Analizando: Venezuela, ¿Todo perdido?

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Nohemi Torres (LEC)

Recientemente, la imagen económica y política de Venezuela se ha visto mermada por los conflictos políticos y económicos que están tomando nuevas y más altas escalas.

Hawkins señala que Venezuela ha tenido una corriente política importante dentro de su gobierno llamada comúnmente ‘Chavismo’, que proviene de las ideas que el fallecido Hugo Chávez definió durante su poder, y que se han encontrado vigentes desde 1999 cuando comenzó su presidencia. Hugo Chávez implantó poco a poco un nuevo sistema político más inclinado al socialismo y populismo, y eso se reflejó profundamente en la economía de ese país: a través de las ideas sobre la economía que el gobierno tenía sobre Venezuela.

De acuerdo a The Economist, Venezuela es el país con más reservas de petróleo en el mundo, por lo que es el bien más importante para su comercio internacional y consiste en más de 90% de sus exportaciones al extranjero, por lo que es su fuente principal de ingresos y liquidez monetaria (como en México durante la década de los 80’s. Se volvió un pie para apoyar a un poder político con apoyo ciudadano y una señal para que otros países reconocieran el potencial del país.

Sin embargo, el petróleo es un bien y su comercialización depende de sus precios, y estos están técnicamente a la merced del mercado. En cuanto los precios del petróleo bajaron súbitamente, fue evidente la poca estabilidad, genuinidad y fuerza de la economía de un país con sólo un bien bajo la manga. Y ha pasado lo mismo con Venezuela con la baja reciente de precios de este bien.

Pero Venezuela tiene un poder político abiertamente socialista, y eso significa que el gobierno interviene mucho en la economía del país. Ante la presión reciente de la oposición, el gobierno de Maduro (que tomó la presidencia en 2013 luego de la muerte de Chávez) se ha aferrado más al poder al forzar que la economía venezolana funcione todavía  aún más de acuerdo a las ideas del Chavismo.

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional, el ahorro nacional bruto de Venezuela pasó de 19% del PIB en 2013 a 6.6% en 2016; su índice de inflación fue de aproximadamente 658 puntos en 2014, 1460 puntos en 2015 y 5,184 puntos en 2016; el cambio porcentual del volumen de importación de bienes y servicios entre 2015 y 2016 fue de -41% aproximadamente; el cambio porcentual del volumen de exportación de bienes y servicios entre 2015 y 2016 fue de aproximadamente -9.6%; la tasa de desempleo (como porcentaje de la fuerza laboral total) pasó de 7.4% en 2015 a 21% en 2016; el gasto total del gobierno pasó de un 47% del PIB en 2014 a 29% del PIB en 2016 y se tiene estimado un cambio de -7.4% en su PIB real para este 2017.

¿Qué nos dice esto? Primero, que la economía está en depresión, lo que significa que no sólo no crece, sino que se está reduciendo su tamaño y fuerza; en el caso de Venezuela sería una estanflación, ya que la economía se reduce y sus precios incrementan (aumento de la inflación), a tasas alarmantes. Las reservas y ahorros del país se reducen rápidamente y eso afecta en su gasto gubernamental, que ha disminuido considerablemente a pesar de mantener un tono socialista.

Eso se refleja también en sus niveles de importación y exportación: de acuerdo a The Economist, Venezuela necesita importar la mayoría de sus bienes de consumo básicos, como pañales o pasta de dientes; al reducirse la cantidad de ingresos que tiene, sus reservas internacionales y ahorro, el gobierno ha decidido disminuir las importaciones, y eso ocasiona una disminución de oferta de estos bienes, y al haber menos oferta, los precios suben.

El gobierno ha controlado los precios de bienes básicos y eso impulsa el mercado negro que maneja los precios reales de los bienes importados. Sin embargo, no hay empleo para dar los ingresos necesarios a toda su población para consumir esos bienes. La producción dentro del país disminuye, los ingresos gubernamentales y de la población se reducen, no se estimula el desarrollo económico y la inflación refleja una pérdida grave del valor del Bolívar (reduce la probabilidad de que se den créditos al país, porque con el valor de su moneda es más difícil que los puedan pagar, por ejemplo). Por ende, se tiene una economía que no está paralizada, sino que va en declive.

La solución no es únicamente política, es institucional y del sistema económico. El aumento reciente del precio del petróleo por la decisión de la OPEP no es suficiente. Probablemente el primer paso sería un cambio político radical, Pero ¿qué tan radical podría ser? ¿La oposición está conformada y unificada suficientemente para no sólo ganar los comicios, sino para establecer un proceso de recuperación económica a mediano y largo plazo?

Es considerable un punto de negociación pacífica entre el gobierno y la oposición para establecer el comienzo de un periodo de cambio gradual de poder y modificación económica que permita la diversificación productiva de Venezuela y le de paso a no solo mejorar económicamente, sino también a explotar todo su potencial, no con el petróleo únicamente, sino con nuevos procesos de producción que impulsen inversión en Venezuela y probabilidades del fortalecimiento de su moneda, inflación más controlada, mayor empleo e ingresos y un nuevo crecimiento económico.

Probablemente poco a poco el chavismo disminuya, pero primero, poco a poco se debe ir tejiendo una red con factibilidad económica que sostenga e impulse al país. Ante todo, la economía. Y que esta vez no se mezcle con los objetivos políticos.

 

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