últimos años en el entorno económico global han venido a explicar esta postura de política monetaria restrictiva.

Al principio, dichas alzas a la tasa de referencia respondían al inicio del ciclo de alzas a la tasa de referencia que emprendería la Reserva Federal (Fed) en los Estados Unidos. Esto se hacía con la intención de que el peso no se depreciara de forma tan significativa al demandarse en el país una mayor cantidad de dólares y que esto pudiera afectar al nivel de precios de México al incrementar los costos de las importaciones. En el 2016 llegó Donald Trump y con ello sus amenazas contra México, principalmente por una posible cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hecho que preocupó muchísimo al mercado a partir de 2016 y hasta ahora, una vez que se ha logrado llegar a un acuerdo comercial. Más adelante, en 2017, vino la liberalización de los precios de los energéticos, lo que incluye gasolinas y gas principalmente, hecho que ha venido a derivar en mayores presiones al alza sobre el nivel de precios que los dos fenómenos anteriormente mencionados.

En los últimos meses, las minutas de Banxico se han vuelto mucho más interesantes que en el pasado, a raíz de varias recomendaciones y críticas que se le han hecho sobre la necesidad de hacerlas más claras y transparentes al público. A partir de mayo de este año se realizaron modificaciones positivas, como un cambio en el orden de la información presentada (antes se ponían los indicadores económicos y luego el análisis, ahora es al revés) y la publicación de quiénes votaron a favor o en contra de determinada postura de política monetaria y su motivación.

En esta ocasión las minutas de Banxico señalaron aspectos muy relevantes para la perspectiva económica de México a corto plazo, además de que se dio a conocer la motivación del único voto a favor de un incremento más a la tasa de referencia de Banxico.

El panorama tanto para el crecimiento económico como para la inflación en el país es negativo, al estar sesgados a la baja y al alza, respectivamente, presionados por diversos factores, tanto externos como internos.

Por una parte, no se espera que la perspectiva para el crecimiento económico mejore por factores como: las tensiones comerciales globales, la posible desaceleración en el gasto público que podría observarse en la última mitad de este año y a lo largo del próximo año, la caída en la producción de petróleo en México, la falta de detalles concisos sobre la política económica que seguirá el nuevo gobierno, etc. A esto se agregan cuestiones relacionadas con la baja productividad de la economía mexicana, derivada de factores internos tales como la inseguridad, la corrupción, la impunidad y la falta de estado de derecho.

Por otra parte, los riesgos más preocupantes provienen del panorama para la inflación. Si bien Banxico, como ya lo mencioné, ha venido actuando de manera contundente contra diversos factores de riesgo sobre la inflación, esto no ha ayudado a mejorar el panorama, ya que algunos de estos factores se han recrudecido, haciendo más difícil el cumplimiento de la tarea del banco central.

El balance de riesgos para la inflación es muy similar al de crecimiento económico. Se señala que las tensiones comerciales pueden afectar al nivel de precios vía el aumento en el costo de las importaciones; se espera que los precios de los energéticos, lejos de estabilizarse, se eleven, derivado del riesgo a que éstos se incrementen en los mercados internacionales; que el peso se vuelva a depreciar por presiones externas e internas o que las finanzas públicas o los salarios se vean presionados ante decisiones de la próxima administración que puedan generar más inflación.

Es de especial atención los hechos que señalaron algunos de los miembros de la Junta de Gobierno, como el Dr. Manuel Ramos Francia, el único que votó a favor de incrementar la tasa de referencia a 8%. En pocas palabras, el subgobernador indicó que la economía no podrá absorber eficientemente los choques internos o externos sobre los precios mientras no se den incrementos a la productividad (lo que permitiría volver más eficiente los procesos productivos reduciendo costos y daría más margen a la economía para la absorción) y que la inflación subyacente (cuyos precios son más estable) se ha mantenido por tiempo prolongado en un nivel superior al objetivo, que es de 3%. Esto, aunado al hecho de que la inflación no subyacente (que engloba a los precios de energéticos y productos agropecuarios) no ha cedido y, por lo contrario, continúa incrementándose, hace poco probable que la inflación converja hacia el nivel objetivo de Banxico.

Otro asunto de preocupación fue lo que indicó Ramos Francia al final de su comentario, en donde dijo que Banxico debe actuar de manera contundente a dicho escenario para no afectar a la credibilidad del banco central, lo que se conjuga con otro asunto que se mencionó varias veces en la minuta: el riesgo de la aparición de efectos de segundo orden sobre la economía. Este concepto se define prácticamente como la posibilidad de que la convergencia de la inflación a un nivel de 3% ya no sea tan creíble para las personas, dada la persistencia de niveles altos de inflación, como lo indicó Ramos Francia. En sí mismo, el hecho de considerar que la instrumentación de política monetaria ya no es creíble es muy negativo, ya que una vez que los agentes económicos ya no le creen, es difícil que la inflación pueda estabilizarse ante presiones al alza.

Como puede observarse, Banxico se encuentra en una situación sumamente difícil para instrumentar su política monetaria. A nivel externo, en el corto plazo las tensiones comerciales y la normalización en tasas de la Fed seguirán presionando a los precios en México mediante la depreciación del peso. Internamente, la constante alza en los precios de los energéticos seguirá afectando negativamente a la inflación, impidiéndole estabilizarse en el corto plazo, esto sin considerar efectos sobre la inflación derivado de incrementos al gasto público, que también podría presionarla al alza.

Lo más seguro es que Banxico mantenga restrictiva su política monetaria, sobre todo si consideramos el comentario que realizó en su última minuta, desmintiendo la expectativa de mercado de que el ciclo alcista en tasas acabaría este año para luego iniciar un ciclo de baja en las tasas; es más bien evidente, al observar los riesgos para la inflación y el crecimiento y la probabilidad de que éstos se materialicen. Si bien esto podría ayudar a que la inflación continúe convergiendo (aunque nadie sabe a qué velocidad) hacia su nivel objetivo, esto será a costa del crecimiento económico del país, al reducir principalmente al consumo privado. Por tanto, esperaría que la inflación se estabilice y que el crecimiento económico del país se sacrifique un poco, ante la instrumentación de política monetaria más agresiva que pudiera mostrar Banxico hacia adelante, dado el agravamiento en los factores de riesgo para la economía mexicana.

 

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